Un pago de alto valor a cambio de una hora de grabación puede ser una oferta inicialmente atractiva. Pero los trabajadores del mundo de la actuación fueron advertidos por los peligros del después. Más concretamente, en acuerdos que tienen a la Inteligencia Artificial (IA) en un lugar central.

Hoy día los avances de esta tecnología cubren los ámbitos más diversos. Y sus efectos en la creación de entretenimiento son parte de un debate que contrasta una mayor rapidez de las producciones artísticas con una crisis en la industria cinematográfica.

Recientemente Daniela Giordano, presidenta de la asociación de actores de Italia Unione Nazionale Interpreti Teatro e Audiovisivo, prendió la alarma entre sus colegas. A partir de las convocatorias de casting para grabaciones de audio y video con las que se entrena sistemas de IA, detalló las consecuencias negativas de ciertos contratos.

Las cláusulas “peligrosas”

La representante del mencionado sindicato sentenció que un actor puede llegar a perder el control de su voz en el futuro si soslaya contratos con cláusulas de cesión global y perpetua.

A modo de ejemplo, el medio italiano la Repubblica accedió al acuerdo que propone una de las varias empresas que trabaja con este tipo de contenidos. Abordando datos biométricos, las condiciones incluían la posibilidad de otorgar clones de voz, video y audio a terceros.

Pero lo más llamativo es que la licencia destacada resultaba ser “ilimitada, irrevocable, mundial, libre de regalías y perpetua”. Aquello se acepta a cambio de una remuneración de entre 60 y 150 dólares por hora grabada.

“Lo que piden es grabar y transmitir emociones a través de la voz, para que la máquina aprenda a modularlas. Es extremadamente peligroso”, indicó Giordano en declaraciones a dicho periódico.

De esta manera, al firmar un contrato, un intérprete podría estar cediendo su voz e imagen para siempre, sin compensación adicional y con la posibilidad de que le coloquen "cualquier frase en la boca".

Esto último ya es parte de los malos usos que afectan a los actores de doblaje. Por ejemplo, Cissy Jones, quien se encuentra entre quienes vieron manipuladas sus voces por inteligencia artificial generativa para crear contenido pornográfico, racista y violento.

Miembro del sindicato National Association of Voice Actors (NAVA), Jones ya mostraba su indignación tres años atrás. "No solo mi voz dice algo que yo nunca diría, sino que esas cosas están ahí en el mundo", dijo en 2023 a la revista Forbes.

Pan para hoy

Fue justamente el 2023 cuando Hollywood estuvo de huelga. Guionistas y actores mostraron aquel año su temor por quedar obsoletos ante la IA.

Los primeros señalaron a las plataformas del estilo ChatGPT como posibles reemplazantes en la formulación de guiones, mientras que los segundos denunciaron que sus voces e imágenes podrían replicarse ilimitadamente en el mundo digital sin el ya nombrado pago extra.

Por ese entonces se recalcaba el punto débil de los programas de IA: la dificultad de profundizar en conflictos o situaciones emocionales.

No por casualidad en la actualidad se le paga a profesionales que, mediante el habla, transmiten miedo, intención, deseo, dolor y emoción a la máquina con una capacidad de aprendizaje impresionante.

Sobre tal mercado en auge, Giordano fue rotunda: “Debemos ser conscientes de que el pan de hoy puede significar que mañana no quede pan”.

Vale destacar que en 2024 la Unión Europea adoptó la primera ley integral sobre IA del mundo, con el fin de garantizar mejores condiciones de desarrollo y uso.

Las acciones de personalidades para proteger el derecho a la propia imagen y voz

Como se mencionó, esta tecnología innovadora también permite falsificaciones y acciones que son intencionalmente dañinas.

Un ejemplo de ello son las “deepfakes”, imitaciones generadas con inteligencia artificial que circulan por las redes. Por esta razón es que hace poco la primera ministra italiana Giorgia Meloni solicitó registrar su voz como marca europea.

Este tipo de patentamiento ya lo había hecho en su respectiva tierra el actor Matthew McConaughey. A comienzos de este año el estadounidense protegió legalmente su imagen y voz de una posible utilización abusiva por parte de tales tecnologías.