Estados Unidos se prepara para un invierno marcado por dos fenómenos capaces de modificar las condiciones meteorológicas: El Niño podría alcanzar una intensidad excepcional y la inminente evolución del vórtice polar sobre el Ártico.

Aunque las perspectivas estacionales favorecen temperaturas superiores a las normales en buena parte del país, los especialistas advierten que eso no descarta episodios puntuales de frío intenso. Una alteración del vórtice polar puede abrir la puerta para que masas de aire ártico alcancen latitudes mucho más bajas.

Qué es realmente el vórtice polar

Contrariamente a una imagen habitual, el vórtice polar no es una tormenta que se desplaza desde el Polo Norte hasta Estados Unidos.

Se trata de una gran circulación de fuertes vientos alrededor del Ártico que se desarrolla durante la temporada fría. Uno de sus componentes se encuentra en la estratosfera, a varios kilómetros por encima de la superficie.

El vórtice polar es una gran circulación de fuertes vientos alrededor del Ártico que se desarrolla durante la temporada fría. Foto: EFE.

Cuando esa circulación permanece fuerte y relativamente compacta, gran parte del aire extremadamente frío queda concentrado en las latitudes más altas.

Qué ocurre cuando comienza a deformarse

El comportamiento cambia cuando el vórtice se debilita, se desplaza o adopta una forma más alargada.

El climatólogo Judah Cohen, especialista en el estudio del Ártico y el vórtice polar, y el investigador Songmiao Fan analizaron cómo esas alteraciones pueden relacionarse con episodios de frío en América del Norte. Sus investigaciones muestran que los períodos en los que el vórtice polar se estira, que pueden prolongarse durante una o dos semanas, están asociados con una mayor posibilidad de frío intenso en sectores de Estados Unidos.

No significa que el vórtice llegue físicamente hasta esas regiones. La alteración de la circulación atmosférica es la que puede facilitar el desplazamiento del aire ártico hacia el sur.

El otro protagonista será El Niño

El invierno tendrá además otro factor de gran importancia. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó en septiembre que El Niño continúa fortaleciéndose.

El organismo estima una probabilidad superior al 90% de que alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño y el invierno del hemisferio norte.

El comportamiento del vórtice polar puede favorecer irrupciones de aire extremadamente frío. Foto: EFE

El Niño ocurre cuando las temperaturas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental permanecen por encima de determinados valores y alteran patrones atmosféricos alrededor del planeta.

Un 75% de probabilidades de un evento histórico

La intensidad prevista resulta particularmente llamativa.

Según NOAA, existe actualmente alrededor de un 75% de probabilidades de que El Niño alcance entre octubre y diciembre una magnitud superior a la de eventos anteriores registrados desde 1950, utilizando uno de los índices empleados para medir el fenómeno.

Sin embargo, un fenómeno de El Niño excepcionalmente intenso no determina por sí solo qué temperatura tendrá cada ciudad ni permite anticipar todas las tormentas del invierno.

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Nevada extrema en EEUU.

Modifica probabilidades y patrones generales, pero otros factores atmosféricos continúan interviniendo.

Por qué un invierno cálido puede tener olas de frío

Esta aparente contradicción es clave para interpretar los pronósticos.

Las perspectivas estacionales de NOAA favorecen temperaturas superiores a las normales en amplias regiones de Estados Unidos durante los próximos meses. Pero un promedio más cálido no significa que todos los días serán cálidos.

Una temporada puede terminar con temperaturas superiores al promedio y, al mismo tiempo, registrar varios días o semanas con valores extremadamente bajos si las condiciones atmosféricas permiten una irrupción de aire procedente del Ártico.

Qué se puede anticipar y qué todavía no

Los meteorólogos seguirán especialmente dos elementos durante los próximos meses: la evolución de El Niño y el comportamiento del vórtice polar.

El primero permite identificar tendencias generales para la temporada. Los cambios del segundo pueden resultar importantes para anticipar determinados episodios de frío con menor anticipación. Por ahora, no puede afirmarse que Estados Unidos vaya a enfrentar un invierno excepcionalmente frío, ni determinar qué ciudades sufrirán las mayores caídas de temperatura.

Lo que sí muestran las investigaciones es que una deformación del vórtice polar puede cambiar rápidamente el escenario.

Por eso, incluso durante un invierno que termine siendo más cálido que el promedio, la posibilidad de breves pero intensas irrupciones de aire ártico seguirá sobre la mesa.