El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, ha llegado a Islandia para tratar con las autoridades de la isla la seguridad del Ártico, las relaciones comerciales y energéticas y una cooperación más estrecha en materia de defensa.

"Llegué a Islandia para avanzar en nuestras prioridades compartidas: un Ártico seguro, relaciones comerciales y energéticas más sólidas y una cooperación más estrecha en materia de defensa", escribió Rubio la noche del lunes en su cuenta oficial de la red social X.

El Departamento de Estado había avanzado que Rubio mantendría reuniones en Reikiavik "para abordar la colaboración en materia de economía y seguridad".

La ministra de Exteriores islandesa, Þorgerður Katrín Gunnarsdóttir, recibió a Rubio en la base aérea de Keflavík a su llegada a Islandia, que, única entre los aliados de la OTAN y como miembro fundador de la organización, no tiene fuerzas militares propias.

Estados Unidos e Islandia firmaron un acuerdo bilateral de defensa en 1951, que sigue vigente, aunque las fuerzas militares estadounidenses ya no tienen una base militar permanente en la isla.

"Islandia y EE.UU. son aliados y amigos desde hace mucho tiempo, y espero con interés nuestras conversaciones", escribió la jefa de la diplomacia islandesa en X.

Ante el aumento de la rivalidad entre grandes potencias en el Ártico, las oportunidades económicas en materias primas críticas, energía, transporte marítimo y capacidades espaciales, Islandia se ha convertido -junto a Groenlandia- en un país estratégico para EE.UU. y Europa.

El viaje de Rubio a Islandia se produce después de que Islandia rechazara a finales de agosto en un referéndum reanudar las negociaciones de acceso a la Unión Europea (UE), interrumpidas desde 2013.

También tiene lugar después de que Groenlandia, Dinamarca y EE.UU. firmaran a finales de septiembre un acuerdo de defensa que otorga a Washington de forma indefinida una amplia presencia militar y que pretende blindar a la isla ártica de crecientes actividades de "adversarios" como Rusia y China.

En el caso de Islandia, las relaciones con EE.UU. tampoco han estado ausentes de tensiones.

A principios de septiembre, el presidente de EE.UU., Donald Trump, publicó en redes sociales una imagen con un mapa en el que México, Canadá, Groenlandia, Islandia y las islas del Caribe aparecen cubiertas de los colores de la bandera estadounidense.

El Gobierno islandés convocó por ello al embajador estadounidense para transmitirle que la publicación "era del todo inaceptable", según dijo entonces la ministra de Exteriores.

El Ejecutivo islandés ya había pedido explicaciones antes a Estados Unidos tras conocerse que el candidato de Trump a embajador en Reikiavik, Billy Long, comentó de forma privada en la Cámara de Representantes que estaba preparado para ser "el gobernador del estado número 52", en relación a este país nórdico.

Long, que finalmente fue nombrado embajador, pidió entonces disculpas, asegurando que había sido una broma.