Tom Horsey (53) podría haber seguido el camino que parecía perfectamente trazado para un joven graduado en Administración y Gestión de Empresas en la Inglaterra de los años 90

Esto es, una carrera en Londres, más que buenos ingresos y oportunidades dentro de uno de los principales centros financieros del mundo.

Sin embargo, él eligió otra cosa. Cambió la capital británica por Sevilla y convirtió aquella decisión en el punto de partida de una destacada carrera durante la cual fundó más de 15 empresas e invirtió en más de un centenar de startups.

Quién es Tom Horsey

Nacido en 1973 en Devon, Inglaterra, Horsey creció en una familia de origen internacional: su madre es neerlandesa y su padre tiene raíces ecuatorianas.

Antes de comenzar sus estudios en la Universidad de Aston, viajó en 1991 a España con el objetivo de aprender español.

Así fue como Sevilla terminó convirtiéndose en mucho más que una escala. Sucede que tras estudiar Administración y Gestión de Empresas y comenzar su carrera profesional como broker para la petrolera Esso en Londres, en 1996 se instaló definitivamente en la capital andaluza.

Tom Horsey es inglés y se instaló definitivamente en Sevilla en 1996. Foto: IG @horseytom

Entorno familiar, tranquilidad y un modo de vivir que no se compra con dinero

La decisión tuvo un costo de oportunidad. Según El Hombre Descalzo, el proyecto de Álvaro Fernández que recientemente abordó su historia, Horsey renunció a la posibilidad de hacerse rico en Londres porque valoraba más la calidad de vida que encontraba en España.

Sí. Como él mismo aclara en la charla, mientras sus antiguos compañeros continuaban desarrollando sus carreras en la capital británica, él decidió construir la suya desde el sur español. "Mis compañeros de Londres ganan en un año lo que gana una persona en Sevilla en toda su vida", asegura sin pelos en la lengua.

¿Por qué?, es la pregunta que surge de inmediato. La respuesta de Tom siempre termina en lo mismo: el equilibrio personal. Londres es un lugar estupendo para ser joven, soltero y tener un buen sueldo, pero Sevilla le ofrecía un entorno familiar inmejorable, tranquilidad y un modo de vivir que no se puede comprar con dinero.

Su perfil empresarial comenzó a tomar forma alrededor de la publicidad y las nuevas tecnologías. En 2001 fundó Froggie, dedicada al marketing móvil, cuando los teléfonos estaban todavía lejos de convertirse en las plataformas que son hoy.

Más adelante impulsó Crazy4Media como grupo que integraba diferentes compañías especializadas en publicidad, contenidos y marketing digital.

Con los años, Horsey fue multiplicando sus proyectos. Participó en iniciativas como Crazy4Media, Mox, Connected Mobility Hub y StartupLabs Spain, y pasó progresivamente de crear y gestionar compañías a convertirse en "business angel".

Horsey sostiene que el talento no solo está en los grandes centros. Foto: Captura "El Hombre Descalzo"

Su propio sitio cifra actualmente su trayectoria en más de 15 empresas fundadas y más de 100 inversiones. Hoy es Managing Partner de Eoniq.fund, un fondo de capital riesgo que busca, entre otros objetivos, detectar empresas prometedoras fuera de los grandes centros tradicionales de inversión.

El talento no solo se encuentra en las grandes capitales

Su filosofía, de hecho, parece conservar algo de aquella decisión que tomó al abandonar Londres: no asumir que el talento solo puede prosperar en las grandes capitales. En su carrera como inversor ha respaldado compañías como Chekin, Ucademy, Cafler, Tutrocito y Flipo, entre muchas otras.

Pero su recorrido también tuvo errores y costos personales. Horsey ha reconocido que durante años quiso abarcar demasiados negocios simultáneamente y que esa dinámica terminó repercutiendo en su salud y en sus relaciones familiares. Es padre de tres hijos, Andrés, María y Paul, todos nacidos en Sevilla.

Es precisamente Paul, diagnosticado con autismo, quien ocupa un lugar central cuando Horsey habla de aquello que aprendió fuera de las empresas.

El Hombre Descalzo resume esa dimensión de su historia con una idea contundente: su hijo le enseñó más sobre la vida que las más de cien empresas en las que ha invertido. El propio Horsey sostiene que ser padre de un hijo con autismo le enseñó sobre resiliencia, paciencia y maneras diferentes de observar el mundo.

La experiencia incluso ha atravesado algunas de sus decisiones profesionales. Al referirse a una inversión en Sincrolab, una compañía dedicada a soluciones para trastornos del neurodesarrollo, Horsey explicó públicamente que conocía de cerca ese terreno por ser padre de Paul.

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Tom Horsey, inversor inglés que vive en Sevilla.

Hoy, casi tres décadas después de instalarse en España, su historia termina desafiando una idea bastante extendida sobre el éxito, que crecer profesionalmente implica necesariamente estar donde están el dinero y las grandes compañías.

En cambio, Tom Horsey eligió Sevilla cuando Londres parecía ofrecerle el camino más rentable. Desde allí construyó empresas, se convirtió en inversor y terminó haciendo de aquella elección vital también una filosofía de negocios: buscar oportunidades allí donde otros todavía no las ven.