Llevar una especie de diario en el que se recogen actividades y vivencias de cada día. Esta es una técnica conocida como journaling que, aseguran los expertos, puede convertirse en una herramienta útil para recuperar el equilibrio emocional.

También conocida como escritura reflexiva, esta práctica ganó popularidad como una manera de mejorar la salud mental y la productividad. Desde listas de tareas hasta reflexiones profundas, escribir puede ayudar a dar sentido a los pensamientos y encontrar soluciones a problemas diarios.

Estudios en psicología sugieren que llevar un diario contribuye a reducir el estrés y la ansiedad. Al plasmar ideas en papel, el cerebro procesa mejor la información y permite liberar tensión acumulada. Además, la escritura diaria ayuda a establecer objetivos y mejorar la toma de decisiones.

Existen diversas técnicas de journaling que pueden adaptarse a las necesidades individuales. También se destaca la escritura terapéutica que es bastante similar, con la diferencia que forma parte de una terapia en particular.

Escribir funciona como un antibiótico

Fue el psicólogo James Pennebaker, profesor emérito de la Universidad de Texas, quien popularizó el journaling luego de comprobar que dedicar entre 15 y 20 minutos a escribir sobre eventos intensos fortalece el sistema inmune.

La escritura reflexiva ayuda a ordenar las ideas, sobre todo, cuando hay sobrecarga mental. Foto: Freepik.

Durante su participación en el podcast Speaking of Psychology de la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés), afirmó que “en mi primer estudio, no tenía ni idea de si debía pedirles a las personas que escribieran una vez o cuántas veces”.

Luego agrega que ha considerado el journaling como “un antibiótico, porque te pasan cosas malas y, entonces, usas este método para superarlas”. En tono de broma, añade que “si dijera que esto podría reemplazar la terapia en un pódcast de la APA, me expulsarían, pero creo que escribir es un método poderoso que cualquiera puede usar en cualquier momento y, además, es gratis”.

“Apostaría a que un porcentaje muy alto de terapeutas usa alguna forma de escritura junto con la terapia; incluso les he recomendado que si quieren agilizar la efectividad de una sesión, la efectividad radica en que la persona llegue a la cita, espere en la sala de espera durante 5 o 10 minutos, la lleven a una sala y la hagan escribir durante 5 o 10 minutos antes de comenzar la sesión”.

En el terreno de las emociones, la escritura reflexiva es una excelente forma de expresarlas y de afrontarlas. Además, ayuda a conocerse mejor y, como asegura Pennebaker, acelera la recuperación del malestar que producen la ansiedad y la depresión.

A lo largo del tiempo, el journaling puede convertirse en una herramienta valiosa para la autorreflexión. Revisar escritos pasadas permite observar patrones de pensamiento, evaluar el progreso personal y aprender de experiencias previas.

Escribir en el bloc de notas del móvil puede servir para calmar la ansiedad. Foto: Archivo.

Es, en definitiva, una forma de documentar la propia vida y mejorar la relación con uno mismo.

Incorporar esta práctica en la rutina diaria no requiere grandes esfuerzos ni habilidades especiales, tal como asegura Pennebaker.

Con solo unos minutos al día, es posible experimentar sus beneficios y convertir la escritura en un aliado para la organización mental y el bienestar emocional.