Bill Gates se ha declarado como un lector empedernido en varias entrevistas, especialmente desde que dejó la junta ejecutiva de Microsoft hace seis años. El magnate y filántropo estadounidense confesó en una oportunidad que uno de sus referentes ha sido el emperador romano Marco Aurelio, cuya frase "No pienses tanto en lo que no tienes como en lo que tienes, y de las cosas que tienes, reflexiona sobre cuánto las habrías buscado si no las tuvieras", parece describir la carrera de uno de los hombres que revolucionó el mundo de las computadoras personales.

La frase parece un juego de palabras. Sin embargo, propone un tema de reflexión tan antiguo como la propia filosofía estoica: prestamos más atención a lo que falta que a lo que tenemos. Una casa o un coche que no podemos comprar, un viaje que siempre debemos posponer o toda una vida que imaginamos diferente puede ocupar más espacio mental que todo aquello que hemos conseguido.

Miles de años después de que los filósofos reflexionaran sobre esto, algunos investigadores, como Robert Emmons y Michael McCullough, les pidieron a los participantes de un estudio que enumeraran cosas por las que estaban agradecidos, molestias cotidianas o sucesos neutros. Los grupos que expresaron gratitud “mostraron un mayor bienestar en varias, aunque no en todas las categorías en comparación con los grupos de control”.

El experimento podría demostrar que Marco Aurelio, educado en la filosofía estoica, tenía razón. Él sugería valorar más lo que tenemos para sentirnos mejor, sin renunciar a los proyectos futuros. También, elegir las mejores cosas de nuestra vida e imaginar con qué intensidad las habríamos deseado si faltaran.

Por ejemplo, una persona puede considerar rutinario tener una familia, un trabajo, una vivienda, amigos, buena salud o simplemente la posibilidad de levantarse cada mañana y continuar con sus proyectos. Sin embargo, si alguno de esos elementos desapareciera, seguramente adquiriría valor que antes no percibía.

Estatua de Marco Aurelio descubierta en 2008 en Turquía. Foto: EFE.

La enseñanza no consiste solo en repetir que debemos estar agradecidos, sino en algo más complejo: aprender a reconocer el valor de las cosas antes de perderlas.

La enseñanza aparece en Meditaciones, una especie de diario personal donde el emperador anotaba reflexiones propias y ajenas. En pleno siglo XXI, la obra se ha convertido en un clásico del crecimiento personal. En el blog personal de Bill Gates, el creador de Microsoft cuenta esta libro como una de lecturas recomendadas. "Tener éxito en los negocios te puede hacer enfocar en lo que te falta o en lo que quieres conquistar a continuación, pero los clásicos te obligan a medir el valor real de lo que ya has construido y tienes hoy", escribe el filántropo.

Quién fue Marco Aurelio

Marco Aurelio (121-180 d. C.) nació en una familia aristocrática y al quedar huérfano de padre, fue adoptado por el futuro emperador Antonino Pío, quien también lo convirtió en su heredero. Durante su juventud, recibió una educación muy cuidada, en la que tuvo especial importancia la filosofía estoica. En 161, tras la muerte de Antonino Pío, se convirtió en emperador.

Su gobierno estuvo marcado por numerosos conflictos, porque Roma tuvo que enfrentarse a guerras contra el Imperio parto y, posteriormente, contra diferentes pueblos germánicos en el centro de Europa. También sufrió una grave epidemia, conocida como peste antonina.

Marco Aurelio fue emperador de Roma por casi seis décadas. Foto: Archivo.

Conocido como el “emperador filósofo”, intentó aplicar los principios del estoicismo a su propia gestión. Durante sus campañas militares en el centro de Europa es posible que haya escrito Meditaciones. Allí, reflexiona sobre cuestiones como la muerte, el autocontrol, la adversidad, el deber, la fugacidad de la vida y la importancia de aceptar aquello que no podemos cambiar.

Murió en Vindobona (actual Viena) durante la campaña contra los pueblos germánicos. Designó a su hijo Cómodo como sucesor y este, quizá, haya sido su mayor error político. El gobierno de Cómodo supuso un importante cambio respecto al período de los llamados "cinco buenos emperadores".