ORLANDO, Florida, EE.UU, (AP) — El entrenador de Estados Unidos, Mauricio Pochettino, afirma que debió haber estado más involucrado en la decisión de apelar la tarjeta roja mostrada al delantero estrella Folarin Balogun durante el Mundial.

La suspensión de Balogun por la tarjeta roja fue retirada después de que el presidente Donald Trump hablara con la dirigencia de la FIFA, lo que le permitió jugar contra Bélgica en los octavos de final. Balogun era el máximo goleador de los estadounidenses con tres tantos cuando recibió la tarjeta roja en una victoria 2-0 sobre Bosnia-Herzegovina en los dieciseisavos de final.

“En ese momento, no entendí del todo las críticas”, manifestó Pochettino el viernes, antes del partido de Estados Unidos el sábado contra Perú. “Pero ahora, con el paso del tiempo y al mirar hacia atrás, la verdad es que hay que aprender de las cosas, de los errores. Y creo que a veces las cosas que ocurren durante un torneo tienen que quedarse ahí”.

La FIFA levantó la suspensión, lo que permitió a Balogun jugar en los octavos de final, una medida extraordinaria que provocó elogios de Trump e indignación en Bélgica. Pareció ser la primera vez desde 1962 que una tarjeta roja durante un Mundial no derivó en una suspensión.

Pochettino comentó el viernes que toda la energía cambió después de que se revirtió la suspensión. Analizar ese partido ahora es difícil, considerando que “no era el mejor ambiente para ir a competir en un Mundial”, señaló.

Bélgica venció a Estados Unidos 4-1 para avanzar a los cuartos de final, y Balogun tuvo poco impacto en la derrota.

Pochettino firmó un contrato de cuatro años para seguir como entrenador hasta el Mundial de 2030. La primera convocatoria de su segundo ciclo como técnico fue anunciada la semana pasada. Balogun, que no ha jugado con el Mónaco esta temporada después de que se frustrara un posible traspaso al Everton, no figura en la actual convocatoria de Estados Unidos. Pochettino citó una lesión en la pierna.