La 24° edición de Autoclásica cerró sus puertas, después de cuatro jornadas marcadas por un clima invernal. Sin embargo, ni el mal tiempo ni las condiciones desfavorables pudieron opacar la pasión por los vehículos históricos. La exposición de autos y motos clásicas más importante de Sudamérica consiguió una gran convocatoria de público, prácticamente igual a la registrada en 2025.
Entre el viernes 9 y el lunes 12 de octubre, miles de visitantes recorrieron los jardines del predio para disfrutar de más de 1.200 vehículos de colección, en una edición que tuvo grandes homenajes, modelos únicos y ejemplares de excepcional valor histórico.
Organizada por el Club de Autos Clásicos (CAC), la muestra volvió a reunir a clubes, restauradores, coleccionistas y aficionados de distintas generaciones.
Como es tradición, uno de los momentos más esperados fue la elección de los mejores vehículos de la exposición, distinguidos por un jurado especializado que evalúa aspectos como la originalidad, el estado de conservación y la calidad de las restauraciones.
Reunión de lujo. Los tres Torinos originales que corrieron las 84 Horas de Nürburgring tuvieron su espacio. Foto: Francisco Loureiro
Este año, el máximo reconocimiento entre los automóviles fue para un Rolls-Royce Silver Ghost de 1910, perteneciente a la familia Pereyra Iraola, cuya historia está vinculada con una de las mayores tragedias marítimas de todos los tiempos: el hundimiento del Titanic.
Entre las motocicletas, el premio mayor quedó en manos de una Moto Guzzi Sport 14 de 1929, que también había ganado su categoría.
El Rolls-Royce que se salvó del Titanic
El Rolls-Royce Silver Ghost de 1910 fue elegido Best of Show entre los automóviles. Se trata de una pieza excepcional que permanece en manos de la familia Pereyra Iraola desde hace más de un siglo.
Su historia comenzó cuando Laura Pereyra Iraola encargó el vehículo para realizar un extenso viaje familiar por Europa, con el objetivo de que sus sobrinos conocieran distintas ciudades y culturas del Viejo Continente.
Rolls-Royce Silver Ghost (1910). Foto: Francisco Loureiro
El automóvil fue construido en Inglaterra y recibió una carrocería especial realizada por Rothschild & Fils, en Francia. Con capacidad para transportar a buena parte de la familia, recorrió miles de kilómetros durante aquella aventura.
Pero el episodio más extraordinario ocurrió en 1912, cuando los Pereyra Iraola tenían previsto regresar a América a bordo del Titanic, llevando también el Rolls-Royce.
A pocas horas de embarcar, una complicación durante el embarazo de una de las integrantes del grupo llevó al médico familiar a desaconsejar el viaje. La familia canceló los pasajes y permaneció en Inglaterra.
Aquella decisión terminó salvándoles la vida y evitando que el automóvil acabara en el fondo del Atlántico Norte.
Rolls-Royce Silver Ghost 1910, también ganó en la categoría Veteranos. Foto Autoclásica
El Silver Ghost llegó posteriormente a la Argentina y permaneció durante cuatro generaciones en manos de la misma familia, que rechazó distintas ofertas de compra, incluso de la propia Rolls-Royce.
Para su presentación en Autoclásica fue sometido a un proceso de restauración en el taller cordobés Clásicos y Especiales. Su extraordinaria historia y su estado de conservación lo convirtieron en uno de los grandes atractivos de la muestra.
Además del máximo reconocimiento, el Rolls-Royce obtuvo el primer premio de la categoría Veteranos.
Una Moto Guzzi de 1929, la mejor motocicleta
Entre las motos, el máximo reconocimiento fue para una Moto Guzzi Sport 14 de 1929, que se impuso en la categoría Preguerra Europeas y posteriormente fue distinguida con el Best of Show.
Best of Show. Moto Guzzi Sport 14 (1929). Foto Autoclásica.
Fabricada por la histórica marca italiana fundada en 1921, la Sport 14 fue uno de los modelos más representativos de sus primeros años. Entre 1928 y 1929 se produjeron más de 4.000 unidades, una cifra significativa para la época.
Estaba equipada con un motor monocilíndrico horizontal de 500 cc, con una particular distribución de válvulas conocida como Inlet Over Exhaust (admisión sobre escape). Su diseño se destacaba por las aletas de refrigeración dispuestas radialmente y un gran volante de inercia exterior.
Con apenas 130 kilos de peso, podía alcanzar los 100 km/h, mientras que su consumo declarado era de 3,4 litros cada 100 kilómetros. La posición baja del motor y la caja de cambios contribuía a mejorar la estabilidad y el comportamiento dinámico.
La unidad exhibida en San Isidro llamó la atención por su impecable presentación, su característico color rojo y la conservación de los detalles mecánicos originales, que permiten apreciar las particularidades de una motocicleta fabricada hace casi un siglo.
Los otros autos premiados en Autoclásica 2026
BMW 327 Cabriolet 1937, ganador en la categoría Post Vintage Europeo. Foto Autoclásica.
Además del Rolls-Royce, el jurado distinguió a numerosos vehículos que representan diferentes etapas de la historia automotriz, desde modelos de fines del siglo XIX hasta deportivos contemporáneos.
Entre los autos de fabricación argentina, un IKA-Renault Torino 380 W de 1968 obtuvo el primer premio en la categoría Industria Argentina de Origen Americano, mientras que un Fiat 1500 Coupé Vignale de 1966 ganó entre los modelos nacionales de origen europeo.
También fue premiado un Lotus Seven Boschi de 1973, en la categoría Industria Argentina de Pequeña Serie.
Entre los clásicos internacionales se destacaron un BMW 507 Roadster de 1957, uno de los deportivos más exclusivos de la marca alemana; un Jaguar XK 150 Roadster de 1958; un Chevrolet Camaro SS 396 de 1969 y un BMW M1 de 1980.
El Hofstetter Turbo (Brasil) obtuvo el Premio Especial Autoclásica. Foto: Francisco Loureiro
El primer premio de la categoría Superautos fue para un Ferrari 12Cilindri, mientras que un Jaguar D-Type de 1956 se quedó con el Premio Revival.
Entre los vehículos más antiguos, un Krieger Electric Landaulette de 1898 fue distinguido en la categoría Ancestros, mientras que un Grout Roundabout a vapor de 1904 recibió el Premio FIVA.
En el apartado deportivo también fueron reconocidos un Chevrolet Trueno Sprint de 1970, un Alfa Romeo Giulia GTA 1300 Junior de 1968 y un Reo Baquet de 1928, este último dentro del homenaje por los 100 años de las 500 Millas de Rafaela.
Packard One Twenty B 1936, ganador en la categoría Post Vintage Americano. Foto Autoclásica
Grout Roundabout Vapor 1904, ganador del Premio FIVA. Foto Autoclásica
Bentley 3.0 L Vanden Plas 1927, ganador en la categoría Vintage Europeo. Foto Autoclásica.
Ferrari 512 TR 1994, ganador del Premio Germán Sopeña. Foto Autoclásica.
Talbot T26 1950, ganador en la categoría Competición Internacional Monoplazas. Foto Autoclásica
IKA - Renault Torino 380 W 1968, ganador en la categoría Industria Argentina Origen Americano. Foto Autoclásica.
Jaguar XK 150 Roadster 1958, ganador en la categoría Post Guerra Europeo Gran Serie. Foto Autoclásica.
Datsun 240Z 1973, ganador en la categoría Autos Orientales. Foto Autoclásica.
Willys Overland MB 1944, ganador en la categoría Vehículos Militares. Foto Autoclásica.
Krieger Electric Landaulette 1898, ganador en la categoría Ancestros. Foto Autoclásica.
Reo Baquet 1928, ganador en la categoría 500 Millas de Rafaela. Foto Autoclásica.
BMW M1 (1980), ganador del Premio Contemporáneo Europeo Pequeña Serie.
Packard 645 Dietrich Dual Cowl Phaeton 1929, ganador en la categoría Vintage Americano. Foto Autoclásica.
El Chevrolet Trueno Sprint (1970) que corriera Jorge Cupeiro ganó el Premio Competición Argentina Monoplaza. Foto: Francisco Loureiro
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