Ciertos asuntos no tienen precio. Y son de altísimo valor. Uno es la palabra. Si los hechos no acreditan aquello que enuncian las palabras, vivimos en la hipocresía. Y en la mentira. Cuando falta la palabra, escasea el pensamiento. La acción reemplaza al verbo. Y surge la violencia, en cualquiera de sus formas.

Un oxímoron es una expresión compuesta por términos opuestos, por ejemplo: silencio elocuente. Que en un ámbito intelectual, literario, por ende, también artístico, se anule a quien piensa diferente, es un oxímoron mayor. El antisemitismo no sólo debe importarnos a los judíos. Ese atropello nos abarca a todos.

En la época de la Inteligencia Artificial, imperan la impertinencia y la ignorancia naturales. Mucha gente habla de libertad. Y a la hora de los hechos, somete a quienes interpreta distintos.

Aquí, allá o más lejos, en espacios, de cualquier índole, se elimina al otro -desde la expulsión al asesinato, la gama es amplia- por ser judío, por pensar diferente, por tener otras convicciones. O por cualquier otra diferencia que los inquisidores actuales consideren válida. Mientras tanto, andamos a los saltos, de un oxímoron a otro, de una hipocresía a otra, de una mentira a otra.

Vivir en las distintas verdades, con genuino respeto por la diversidad, aún es una utopía. Alcanzarla, y hacerla existencia cotidiana, es uno de los tantos asuntos que aún dependen de nosotros. La vieja pregunta talmúdica late potente: “Si no es ahora, ¿cuándo?”.

Paula Margules

OTRAS CARTAS

La pide al Presidente que recapacite y no insulte

Señor Presidente, basta. Sus insultos hacia quienes disienten de sus ideas o se atreven a criticarlo lo denigran, pero eso no es lo más grave: también denigran a todos los argentinos, porque usted es su mandatario y, como tal, representa institucionalmente al país.

Resulta difícil recordar antecedentes, en la historia reciente de las democracias, de un presidente que se dirija hacia quienes discrepan con él utilizando un vocabulario semejante, tan soez y descalificador.

Debería tomar nota de que esa actitud no le reporta beneficio alguno. Por el contrario, contribuye a profundizar las divisiones, deteriora la investidura presidencial y aleja a la sociedad del debate respetuoso que una democracia necesita.

Con el mayor de los respetos, señor Presidente, es hora de que recapacite y procure ejercer su mandato con la templanza, el respeto y la altura de miras propios de un estadista, como nos merecemos los argentinos y como, seguramente, muchos confiamos que lo haría cuando lo votamos.

Roberto A. Meneghini

“Ezeiza: insólito lugar para una parada de colectivos”

En la intersección de las calles Yatay y Diego Laure se pretende instalar una parada de colectivos al comienzo de Laure, obviando que por razones de seguridad las paradas se deben ubicar a partir de la mitad de cuadra hacia el final de la misma.

Además, en este caso particular, Yatay presenta una discontinuidad longitudinal dado que fue abierta recientemente sin conservar una traza recta. De tal forma la instalación de dicha parada implica serios riesgos de choques y accidentes personales porque los colectivos por lo general no se acercan suficientemente a la vereda para el ascenso y descenso de los pasajeros, entorpeciendo o impidiendo la circulación por la calle transversal (Yatay) cuya continuidad se encuentra en falsa escuadra.

Tampoco se considera que dicha parada sería lindante con una propiedad con reserva de estacionamiento por discapacidad, con el agravante que de coincidir dos o más colectivos se invade dicha restricción para el estacionamiento.

Hugo Allevato