Un día decidió que sus alumnos dejaran de responder simplemente “presente”. En su lugar, empezó a pedirles que vendieran un producto, inventaran un superpoder o hasta explicaran qué combinación de comidas les parecía incomible. Así nacieron las “Listas Locas” de Aldana Sánchez, una maestra de Maquinista Savio que encontró una forma distinta de empezar las clases.

La idea nació en el aula, pero terminó llegando mucho más lejos. Aldana tiene 29 años y en Instagram, donde está como @desarrollo_conamor, ya superó los 225 mil seguidores. En TikTok ronda los 50 mil. Todo creció a partir de los videos que empezó a compartir con sus propuestas y de los mensajes de docentes que comenzaron a probarlas en sus propias aulas.

La primera Lista Loca fue sobre vendedores. Cada chico tenía que imaginar que debía vender algo y presentarlo frente a sus compañeros. “Al principio me miraban como diciendo ‘¿qué tenemos que hacer?’”, recuerda Aldana. Desde el primer instante sintió que ese momento podía servir para mucho más que tomar asistencia.

La docente asegura que nunca obliga a un alumno a participar y que también es válido simplemente observar.

Después empezaron a llegarle videos de docentes, familias, acompañantes y profesionales que le cuentan cómo utilizan sus propuestas. “Algo que había nacido dentro de mi aula empezó a viajar a un montón de otras”, cuenta. Pero ese alcance también le genera una responsabilidad. “Cuando hay tanta gente escuchando lo que decís, para mí no alcanza con que un video sea lindo o se viralice”, explica.

Las ideas aparecen muchas veces a partir de observar a sus alumnos. Qué puede sorprenderlos, qué los puede hacer reír, qué palabras pueden recuperar de la memoria o qué conexiones pueden hacer. Así surgieron propuestas para vender objetos, inventar combinaciones de comidas, relacionar colores con emociones o imaginar superpoderes.

Una de las que más esperaba que funcionara fue justamente la de los superpoderes. Cada alumno debía decir cuál sería el suyo y el compañero siguiente tenía que encontrar una manera de arruinárselo. “Trabajo con chicos, no con una fórmula. Hay días en los que una consigna explota y otros en los que no.”, dice.

Con el tiempo empezó a notar cambios en algunos de sus alumnos. Chicos que al principio casi no querían hablar comenzaron a participar de a poco y a esperar su turno. "Si alguien quiere decir simplemente ‘presente’, puede hacerlo”, explica.

"Ojalá nunca dejemos de jugar. Porque cuando un aula se llena de carcajadas, también se llena de aprendizajes", resume Aldana en un posteo de Instagram.

El desafío de estos juegos, según Aldana, también tiene que ver con la atención. Los chicos pasan buena parte del día rodeados de pantallas y acostumbrados a estímulos constantes, algo que hace que sostener el interés en una actividad durante mucho tiempo sea cada vez más difícil. Por eso busca propuestas cortas, distintas y que los hagan participar.

La rutina de Aldana sigue teniendo mucho de lo de siempre: dar clases, corregir y planificar. Y hay momentos dentro del aula que todavía le recuerdan por qué eligió la docencia. “Poder acompañar aunque sea una pequeña parte de ese recorrido sigue siendo una de las cosas más lindas que tiene esta profesión”, dice.

Antes de que las Listas Locas se viralizaran, Aldana ya llevaba dos años compartiendo contenido relacionado con educación en redes sociales.

Fuera de la escuela también intenta encontrar espacios propios. Entrena, lee y pasa tiempo con Panda, su perro. “Antes que docente, creadora de contenido o cualquiera de los roles que desempeño, soy una persona”, afirma.