Horas después de que el presidente Javier Milei afirmara en Nueva York que su gestión sacó de la pobreza a más de 14 millones de personas, este jueves el Indec dará a conocer el dato de un crecimiento en la cantidad de argentinos pobres, un número que superará el 30% y en el Gobierno apuestan a una caída para el segundo semestre.
Este jueves el Indec dará a conocer el resultado de la medición de la pobreza a partir de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que arrojará un incremento de entre dos y tres puntos porcentuales, después de haber alcanzado a fines del año pasado los niveles más bajos desde el comienzo de la gestión libertaria.
Ante ese escenario, la estrategia oficial será poner el nuevo número en perspectiva. El argumento que preparan en el Gobierno es que, aun si se confirma el incremento previsto, los indicadores sociales continuarían bastante por debajo de los registrados durante el primer semestre de 2024, cuando la pobreza llegó al 52,9% y la indigencia al 18,1%.
El contraste con aquel momento será uno de los principales ejes de la lectura para la administración de Milei. El punto de referencia que utilizará el Gobierno es el segundo semestre de 2025, cuando la pobreza alcanzó al 28,2% de las personas y la indigencia al 6,3%, el nivel más bajo de los últimos siete años.
En términos oficiales, ese resultado había marcado una caída de 24,7 puntos porcentuales de la pobreza y de 11,8 puntos de la indigencia respecto del primer semestre de 2024. El mensaje que buscarán instalar los funcionarios es que no debe confundirse una variación semestral negativa con un cambio estructural de la tendencia.
La pobreza superará el 30% en el primer semestre de 2026. Foto: Guillermo Rodríguez Adami
En el Gobierno vinculan especialmente la evolución de la pobreza con la inflación. La explicación oficial es que la estabilización de los precios permitió recomponer progresivamente el poder adquisitivo de los hogares y, al mismo tiempo, moderar el incremento de las canastas utilizadas para medir pobreza e indigencia.
Durante algunos meses del primer semestre esa dinámica se interrumpió. En particular, el Gobierno reconoce que la aceleración de la inflación registrada durante marzo y abril tuvo un impacto sobre los ingresos reales de los hogares. La suba de los precios de esos meses habría afectado especialmente a los sectores de menores ingresos, para los cuales una proporción mayor de sus recursos se destina al consumo cotidiano.
La explicación oficial agrega un segundo elemento: el ritmo de aumento de los precios volvió posteriormente a desacelerarse. Por eso, en la Casa Rosada esperan que el segundo semestre pueda volver a mostrar una mejora de los indicadores sociales si esa tendencia se sostiene y continúa acompañada por una evolución favorable de los ingresos.
El dato de inflación es particularmente relevante porque la medición de pobreza compara los ingresos de los hogares con el costo de las canastas básicas. En mayo, por ejemplo, el Indec informó una inflación mensual de 2,1%, mientras que la Canasta Básica Alimentaria aumentó 2,4% y la Canasta Básica Total 2,0%.
La situación de los menores de edad ocupará también un lugar central en la argumentación oficial. En el primer semestre de 2024, la pobreza alcanzaba al 67,1% de los menores de 17 años y la indigencia al 27,3%. Para el segundo semestre de 2025, esos indicadores habían descendido al 42,3% y al 9,4%, respectivamente. El Indec confirmó para ese último período que el 42,3% de la población de 0 a 17 años se encontraba bajo la línea de pobreza y el 9,4% bajo la de indigencia.
La pobreza superará el 30% en el primer semestre de 2026. Foto: Guillermo Rodríguez Adami
La Casa Rosada utilizará esa evolución para destacar el impacto que tuvieron las políticas de transferencia directa. El Gobierno sostiene que, en paralelo con el programa de estabilización, mantuvo y reforzó la asistencia destinada a los sectores más vulnerables, principalmente a través de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar.
El objetivo oficial es que la cobertura conjunta de ambas prestaciones equivalga al 95% de la Canasta Básica Alimentaria. Dentro de esa política, el Gobierno destaca los aumentos acumulados de las prestaciones: 645% en la AUH, 228% en la Tarjeta Alimentar y 2.137% en la Asignación Mil Días destinada a la primera infancia.
La defensa de este esquema también forma parte de una definición política más amplia de la gestión Milei: priorizar las transferencias directas a las familias y reducir las intermediaciones en la asistencia social. Por eso, frente al número que difundirá el Indec, el Gobierno buscará evitar que la discusión quede limitada a si la pobreza subió o bajó respecto del último semestre de 2025.
La comparación que pretende instalar es cuánto se redujo desde el pico del primer semestre de 2024 y cuáles son las condiciones económicas que permitirían retomar esa trayectoria.
El planteo oficial de fondo será que una reducción sostenible de la pobreza no puede depender exclusivamente de transferencias estatales. Por eso desde el Gobierno insistirán con el equilibrio fiscal, consolidar la estabilidad macroeconómica, sostener una trayectoria descendente de la inflación y, al mismo tiempo, preservar una política social focalizada en quienes se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad.
La pobreza superará el 30% en el primer semestre de 2026. Foto: Maxi Failla
El número pondrá a la pobreza por encima del piso de 28,2% registrado a fines del año pasado. Y el Gobierno intentará que la discusión oficial quede enfrascada en cuánto bajó desde aquel salto inicial hasta el 52,9% y que en la segunda mitad de 2026 retomará la tendencia descendente.
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