Ante el continuo atropello a la independencia de los poderes, me quedo atónito. Es enorme el grado de deterioro que desde lejos nos viene castigando a los argentinos: inseguridad, agresión al que piensa diferente, falta de confianza en gobernantes y dirigentes. Con los años, los líderes perdieron el sentido básico de cuáles son sus funciones como “educadores” ante la sociedad en general y en particular frente a los electores. Parece una causa perdida el “constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior”. La política hoy, nos arrincona entre la soledad de la iniciativa personal y la impunidad de los corruptos de siempre.

Para volver a esos valores democráticos esenciales y mejorarlos debería darse un cambio en las decisiones de las políticas educativas en forma urgente y esperar que el tiempo dé sus frutos. Recuperar la confianza en las instituciones impulsa una economía sana en inversiones de capital que dan trabajo sin dádivas. Es muy importante una campaña de concientización de los electores con el objetivo de que elijan a sus representantes con criterio propio, dejando de lado el miedo instalado para dividirnos.

La disyuntiva es: seguimos haciendo política de enfrentamientos como se observa en el Congreso y en los medios (insultos y modos irreconciliables) o hay un cambio de pareceres y de escuchar al otro.

El cambio vendrá con la educación, con la decisión política de la mayor parte de los ciudadanos electores conscientes de su responsabilidad a la hora de votar. Lo efectivo estará en unirse en la difusión de la libertad de conciencia a la hora de votar. Para ello hay que hacer escuela. Educar en civismo: en las pautas mínimas de comportamiento social que nos permiten convivir en comunidad. Despertar el pensamiento crítico que en muchos sectores está adormecido, por el temor a pensar por sí mismos.

Jorge Luque

OTRAS CARTAS

A pesar de todo, quiere creer en la Justicia

Sé que mis tiempos no son los tiempos de la Justicia y lo acepto. Sé que hay jueces y fiscales probos, íntegros e independientes como también hay algunos militantes y/o corruptos. La justicia militante no es Justicia.

Con jueces y fiscales independientes no tendríamos que estar lamentando muertes como las de Ángel, Lucio y tantos otros chicos asesinados. Tampoco estaríamos llorando muertes producto de una matriz de corrupción, tráfico de influencias y conflicto de intereses de gobernantes.

Quiero creer que se hará Justicia con los Ángel y Lucio de la vida; con todos los que murieron o sufrieron debido a la demora deliberada y perjudicial de las vacunas americanas para favorecer a “socios locales” durante la pandemia del Covid-19. Quiero creer que la causa Cuadernos llegará a su fin y que se terminará con la impunidad de los corruptos y amigos del poder.

Acompaño, apoyo y aliento a los fiscales y jueces idóneos, responsables, honestos, prudentes e imparciales que buscan hacer justicia conforme al derecho. Que sea justicia.

Mercedes Moreno Klappenbach

“¿Qué quieren hacer con la educación en los colegios?”

Tanto los alumnos de instituciones educativas de gestión estatal como de gestión privada, salvo raras excepciones, ya no llevan tareas a sus casas luego de la jornada escolar y tienen evaluaciones light.

Si a esto le sumamos delegar en la Inteligencia Artificial la formación de los estudiantes la mediocridad está instalada. Los perjudicados ya no son solo los alumnos sino la sociedad entera.

Carlos Alberto Castriota

La Casa Rosada admira a Israel pero no lo copia

La actual administración de nuestro país admira a Israel pero no la copia. El Estado creado en 1948 tiene un presupuesto en Educación del 6,5%, en Ciencia y Tecnología del 6% y en Salud Pública del 5,2 de su PBI. Mientras que Argentina dedica cada vez menos migajas a esos tres rubros.

Quizás deberíamos recordar a Pablo Picasso cuando sostuviera que la realidad se mide en lo que se hace, no en lo que se dice.

Fernando Miranda