Mammoth Cave, en Kentucky, es el sistema de cuevas más extenso del mundo. Sus galerías y cavidades se extienden por más de 400 millas bajo la superficie y, desde hace más de un siglo, atraen a investigadores y turistas. Su historia está ligada a la de una familia de afroamericanos: los Bransford.
A partir del siglo XVIII, los esclavos afroamericanos trabajaron en la producción de salitre en las profundidades de la cueva. El salitre era un ingrediente principal en la producción de pólvora negra, que resultó fundamental durante la Guerra de 1812, según destaca un artículo del Servicio de Parques Nacionales (NPS, por sus siglas en inglés).
“Las condiciones laborales en la mina eran precarias: los trabajadores permanecían allí durante largas horas, entrando antes del amanecer y saliendo después del anochecer”, añade la publicación. Además, “el humo de las lámparas de aceite y las hogueras llenaba la cueva, dificultando la respiración y la visión, en un ambiente frío y oscuro”.
Al finalizar la guerra, Mammoth Cave se convirtió en un lugar turístico. Hombres y mujeres esclavizados trabajaban en el Hotel Mammoth Cave limpiando habitaciones, cambiando la ropa de cama y preparando comidas.
Matt Bransford y su esposa Zimmie eran dueños de un hotel para afroamericanos cerca de Mammoth Cave. Foto: NPS.
En tanto, en la cueva, algunos de los primeros guías eran jóvenes esclavizados. Estos hombres ayudaron a desarrollar rutas de visita que enriquecieron la experiencia de los visitantes durante el siglo XIX y principios del XX.
Un hotel con historia
Luego de la abolición de la esclavitud, durante la llamada Era de la Reconstrucción, los afroamericanos tuvieron que superar muchos obstáculos. En este contexto, Mammoth Cave, habría sido una notable excepción a la segregación generalizada en Kentucky. Pero las visitas guiadas en ese período estaban estrictamente segregadas y los visitantes negros tenían pocas opciones de alojamiento.
Matt Bransford pertenecía a una familia de esclavos que habían trabajado en las minas de salitre y, luego, como guías de la cueva. Junto con su esposa Zemmie, desde 1921 eran dueños de un hotel para afroamericanos. El Bransford Summer Resort o simplemente Bransford Hotel, estaba en Flint Ridge, cerca de las cuevas. Era un edificio de dos plantas, con 14 habitaciones, construido en un terreno de unos 75 acres.
En 1926, el Congreso autorizó la creación del Parque Nacional Mammoth Cave sobre unos 73.000 acres alrededor de la cueva que incluían Flint Ridge y, por supuesto, el Bransford Hotel. Al comenzar el proceso de compra de terrenos, Matt escribió: “Puede que no sean tan fértiles como otras tierras, pero son nuestras por ley, y estamos tan orgullosos de nuestras granjas como si valieran millones”.
A pesar de la resistencia inicial, Matt y Zimmie decidieron vender el hotel y los 75 acres, al igual que muchos otros propietarios de la región. Lo hicieron en 1934, por 3.000 dólares, un precio muy inferior al valor de mercado de entonces. Tras la venta de su casa en Flint Ridge, el matrimonio se mudó a 20 millas de Mammoth Cave, donde criarían a su hijo, David.
El sistema de cuevas Mammoth Cave abarca más de 400 millas en Kentucky. Foto: Servicio de Parques Nacionales, NPS.
Matt era nieto de Materson Bransford, un hombre que había sido esclavizado y que había trabajado como guía de Mammoth Cave. Representaba la tercera generación de su familia dedicada a llevar a los visitantes por la cueva porque su padre, Henry, también había sido guía.
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