Los glúteos suelen ocupar un lugar destacado en las rutinas de gimnasio, pero Felipe Isidro, catedrático de Educación Física, los analiza desde otro ángulo: su participación en movimientos básicos que se repiten todos los días.
Son tres músculos principales y no todos cumplen la misma tarea. Mientras uno aporta buena parte de la potencia, los otros intervienen especialmente en el control de la pelvis y la estabilidad al caminar.
Felipe Isidro, catedrático de Educación Física
“Son un motor posterior del cuerpo y, al mismo tiempo, un sistema de estabilización de la pelvis, la cadera y la marcha”, explica Felipe Isidro sobre un grupo muscular que está formado principalmente por el glúteo mayor, medio y menor.
“Son un motor posterior del cuerpo y, al mismo tiempo, un sistema de estabilización de la pelvis, la cadera y la marcha” Foto: IG/felipeisidro
El glúteo mayor es el más grande y potente de los tres. Su función principal es extender la cadera y resulta clave al levantarse de una silla, subir una escalera, caminar cuesta arriba o realizar una zancada amplia.
El glúteo medio y el menor tienen una tarea diferente. Aunque resultan menos visibles, ayudan a mantener estable la pelvis cuando una persona queda apoyada sobre una sola pierna, algo que sucede constantemente durante la marcha.
Qué ocurre cuando los glúteos pierden fuerza con la edad
La pérdida progresiva de fuerza, masa muscular y función afecta al conjunto del cuerpo con el paso de los años. Cuando alcanza especialmente a la musculatura de la cadera y los glúteos, Isidro señala que sus efectos pueden observarse en acciones muy sencillas.
Una persona puede comenzar a utilizar más los brazos para levantarse de una silla, subir escaleras con mayor dificultad o caminar más despacio. También puede acortar la zancada y sentirse menos segura al bajar un cordón, girar o desplazarse sobre una superficie irregular.
El especialista advierte además sobre las compensaciones. Si los glúteos no estabilizan correctamente la pelvis, otras estructuras de la zona lumbar, las rodillas o los tobillos pueden tener que asumir una carga mayor.
Qué ocurre cuando los glúteos pierden fuerza con la edad. Foto: Pexels
Eso no implica, aclara, que cualquier dolor de espalda o rodilla tenga su origen en unos glúteos débiles. El punto está en cómo la pérdida de capacidad de estos músculos puede modificar el reparto del esfuerzo durante el movimiento.
La consecuencia que Isidro considera más importante es funcional: cuando ciertas tareas empiezan a costar, una persona puede evitar escaleras, caminar menos y permanecer más tiempo sentada. “Cuanto menos se mueve, menos fuerza tiene; y cuanto menos fuerza tiene, menos se atreve a moverse”, explica.
Por qué entrenar los glúteos cobra importancia después de los 60
A partir de los 60 años, Isidro considera que la fuerza adquiere una dimensión diferente. Ya no está asociada únicamente al rendimiento físico: también interviene en la capacidad de resolver tareas cotidianas sin necesitar ayuda.
Levantarse, caminar, agacharse, cargar una bolsa o subir escalones requieren fuerza y control. Lo mismo ocurre cuando hay que reaccionar rápidamente ante un pequeño desequilibrio o un tropiezo inesperado.
Por eso, unos mantener estos músculos fuertes después de los 60 pueden intervenir en la posibilidad de levantarse de una silla sin tomar impulso con los brazos, caminar con mayor confianza y afrontar escalones con más seguridad.
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