Dos finalistas de Roland Garros como Flavio Cobolli y Casper Ruud, un ex top ten como Lorenzo Musetti y el campeón defensor Francisco Cerúndolo son algunos de los nombres que fueron confirmados para el Argentina Open 2027, lo que reafirma el lugar de importancia que el ATP porteño se ganó en el extenso calendario del circuito masculino. Sin embargo, como había sucedido en febrero, cuando se comunicó la realización de un décimo Masters 1000 -en Arabia Saudita a partir de 2028- superpuesto con el inicio de la gira sudamericana, un nuevo anuncio genera preocupación en el tenis de esta parte del mundo.

Todo viene a partir de las declaraciones de Andrea Gaudenzi, presidente de la ATP, quien presentó una serie de propuestas para reformar el ranking y reorganizar el calendario para dentro de dos temporadas. "Nuestro objetivo es claro: fortalecer la competencia, alinear mejor los incentivos y brindar apoyo a más jugadores", expresó el dirigente italiano. Y precisó: "Estas propuestas se centran en premiar el rendimiento en los torneos más importantes, apoyar el desarrollo de más jugadores en todo el circuito y reducir la presión para que no jueguen en exceso".

La intención declarada es mejorar las condiciones de los tenistas y conseguir que los mejores lleguen en plenitud a las grandes citas (léase los cuatro Grand Slam, las ATP Finals y los Masters 1000). En ese contexto surge un interrogante para los certámenes de menor valía como el de Buenos Aires, que es de categoría 250 y que probablemente tendrá mayores dificultades a futuro para atraer figuras: ¿qué lugar tendrán en un circuito que busca premiar cada vez más a otro tipo de citas?

Hay más. Una de las propuestas consiste en modificar el sistema de puntuación del ranking. Actualmente, los jugadores pueden reemplazar hasta tres de sus peores resultados en Masters 1000 por mejores actuaciones posteriores en ATP 500 o ATP 250. Se pretende eliminar esa posibilidad porque consideran que el mecanismo puede empujar a los tenistas a la sobreexigencia, sumando torneos después de una eliminación temprana para recuperar los puntos perdidos.

Cerúndolo, el vigente campeón del Argentina Open. Foto: EFE/Juan Ignacio Roncoroni

Según el diagnóstico de Gaudenzi, a muchos jugadores les cuesta reservar tiempo para recuperarse cuando el sistema los recompensa por competir siempre en más y más. La nueva propuesta también contempla redistribuir los puntos para premiar más a quienes alcancen las semifinales y las finales.

El cambio tiene una lógica deportiva: reducir la presión de acumular partidos y darle mayor valor a las actuaciones en los llamados "Big Tournaments". Igualmente, también podría alterar la planificación de las figuras. Si los resultados en los torneos menores tienen una incidencia menor en el ranking, disputar una semana en Buenos Aires podría perder atractivo frente a la posibilidad de descansar, entrenar o preparar una competencia de mayor categoría.

El problema de atraer a los jugadores más importantes del mundo, de todos modos, no es nuevo. El tradicional Argentina Open coincide actualmente con los certámenes de Rotterdam y Dallas, dos ATP 500, y tiene un lugar incómodo luego de la gira de Oceanía que culmina con el Abierto de Australia y en la previa de los M1000 de Miami e Indian Wells, todo sobre superficie dura. En ese escenario, Buenos Aires debe luchar por convencer a las principales figuras de que la gira sudamericana representa una oportunidad deportiva valiosa y no solamente una escala incómoda entre Australia y Estados Unidos.

En ese sentido, Gaudenzi considera que una reorganización del calendario puede contribuir a resolver parte de esa competencia. La ATP estudia reservar semanas para categorías específicas y reducir la frecuencia con la que los torneos de distinto nivel se superponen. "Esto ofrecería una elección más clara entre eventos del mismo nivel y, para los aficionados, un calendario más sencillo con un esquema definido a lo largo de la temporada", sostuvo.

Gaudenzi, presente en la final del Argentina Open 2026. Foto: prensa

En principio, la propuesta podría beneficiar al Argentina Open si consigue una ubicación más favorable, con menos superposiciones y mayor previsibilidad para los jugadores. Sin embargo, ese posible beneficio convive con otra tendencia: la ATP pretende concentrar cada vez más recursos y atención en los mencionados eventos de mayor renombre, entre ellos el nuevo Masters 1000 de Arabia Saudita. Y ya avisó Gaudenzi que pretende reducir la cantidad de ATP 250, otra señal de alerta y preocupación para Martín Jaite y todo su equipo de trabajo.

El dirigente italiano, al mismo tiempo, abre el paraguas y busca que todos queden contentos. En definitiva, hace política. "Una jerarquía más clara fortalece a todas las categorías, no solo a los Grand Slam y Masters 1000", afirmó. Además, aclaró que el eventual límite a la cantidad de resultados de los ATP 250 que cuentan para el ranking se aplicaría a los jugadores mejor ubicados.

No hay argumentos concretos, todavía, para afirmar que el Argentina Open perderá figuras a partir de 2028. Incluso, una menor superposición entre categorías podría abrirle oportunidades. Pero la reforma plantea un desafío concreto: en un circuito que busca concentrar el interés en los grandes torneos, el de Buenos Aires tendrá que conservar su atractivo y demostrar que sigue siendo una parada valiosa para los mejores.