Cuando están aburridos (y no se están peleando), mis hijos juegan con los números. "Patente sumativa", dice uno de la nada, mientras señala la chapa de un Cronos. "Hora espejo", canta el otro, si el reloj muestra que son las 12:12. No sé a quién salen, pero este sábado 10 del 10 del 2026 (2+0+2+6=10), el que juega es Lionel Messi, pero con la 10 del Inter Miami, en su primer partido tras decirle adiós a la Selección. ¿A qué se aferra el mejor de todos los tiempos para no aburrirse? Hoy, a que su equipo le gane al DC United, por la fecha 27 de la MLS, y vaya resolviendo su clasificación a los playoffs.

La sensación es que Messi sigue siendo feliz con una pelota cerca, por suerte. Incluso ahora que tiene 39 años y cualquier exigencia física le pasa factura en el cuerpo. Se vio el otro día en el Monumental, cuando se apagaba el amistoso contra Benín, y metió un pique al banderín del córner que lo dejó ahogado durante algunos minutos. Pero Leo es tan crack que siempre tuvo claro cuándo decir basta. Lo es ahora, cerrando su historia de amor con la camiseta argentina, y lo fue también hace tres años, cuando cambió la competencia feroz en Europa por esta placentera y súper exitosa aventura en la MLS.

El escenario que se generó en la franquicia rosada lo convirtió en una figura que excede al fútbol, agigantando su leyenda con el rótulo de GOAT, homologado en el país que inventó el acrónimo, y potenciando sus horizontes comerciales. Otro beneficiado fue Scaloni: Leo llegó entero al Mundial 2026 y nos hizo fantasear con una cuarta estrella hasta que apareció España.

Pero toca da vuelta la página y aceptar que para disfrutar los últimos cartuchos de Messi ahora habrá que mirar hacia Norteamérica, suscribirse a Apple TV y acceder por streaming. Otro gasto más y no hay bolsillo que aguante, es cierto. Pero cuesta 7 dólares por mes, menos que un combo de comida rápida, y te da acceso al catálogo de películas y series, con propuestas muy recomendables.

El final de Leo ante Benín: lo vamos a extrañar. Foto: Juano Tesone.

A Leo le quedan siete partidos en la fase regular, y después llegarán los playoffs, con un formato bastante parecido al del fútbol argentino. El año pasado, con Javier Mascherano como DT, le alcanzó para llevarse por primera vez el título, y ahora, con el recién llegado Cristian el Kily González, querrá repetir. No parece sencilla la tarea porque pelea contra equipos mucho más competitivos, pero con Messi todo es posible: en caso de coronar será el título 48 de su carrera, para tomar distancia en lo más alto.

Hablando de números, Leo sigue arrasando. Es el líder de la MLS en lo que respecta a la tabla de goleadores y de asistencias, a pesar de que no parece obsesionado con los récords. Tras su gol y las dos asistencias contra Benín, ya acumula 932 gritos y 426 pases gol en 1178 partidos. Además, está a dos goles de tiro libre de alcanzar los 78 que logró el exfutbolista Marcelinho Carioca, una marca que parecía imbatible y le hizo valer el apodo de "pie de ángel" al brasileño. Ah, y seguirá probando desde los córners: es que nunca pudo marcar un gol olímpico. Se divierte el 10.

Y después, qué importa el después. Leo tiene contrato con Inter Miami hasta diciembre de 2028, aunque no se sabe qué pasará el año próximo porque la MLS achica su calendario para ajustarse a la temporada europea. ¿Y si Leo se aburre sin competencia? Esa es la ilusión de Newell's y de todos los hinchas del fútbol argentino. Mientras tanto, a disfrutarlo vestido de rosa.