El arranque de 2026 dejó señales encontradas para la cadena de ganados y carnes: por un lado, la faena mostró una caída interanual que refleja menor oferta; por otro, se abre la expectativa por el posible acceso al mercado japonés, uno de los destinos más exigentes y de mayor valor a nivel global.

Menos hacienda y cambios en la composición

En los primeros tres meses del año los envíos a faena cayeron un 7,1% con respecto al primer trimestre del año pasado. Se mantiene casi sin cambios la faena de vacas (-0,2%), mientras que caen un 9% los envíos de vaquillonas y terneras.

También en el primer trimestre cae significativamente la oferta de novillitos + terneros (-14,5%), y baja la faena de novillos, que se reduce un 6,7% con respecto al año pasado.

La participación de las hembras en la faena, que en marzo fue del 48,2%, se ubica todavía por arriba de los niveles de equilibrio, aunque debe destacarse que en términos absolutos -y esto es positivo- en el primer trimestre del 2026 la faena de hembras (vacas + vaquillonas + terneras) cayó un 5,5%.

Japón en el radar: una oportunidad para la carne argentina

Antes de fin de año las carnes argentinas provenientes de zonas libres de aftosa con vacunación tendrán acceso a Japón, mercado que compra carne vacuna por un valor estimado en U$S 3.000 millones anuales.

Japón consume anualmente unos 1,15 millones de toneladas (peso res), de las cuales 485 mil toneladas son de producción local y unas 675 mil toneladas son importadas.

Uruguay, que hace varios años tiene abierto el mercado japonés, en el 2025 colocó sólo 6150 mil toneladas (todo congelado), con un precio FOB promedio de U$S 6.564 por tonelada.

Un bróker argentino, que vende carne en Asia desde Uruguay y Argentina, nos dice: “El mercado japonés es muy atractivo, pero los consumidores locales, que son muy exigentes, prefieren la carne con un intenso marmoleado, sea del Wagyu doméstico, de la cruza Wagyu X Holstein, de novillos “prime” de Estados Unidos, o de animales con 300-400 días de engorde a corral de Australia.

Para vender enfriado de alta calidad desde el Río de la Plata se presenta una dificultad casi insalvable: hasta Japón tenemos no menos de dos meses de “transit time” de flete marítimo, por lo que los cortes enfriados arriban a Japón con poco tiempo -una vez pasada la aduana- para que un importador, un distribuidor o un supermercado los comercialice antes de su fecha de vencimiento, y un flete aéreo tiene un costo prohibitivo.

En todas las degustaciones que hemos hecho la carne argentina ha andado muy bien, es muy aceptada y elogiada, pero luego los importadores, los chefs o los dueños de restaurants la consideran carente del “marbling” suficiente para competir en este mercado, además de encontrar los cortes de novillo de un tamaño (calibre) chico.

Además, Argentina deberá pagar un arancel de importación del 38% que la ubica en una situación desventajosa en comparación con la carne de Australia o Estados Unidos, países que tienen aranceles reducidos o preferenciales.

El mercado de importación japonés está “colonizado” hace décadas por Estados Unidos y Australia, que han hecho un gran trabajo de “marketing”.

Debe destacarse que Estados Unidos en el 2025 participó con el 50% de las importaciones de carne vacuna de Japón, y Australia con el 36%.

El máximo volumen importado se alcanzó en el 2019 y desde entonces el tonelaje adquirido ha mostrado una suave tendencia declinante.

Para hacer una correcta evaluación de nuestras posibilidades en ese mercado debe tomarse en cuenta además que antes de fin de año la carne de Brasil también estaría entrando al mercado japonés.