La historia de los faisanes en Estados Unidos comenzó, en 1881, cuando el cónsul general en Shanghái decidió enviar decenas de ejemplares a Port Townsend, en el actual estado de Washington. Muchos de ellos murieron en el trayecto, pero el diplomático, finalmente, consiguió su objetivo: convertirlos en una excelente opción para los cazadores y los gourmets.

La idea de importar faisanes desde China se le ocurrió a Owen Denny, que, junto con su esposa, Gertrude Hall, había pasado tres años en Tientsin y llegó a Shanghái en 1880, cuando Owen fue ascendido a cónsul general de Estados Unidos. Ese verano, el matrimonio consideró la posibilidad de introducir en Oregón algunas de las aves y plantas exóticas que habían encontrado en China”, explica un artículo de History Link.

El faisán de collar amarillo (Phasianus colchicus) es un ave silvestre grande y de plumaje llamativo que frecuentaba las granjas y campos de los alrededores de Shanghái. Owen Denny escribió a un amigo: “Estas aves son deliciosas y muy valientes, y ofrecen una excelente jornada de caza”.

Una complicación inesperada

“Los granjeros chinos los capturan con redes y los venden vivos, pero el hecho de que a menudo fueran pobres y delgados me impulsó a comprarlos por docenas y alimentarlos hasta que engordaran y fueran aptos para mi mesa”, describe Owen. Y agrega: “En una ocasión, tuve en mi corral una gran cantidad de aves y mientras las admiraba pensé: ¿Qué no daría por poder soltarlas todas en Oregón?”.

Owen Denny era cónsul general en Shanghái cuando decidió enviar 60 faisanes a Oregón. Foto: Oregon Historical Society.

En enero de 1881, Denny envió 60 faisanes en el buque Otago. La travesía oceánica resultó sorprendentemente exitosa ya que la mayoría de los faisanes sobrevivieron al viaje hasta Port Townsend. Las cosas se complicarían luego.

Las aves debían ser trasladadas desde la península Olímpica hasta Portland. Acostumbradas a permanecer tranquilas durante la travesía marítima, las aves comenzaron a golpearse contra las jaulas. Muchas de ellas murieron.

El artículo afirma que “algunos supervivientes fueron liberados en la parte baja del río Columbia, pero existen discrepancias sobre si esta población logró sobrevivir”. Lo cierto es que los Denny enviaron más faisanes en 1882 y 1884, y lograron introducir la especie en una granja de la familia Denny, en el valle de Willamette, y en la isla Protection, cerca de Port Townsend.

En 1892, cuando Oregón inauguró su primera temporada de caza del faisán, los cazadores llegaron a capturar, según los registros históricos, unos 50.000 ejemplares en un solo día. “Desde entonces, los faisanes se han extendido por todo Oregón y también por Washington y en estados de todo el país, llegando a ser tan comunes que parecen más una especie autóctona que otra cosa”, describe el artículo.

Un lugar particular para los faisanes es South Dakota, donde hay millones de ejemplares. De hecho, desde 1943 es ave estatal y el gobierno ha desarrollado una auténtica identidad alrededor de la especie. En ese estado, Iowa o Nebraska existen poblaciones silvestres que se reproducen de manera natural cuando encuentran suficiente cobertura de pastos, cultivos y humedales.

El faisán importado de China, alguna vez conocido como “faisán de Owen”, en honor al diplomático, representa, así, un caso exitoso de introducción de una especie en Estados Unidos.