Cuando hace calor, bajar varios grados el termostato puede parecer la forma más rápida de conseguir una habitación fresca. Sin embargo, William Hutzel, profesor de Ingeniería Mecánica y Tecnología de la Universidad Purdue, explica que esa práctica no acelera el funcionamiento del equipo.
El ingeniero desarrolla estas recomendaciones en un video publicado por Purdue University News en YouTube, donde explica cómo mejorar el funcionamiento del aire acondicionado durante el verano. “Un aparato de aire acondicionado enfría a un ritmo más o menos constante. Ajustar la temperatura de 24 a 18 grados no hace que el espacio se enfríe más rápido”, señala.
Según Hutzel, lo que cambia al seleccionar una temperatura más baja es el tiempo que el equipo permanece funcionando. Por eso, bajar el termostato más de lo necesario puede terminar aumentando el consumo eléctrico sin acelerar el enfriamiento.
La temperatura no es el único punto a tener en cuenta
El especialista recomienda elegir la temperatura más alta que siga resultando cómoda. “Cuanto más baja sea la temperatura elegida, más pagarás por refrigerar tu vivienda”, advierte.
Esta recomendación coincide con la del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), que aconseja mantener el aire acondicionado entre 24 y 26 °C durante el verano para equilibrar confort y consumo.
Aconsejan mantener el aire acondicionado entre 24 y 26 °C durante el verano para equilibrar confort y consumo. Foto: Shutterstock.
Hutzel también cuestiona otra costumbre: apagar por completo el equipo cuando no hay nadie en casa. “Enfriar una casa que ha acumulado calor durante todo el día lleva mucho tiempo y no supone un gran ahorro energético”, explica. En su lugar, propone subir la temperatura mientras la vivienda está vacía y volver a bajarla antes de regresar.
El ingeniero también destaca el papel de los termostatos inteligentes. Según explica, estos dispositivos “aprenden los hábitos del usuario y optimizan automáticamente el funcionamiento del sistema”, por lo que pueden ajustar la climatización según las rutinas de cada hogar.
Otro aspecto que suele pasar desapercibido es la humedad. “Además de enfriar, elimina la humedad, y esa reducción de humedad es una parte muy importante de nuestra sensación de confort”, afirma Hutzel. Por eso, una habitación puede sentirse agradable con una temperatura algo más alta cuando el nivel de humedad es menor.
Hutzel advierte que una habitación puede sentirse agradable con una temperatura algo más alta cuando el nivel de humedad es menor. Foto: Captura YT.
Por último, el profesor de Purdue recomienda prestar atención al mantenimiento. Limpiar o cambiar los filtros y mantener limpia la unidad exterior ayuda a que el equipo pueda mover el aire y expulsar el calor de forma adecuada. En los aparatos de ventana, también aconseja comprobar que estén inclinados hacia el exterior para facilitar el drenaje del agua.
El mensaje central de Hutzel es sencillo: poner el termostato al mínimo no hace que el aire acondicionado enfríe más rápido. Elegir una temperatura confortable, mantener el equipo y adaptar su funcionamiento a los horarios de la vivienda puede tener más impacto en el consumo.
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