Del 19 de marzo pasó exactamente un mes. Ya se hablaba de la fragilidad política de Manuel Adorni en ese momento a partir de sus controvertidos vuelos y su inexplicable crecimiento patrimonial, y se le ponía una fecha de salida que todavía se sigue estirando.

Ese día Mauricio Macri relanzó el PRO en Parque Norte e inició una serie de actividades partidarias que continuaron con una cena de la Fundación Pensar y una gira federal por Chaco y Corrientes, todo en la última semana.

En el círculo rojo muchos interpretaron los movimientos de Macri como un intento por activar políticamente al partido que creó hace más de dos décadas y que hoy, más allá de haber perdido mucha representación legislativa, gobierna en dos provincias como Chubut y Entre Ríos, y sostiene la gestión en la Ciudad, caja de resonancia central de todo lo que construye el macrismo.

Si bien dejó solapada alguna crítica hacia el Gobierno, anticipando que el PRO no va a convalidar cualquier iniciativa ejecutiva, en la Rosada leen esta jugada de Macri como un instinto lógico de supervivencia de un partido que fue perdiendo peso político a lo largo de los años y especialmente con la irrupción de Milei.

El PRO, afuera de la discusión pública

El diagnóstico es tajante. "No lo veo a Mauricio jugando en serio a nada", suelta una fuente cercana a un ministerio influyente, que conoce a Macri y que cree que está especulando con "dejar correr su nombre" para "negociar en la Ciudad de Buenos Aires".

En las diferentes facciones dentro del mileísmo, incluidos los que más afinidad han tenido con Macri, están convencidos de que el PRO no tiene candidato para competir a nivel nacional en 2027. Y que Macri tampoco va a jugar esa ficha a nivel personal.

Mauricio Macri, María Eugenia Vidal y Jorge Macri en la cena de la Fundación Pensar.

También relativizan la relevancia de las jugadas que viene haciendo el PRO a nivel partidario, con actividades que buscan recuperar una mística que parece perdida hace años, tira de globos remanidos e intentos por instalarse en una agenda de modernidad en la que se discuten temas como IA con mirada de futuro cuando ya impactan hoy en el día a día.

Los sondeos que llegan a Balcarce 50 tampoco reflejan un repunte del macrismo a nivel opinión pública. "No mueven nada, más allá de que el Gobierno tiene peor marzo desde que ganó la presidencial del '23, ni Macri ni el PRO levantan, no performan", dicen, casi descartándolos de la elección que viene.

Incluso preocupados por la caída a nivel imagen de la gestión de Milei, aseguran que detectan "más movimiento en el voto libertario que en el votante de Juntos por el Cambio". En las reuniones de Gobierno, aseguran, tampoco se habla del PRO.

Acuerdos con gobernadores en la mira

La mirada está puesta, en todo caso, en los gobernadores que surgieron del macrismo y que hoy tienen alianzas o están en vías de construirlas, como Rogelio Frigerio en Entre Ríos e Ignacio Torres en Chubut. Frigerio ya acompañó a los libertarios en las legislativas de 2025, y Torres, mucho más crítico desde el comienzo de la gestión, podría llegar a hacerlo en 2027.

La única estrategia de Macri, coinciden fuentes ejecutivas, es asegurarse una negociación en la Ciudad para garantizar un segundo mandato de su primo Jorge Macri, pero sobre todo para mantener la vigencia del espacio en el distrito que gobierna desde 2007.

Después de las fotos entre Karina Milei, Pilar Ramírez y Patricia Bullrich, del último viernes, parece definida la estrategia porteña libertaria de apostar por la actual senadora como la candidata de fierro para ganar la Jefatura de Gobierno.