El caso de Camila Pereira da Silva causa conmoción y controversia en Brasil. El jueves por la tarde, a plena luz del día, la joven de 32 años murió sobre el asfalto de la Avenida Mutinga en el barrio Parque São Domingos, distrito de Pirituba al norte de San Pablo.

La mujer, que portaba un cuchillo, fue abatida con un disparo en el pecho luego de un enfrentamiento con tres policías militares de la Unidad de Patrulla en Motocicleta (ROCAM).

Todo quedó grabado en cámaras de seguridad de la zona y los celulares de los transeúntes. En los videos se escucha que los agentes le ordenan a la mujer que suelte el cuchillo, mientras retroceden y le apuntan sin abrir fuego.

Camila siguió caminando y avanzó hacia los tres policías durante una cuadra de máxima tensión en la calle Coronel José Rufino Freire.

Cuando llegaron a la esquina el policía André Coelho Maximo da Costa, que era quien estaba más de frente a su paso, le disparó en el pecho y la hirió de forma mortal.

Camila Pereira da Silva murió a los 32 años tras un enfrentamiento con la policía en San Pablo. Foto: captura de video

La denuncia del exnovio de Camila Pereira da Silva

Según informa el medio brasileño g1, los tres agentes patrullaban cuando una de las motocicletas que manejaban se averió y se detuvieron en un taller mecánico.

Mientras los policías esperaban en el taller, apareció un hombre, que resultó ser el exnovio de Camila y les pidió ayuda desesperado.

Declaró que una mujer lo seguía, armada con un cuchillo, e intentaba matarlo. Poco después, Camila llegó, sosteniendo un arma blanca en la mano.

Luego se desató la persecución policial de la que fueron testigos vecinos y transeúntes con el trágico final del fallecimiento de Camila.

En su declaración posterior a la policía, el exnovio de Camila afirmó que llevaban cinco meses separados y que la relación había sido muy conflictiva.

Comentó que ese día al regresar a casa se encontró con Camila en la puerta de su vivienda, quien presuntamente portaba un cuchillo y empezó a amenazarlo.

La declaración de los tíos de la joven

La tía de Camila también declaró a la policía y confirmó que la expareja tuvo una relación caracterizada por frecuentes desacuerdos, rupturas y reconciliaciones.

Según ella, su sobrina sufría la tensión emocional que le generaba la relación y comentó que Camila había estado sufriendo graves problemas de salud los últimos cinco años y hacía dos que esperaba un trasplante de hígado.

Acudía al hospital cada semana para controles y tratamiento, y no podía trabajar debido a su estado de salud. Según la tía de la víctima, los conflictos con su exnovio, que ya había formado una nueva pareja, contribuyeron al empeoramiento de la salud de la joven.

También aseguró no tener conocimiento de que a Camila le hubieran diagnosticado un trastorno psiquiátrico o una enfermedad mental, ni que estuviera recibiendo tratamiento médico.

Además reveló que Camila era madre de dos hijas pequeñas. "Era una madre abnegada que mantenía fuertes lazos emocionales con sus dos hijas", expresó.

El policía que disparó ya fue liberado y lo designaron a tareas administrativos

Según informa g1, los vecinos del barrio habían denunciado que una mujer caminaba de forma errática con un cuchillo en mano y amenazaba a los transeúntes en un presunto "brote psicótico".

Sin embargo, el informe policial, el investigador João Pedro Murgolo evaluó que la reacción del agente fue desproporcionada y en su informe consideró que no hubo un uso progresivo de la fuerza.

La mujer amenazó con un cuchillo a un policía en plena calle y fue abatida de un tiro. Foto: Captura de video

"En el momento del disparo, la víctima no hizo ningún movimiento agresivo: no levantó el brazo, no blandió el cuchillo ni avanzó repentinamente; aún aceptando la versión de que avanzaba hacia la patrulla, el mero movimiento de una persona con un cuchillo en la mano, con los brazos hacia abajo y sin ningún gesto ofensivo, a varios metros de distancia, no constituye en sí mismo una agresión inminente que justifique el uso de fuerza letal", escribió el jefe de policía.

En el interrogatorio, el agente Máximo declaró que le ordenaron repetidamente a la mujer que soltara el cuchillo y dejara de avanzar, pero como Camila se acercaba, el equipo comenzó a retroceder para mantener una distancia segura.

Dijo que durante la retirada chocó con un camión estacionado en la calle, lo que dificultó su movimiento en una vía con mucho tráfico, lo que limitó su capacidad para alejarse.

Según el soldado, ante lo que consideraba un peligro inminente, consideró que no tenía otra alternativa segura para impedir que la mujer se acercara y preservar su integridad física.

Indicó que efectuó un solo disparo para neutralizar la amenaza, que en ese momento consideró que existía. Fue consultado sobre si estaba habilitado para utilizar una pistola taser y su respuesta fue negativa.

Mediante un comunicado de prensa, la Secretaría de Seguridad Pública discrepó con su versión. "No se tolera la mala conducta ni ninguna acción que contradiga los principios de la Policía Militar de São Paulo, cuya misión es proteger a la población y preservar vidas", expresaron.

"El oficial de la policía militar que disparó a una mujer fue arrestado en el acto y trasladado al Departamento de Homicidios y Protección Personal, encargado de investigar el caso bajo la supervisión del Departamento de Asuntos Internos", comentaron.

Horas más tarde el tribunal de São Paulo le otorgó la libertad provisional al soldado André Coelho Maximo da Costa. En su decisión, el juez Lucas Bannwart Pereira determinó que el agente de policía debía cumplir con las varias medidas cautelares durante un período de un año.

Se lo suspendió de las actividades operativas y cualquier función que requiera portar un arma de fuego, limitado a realizar tareas administrativas.

También tiene la obligación de mantener la dirección actualizada y se le prohibió abandonar la ciudad de residencia por más de ocho días sin autorización judicial.

Para justificar la decisión, el juez afirmó que el agente de policía tiene vínculos con el distrito y un trabajo legítimo, factores por sí solos no indican un riesgo para el orden público.

El agente Máximo se encontraba recluido en la prisión militar de Romão Gomes, en el norte de São Paulo. Tras concederle la libertad provisional, el tribunal emitió una orden de liberación.

El gobernador reelegido de São Paulo, Tarcísio de Freitas, dijo este viernes que revisará los protocolos operativos de la Policía Militar.

"Estamos siguiendo de cerca la situación. Cada caso se analiza individualmente y necesitamos comprender qué motivó la reacción del agente en cada ocasión, porque hay situaciones en las que existe una amenaza clara y otras en las que no", expresó el gobernador Freitas.

"El agente también está ahí para defender su propia vida. Pero hemos estado debatiendo estos casos y nos han hecho reflexionar sobre los procedimientos", declaró el gobernador.

"Nos reuniremos con el mando de la Policía Militar para revisar los procedimientos y la formación, con el fin de prevenir abusos. No queremos que eso ocurra, y la policía tiene la obligación de proteger a la sociedad y consideramos necesario revisar los procedimientos", reconoció.