En muchas ocasiones el arte logra convertirse en un lugar de refugio. Así le ocurrió a Bethany d'Arcy, una joven de 15 años con mutismo selectivo o situacional, quien encontró su espacio de expresión a través de la ilustración de historias. Los libros le devolvieron la confianza para compartir su arte con el mundo.
En el ámbito médico, lo que la psicología actual y los movimientos neurodivergentes llaman mutismo selectivo, está tipificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como mutismo selectivo. Se trata de un trastorno que se caracteriza por una selectividad constante y sistemática en el habla. El individuo demuestra una competencia lingüística adecuada en situaciones sociales específicas (normalmente en casa), pero es incapaz de hablar en otras, advierten. Bethany logró romper estas barreras y comunicarse a su forma.
Esta adolescente confió que ver sus ilustraciones impresas era realmente extraño y surrealista. "Si hubiera estado aquí hace unos años, no estaría haciendo esto porque estaría demasiado nerviosa y estresada", dijo.
La confianza de un escritor le dio un lugar en el mundo del arte
El escritor Chip Colquhoun le pidió a Bethany que ilustrara su libro después de que ella le hiciera un retrato mientras estaba entre el público ,escuchando su relato en una sesión en su escuela. Explicó que dibujó al autor como una forma de concentrarse en la sesión. "Dibujar en ese momento me ayudó a concentrarme, así que necesitaba algo que dibujar y él estaba justo ahí", advirtió.
Colquhoun, por su parte, se sorprendió por el retrato y añadió que lo entusiasmaba que esta joven pudiera usar la ilustración para "ayudar a la concentración". Los autores escriben para que las historias, en algún punto pasen a ser del público. Así pasó con Bethany, encontró lugar para contar en dibujos todo lo que no podía con las palabras.
Bethany d'Arcy tiene 15 años, mutismo selectivo y ahora ilustra libros para expresarse.
Ahora la adolescente trabaja en la ilustración de un tercer libro y otros tres dibujos para otro proyecto mientras intercala los deberes escolares y el arte. "Normalmente dibujo por la noche, entre las 20 y las 21, y luego dejo los deberes para más temprano a la mañana porque tengo más energía", contó.
El dibujo se transformó en confianza
El retrato de Bethany se utilizó en el libro ¡La mejor historia del mundo... de todos los tiempos! de este autor, una novela de aventuras y fantasía humorística dirigida a niños.
"Hablaba con ciertas personas y no lo hacía con otras con las que no me sentía cómoda o que no conocía. Ilustrar definitivamente mejoró mucho mi confianza y creo que también me ha mejorado un poco como persona, porque soy capaz de hacer cosas que no había hecho antes", expresó respecto a la convivencia con su patología.
Alguna de las ilustraciones para el libro de Colquhoun.
Fionna, su madre, detalló que Bethany desarrolló plenamente sus habilidades lingüísticas durante su infancia, pero en ciertas circunstancias no es capaz de utilizar el idioma que domina. Es que el mutismo ocasional suele afectar en situaciones nuevas o desconocidas. Proviene de una gran ansiedad que "paraliza" e impide el habla.
Su propia madre relata que el hecho de ser muda en determinadas situaciones sigue teniendo un impacto enorme en la vida de Bethany, y ella sigue sin poder ir sola a ningún sitio fuera de casa o del colegio, por esto las ilustraciones se vuelven tan importantes para ella, se convierten en inclusión.
"Ahora tiene la oportunidad de sentirse orgullosa. Todavía no puede hacer ninguna de estas cosas por sí sola, pero con apoyo ha querido intentarlo", amplió Fiona.
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