Dos elementos parecen sostener la noción de quietud cambiaria: que la demanda de dólares de los ahorristas, aunque es sostenida, cayó en comparación con los meses preelectorales; y por otro lado, que restan ingresar al mercado local US$ 3.200 millones conseguidos por empresas en emisiones de deuda en el exterior.

Así lo midió el Banco Central en datos que dio a conocer el vicepresidente de la entidad Vladimir Werning en una exposición ante inversores. Tal como indicó Clarín, en esa presentación el funcionario anticipó qué espera el BCRA respecto a la acumulación de reservas este año, uno de los puntos más observados por el mercado.

Por otra parte, el BCRA explicó cuál fue la magnitud de la demanda de dólares billete del público durante marzo. El dato oficial se conocerá sobre fin de mes, pero Werning, de manera adelantada, estimó ese número en algo más de US$ 1.000 millones. Es una leve desaceleración respecto a febrero.

En el Gobierno identifican dos instancias bien diferenciadas de presión sobre el tipo de cambio por parte de ahorristas. En los meses anteriores a las elecciones legislativas de octubre, la demanda de las personas era de US$ 2.500 millones por mes en promedio.

Después de los comicios ese promedio mensual cayó a US$ 800 millones, lo que implicaría una reducción de casi el 70%. Eso se dio en un contexto de caída del precio del dólar minorista: en lo que va del 2026 se abarató casi 7%, desde cerca de $1.500 hasta los $1.390.

Los números más amplios de demanda cambiaria y de dolarización de cartera son más altos porque contabilizan otras operaciones. Por caso, el último dato oficial de febrero medido por el BCRA en su último Informe del Mercado de Cambios mostró una formación de activos externos (dolarización) equivalente a US$ 2.131 millones.

Para el Central, un dato relevante es que la mayoría de las compras de dólares que hacen los ahorristas quedan depositadas en cuentas en el sistema financiero local. Durante los meses preelectorales la tendencia fue muy distinta: entre abril y octubre hubo más divisas que quedaron en el extranjero que en el país.

"Tras las elecciones, la demanda de divisas por parte de los hogares se desplomó y estas compras ahora se realizan en el país, lo que respalda los depósitos y préstamos en dólares", aseguró Werning.

La demanda pronunciada de dólares por parte de las personas antes de las elecciones fue uno de los datos determinantes de la marcha del plan económico el año pasado. Los datos oficiales muestran que un monto equivalente a más de la mitad de los pesos en circulación buscaron algún tipo de cobertura cambiaria. Hace poco más de un año el BCRA liberó por completo el cepo a ahorristas.

Un segundo factor que, para Reconquista 266, colabora con el "veranito" cambiario que experimenta el dólar es que quedan por ingresar buena parte de las divisas que las empresas argentinas consiguieron en el exterior a través de emisiones de obligaciones negociables.

Es información que no suele difundir el BCRA: hasta la semana pasada, faltaba que ingrese un tercio de los casi US$ 10.000 millones colocados por parte de compañías nacionales.

Serían, así, US$ 3.200 millones que podrían presionar a la baja el tipo de cambio en un contexto como el actual. Son dólares, además, que podría comprar eventualmente la autoridad monetaria para continuar reforzando reservas.

"La emisión de divisas corporativas se aceleró después de las elecciones, pero las ventas reales de divisas quedaron rezagadas, lo que respalda la oferta (futura) de divisas", consideró el Central.

NE