“No he fracasado. Simplemente he encontrado 10.000 formas que no funcionan”. La frase se convirtió en una de las más conocidas de Thomas Alva Edison y suele utilizarse como ejemplo de perseverancia frente a los errores.
Sin embargo, no existe evidencia sólida de que Edison haya pronunciado exactamente esas palabras. La expresión parece ser una reformulación posterior de una respuesta que sí fue atribuida al inventor mientras desarrollaba uno de sus proyectos más difíciles.
La historia tiene además otra particularidad: no estaba relacionada con la bombita eléctrica, como suele afirmarse, sino con una batería.
Qué dijo realmente Edison
Uno de los registros más importantes aparece en Edison: His Life and Inventions, la biografía publicada en 1910 por Frank Lewis Dyer y Thomas Commerford Martin.
El libro recoge el testimonio de Walter S. Mallory, colaborador de Edison, quien recordó una conversación mientras el inventor llevaba años intentando desarrollar una batería de almacenamiento eficiente.
Mallory le señaló que había realizado una enorme cantidad de experimentos sin obtener resultados. Edison respondió: “¡Resultados! He obtenido muchos resultados. Conozco varios miles de cosas que no funcionan”.
Edison comenzó a trabajar intensamente en baterías alrededor de 1899. Buscaba desarrollar una alternativa a las baterías de plomo-ácido disponibles en aquella época. Quería conseguir un dispositivo más liviano, resistente y confiable que pudiera tener diferentes aplicaciones.
El proyecto resultó mucho más complejo de lo esperado. Edison y sus colaboradores probaron diferentes materiales y combinaciones químicas mientras intentaban encontrar una solución capaz de cumplir con sus objetivos.
En el siglo XXI, marcado por la aceleración tecnológica y la cultura de la inmediatez, la supuesta frase de Edison “No he fracasado, simplemente he encontrado 10.000 formas que no funcionan”, mantiene plena actualidad.
Puede observarse en distintos ámbitos:
La lámpara incandescente es uno de los inventos más conocidos de Thomas Alva Edison./ (Archivo Clarín).
• Emprendimiento y startups. La lógica de iterar productos, lanzar versiones beta y corregir errores reproduce el principio de que cada falla se traduce en información útil. El aprendizaje continuo es parte del modelo de negocio.
• Investigación científica. Desde el desarrollo de vacunas hasta la exploración espacial, los avances se construyen sobre hipótesis descartadas. Cada experimento que no arroja el resultado esperado acorta el camino hacia la solución.
• Innovación tecnológica. En áreas como la inteligencia artificial o las energías renovables, los prototipos fallidos son etapas inevitables del progreso. La mejora incremental depende de probar, medir y ajustar.
• Desarrollo personal. En sociedades que exigen éxito inmediato, la frase funciona como un recordatorio de que los procesos largos y complejos incluyen tropiezos. Normalizar el error reduce la presión por obtener resultados perfectos.
Quién fue Thomas Alva Edison
Thomas Alva Edison (1847-1931) nació en Milan, Ohio, Estados Unidos, en un entorno modesto y recibió escasa educación formal y por eso, en gran medida, fue un gran autodidacta. Desde joven mostró interés por la electricidad y las comunicaciones, al trabajar como telegrafista antes de dedicarse de lleno a la invención.
Imagen del genial inventor Thomas Alva Edison en 1878 en su fábrica de inventos de Menlo Park, en las afueras de Nueva Jersey.
En su adolescencia, Edison vivió en distintas ciudades de varios estados del país. Aprendió código morse y cómo telegrafiar, lo que le permitió ser telegrafista itinerante en varias ciudades atravesadas por el Ferrocarril.
Finalmente, en 1869, con 22 años, Edison se instaló en Nueva York. De pocos recursos, su ingenio lo hizo conseguir trabajo rapidamente, y se convirtió en inventor y reparador en la empresa Western Union.
Comenzaba a hacerse muy conocido en todos lados cuando decidió, en 1876, instalarse en Menlo Park, a las afueras de Nueva Jersey, y fundar un taller llamado fábrica de inventos, donde reunió a un grupo de ayudantes, ingenieros y mecánicos interesados en la labor de inventar y desarrollar nuevos proyectos.
A lo largo de esos años en su nueva morada, su carrera registró más de 1.000 patentes. Entre sus desarrollos más influyentes se encuentran el perfeccionamiento de la lámpara incandescente, el fonógrafo y sistemas de generación y distribución eléctrica que sentaron las bases del consumo energético moderno.
Fonógrafo de cilindro (1877).Thomas Alva Edison inventó este sistema de grabación y reproducción mecánica con cilindros de cartón.
El 21 de octubre de 1879 lograría, por primera vez en la historia, que una bombilla iluminara durante 48 horas seguidas. Dos meses más tarde, Edison ya instalaba el primer sistema de alumbrado público: 53 focos radiantes que iluminaban las calles de aquel condado de Nueva Jersey que hoy es conocido por haber sido "la fábrica de inventos" de una de las mentes más famosas del siglo XX.
Todavia no hay comentarios aprobados.