La muerte de un nene de cinco años en la ciudad australiana de Grafton desencadenó una investigación policial que expuso condiciones alarmantes dentro del hogar: el menor y sus hermanos eran envueltos con cinta adhesiva dentro de bolsas de dormir y con los ojos tapados durante la noche.

Según detalló la Policía de Nueva Gales del Sur, los oficiales llegaron al hogar el lunes 12 de octubre de 2026 a las 6.40, luego de que un adulto llamara al número de emergencias porque había encontrado al nene sin respuesta.

Los oficiales del Distrito Policial de Coffs/Clarence intentaron reanimarlo con RCP, pero no lo lograron. Los paramédicos de NSW Ambulance llegaron minutos después y tampoco pudieron revivirlo.

Dentro de la casa, los investigadores hallaron que cinta de ducto había sido enrollada alrededor de bolsas de dormir y sobre la cabeza del menor, además de al menos otro de los niños del hogar.

Los adultos de la casa lo envolvían con cinta en bolsas de dormir para 'ayudarlo a dormir'. Foto: Policía de Nueva Gales del Sur.

Ante las preguntas de los oficiales, los adultos presentes en la casa explicaron que esa práctica servía para "ayudarlo a dormir". Según fuentes policiales citadas por The Daily Telegraph, el nene presentaba dificultades intelectuales que afectaban habitualmente su comportamiento.

La escena fue preservada como escena del crimen y examinada por especialistas forenses. Se realizará una autopsia para determinar la causa de la muerte antes de evaluar posibles cargos.

Una investigación de alto perfil con múltiples organismos

La investigación corre bajo la Fuerza de Tarea Milona y suma al Escuadrón de Homicidios y al Escuadrón de Abuso Infantil del Comando de Crimen Estatal de New South Wales.

Los investigadores ya entrevistaron al padre y a la madrastra del menor, quienes estaban en el hogar al momento de los hechos.

Desde la muerte del menor, sus hermanos fueron trasladados a vivir con otros familiares. Foto: Policía de Nueva Gales del Sur.

Fuentes policiales revelaron al mismo medio que los oficiales habían sido llamados a ese hogar en 2025 y que, tras esa visita, elevaron sus preocupaciones al Departamento de Comunidades y Justicia (DCJ) de NSW.

"El DCJ tiene conocimiento del trágico fallecimiento de un niño pequeño en Grafton. Expresamos nuestras más sinceras condolencias a quienes lo conocieron y quisieron", dijo un vocero del organismo.

El portavoz agregó que el departamento colabora con la investigación policial y que, por esa razón, no era oportuno hacer declaraciones adicionales. La ministra de Familias y Comunidades, Kate Washington, tampoco se pronunció por la misma razón.

Desde la muerte del menor, sus hermanos fueron trasladados a vivir con otros familiares.