Prometido hace casi una década, el nuevo Tesla Roadster cambió por completo su planteo técnico con vistas a su llegada al mercado en 2028. Tras una reciente demostración en Texas (Estados Unidos), quedó en claro que el deportivo de Elon Musk busca subvertir la lógica de los autos eléctricos extremos.

En lugar de sumar más motores y baterías pesadas, combina tracción trasera de hasta 1.360 CV, turbinas de succión y hasta diez propulsores de aire comprimido desarrollados junto a SpaceX.

El resultado en los papeles es impactante: promete acelerar de 0 a 96 km/h (60 mph) en apenas 0,59 segundos, circular boca abajo adherido al techo y hasta saltar en el aire por encima de otros vehículos.

Sin embargo, y además de las cuestiones legales que impedirían poder vender un vehículo así, detrás de este despliegue aeroespacial existe una importante limitación operativa: el sistema necesita hasta siete horas de recarga para ofrecer apenas seis segundos de empuje.

Cómo vencer el límite físico de los neumáticos

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Tesla presentó un Roadster con propulsores

Mientras que los hiperdeportivos eléctricos actuales apelan a tres o cuatro motores y tracción integral, superando fácilmente las dos toneladas de peso, Tesla decidió ir por el camino opuesto. El objetivo de la marca es mantener el peso por debajo de los 1.700 kilos en su configuración de entrada y enviar toda la fuerza de los motores eléctricos únicamente al eje trasero.

Esta decisión choca con una barrera física ineludible para cualquier auto convencional: el límite de fricción entre el caucho y el asfalto. Incluso con neumáticos de compuesto blando, descargar más de 1.000 CV solo en las ruedas traseras en menos de un segundo simplemente convertiría las cubiertas en humo.

Para superar esto sin depender de la adherencia del neumático, los ingenieros optaron por empujar la carrocería usando el aire, exactamente igual que un cohete.

En la versión denominada Thrust (capaz de hacer el 0 a 96 km/h en 0,8 segundos), el trabajo se divide en dos frentes.

Según la versión, el Tesla Roadster puede llevar propulsores traseros para aumentar el poder de aceleración.

Lo primero es la tracción y el efecto suelo. Los dos motores eléctricos traseros entregan más de 1 MW (1.360 CV) y 1.400 Nm de torque, generando unos 32,3 kN (32.300 Nm) de empuje.

Para que las ruedas soporten esa carga sin patinar, un sistema de ventiladores encapsulados bajo el piso aspira el aire y genera más de 2 G de carga vertical incluso con el auto detenido (un sistema similar al visto en el prototipo británico McMurtry Spéirling).

Por otro lado, está la propulsión a chorro. Los 19,8 kN (1.980 Nm) de empuje restantes provienen de cuatro eyectores traseros. Ese chorro de aire sostenido por unos pocos segundos basta para catapultar al deportivo hasta la franja de entre 217 y 290 km/h, punto en el que los motores eléctricos siguen acelerando por su cuenta hasta una velocidad máxima prometida superior a los 370 km/h.

Tecnología de SpaceX y del robot Optimus

El Tesla Roadster incluye tecnología aeroespacial.

El sistema de propulsión auxiliar utiliza un recipiente a presión revestido de material compuesto (COPV, por sus siglas en inglés) instalado detrás de las butacas delanteras, similar a los que se emplean en los cohetes Falcon y Starship. Esta esfera almacena aire rico en nitrógeno a 10.000 psi (689 bar), la misma presión con la que operan los tanques de los vehículos a hidrógeno.

El tanque, que luce como una gran pelota de gimnasia revestida en una trama negra brillante de fibra de carbono y Kevlar, libera el gas sin combustión química. Para abrir las válvulas de alta velocidad se utilizan dos actuadores tipo pistón que toman prestados los motores del tobillo del robot humanoide Tesla Optimus.

El gas viaja a velocidad supersónica a través de tuberías de titanio e Inconel (una superaleación metálica) de idéntica longitud (cualquier asimetría haría que el auto hiciera un trompo al largar) hasta salir por cuatro toberas ubicadas sobre el paragolpes trasero, que estéticamente simulan ser las salidas de escape de un deportivo a combustión.

Vuelos, giros en el aire y la trampa de 7 horas

La descarga de aire comprimido del Tesla Roadster le permite "maniobrar" en el aire.

Para lograr las maniobras aéreas vistas en la exhibición de Texas, donde un prototipo sin conductor subió una rampa vertical, salió invertido en el aire, giró sobre su eje y aterrizó sobre sus cuatro ruedas tras saltar incluso por encima de un camión Tesla Semi, existe una configuración extrema llamada Rocket.

Esta versión es monoplaza: sacrifica el asiento del acompañante para instalar un tanque extra de 400 litros, alcanzando un total de 600 litros de aire comprimido, y suma un total de diez propulsores direccionales.

Cuatro de ellos apuntan hacia el suelo (detrás de cada rueda) para dar sustentación vertical y amortiguar los aterrizajes, mientras que dos toberas en los laterales del paragolpes delantero controlan la rotación en el aire.

El tanque de 200 litros de la versión Thrust se vacía por completo en apenas 6 segundos de accionamiento pleno. En la práctica, la aceleración en menos de un segundo o el vuelo corto funcionan como un "tiro único". Una vez agotado el gas, el auto sigue funcionando normalmente impulsado por sus motores eléctricos.

Reabastecer por completo los 600 litros de aire comprimido de la versión Rocket mediante el compresor integrado en el propio vehículo demora actualmente entre 6 y 7 horas captando aire atmosférico. Desde Tesla aseguran que trabajan para reducir ese tiempo a 30 minutos para cuando el auto llegue a producción en 2028.

Arquitectura eléctrica, gama y precios

Las formas del Tesla Roadster recuerdan un poco al estilo de la Cybertruck.

Más allá de los cohetes, la base mecánica estrena una batería de más de 100 kWh con celdas cilíndricas 4680 (diseño de Tesla de iones de litio de 46 mm de diámetro y 80 mm de longitud) hechas a medida, con carcasa de aluminio y refrigeración por ambos lados para evitar la pérdida de rendimiento por temperatura.

El chasis prescinde de conexiones mecánicas tanto en la dirección (steer-by-wire) como en el acelerador y los frenos (brake-by-wire), que utilizarían el sistema electrónico Sensify de Brembo. En cuanto al diseño, dejó atrás las líneas curvas del prototipo de 2017 para adoptar superficies más angulosas, con guiños a la Cybertruck, y un alerón trasero activo.

La gama prevista para 2028 estará compuesta por cuatro versiones, todas de tracción trasera. La Roadster (entrada de gama), contará con dos motores traseros con 1.088 CV y 1.200 Nm de torque. Autonomía estimada entre 483 y 515 km y una aceleración de 0 a 96 km/h en menos de 1,6 segundos (requiere una reserva de US$ 50.000).

La Thrust, por su parte, Incorpora el tanque de 200 litros y cuatro propulsores traseros para bajar de los 0,9 segundos en el 0 a 96 km/h (depósito previo de US$ 250.000).

Y la Rocket, la variante monoplaza con diez propulsores, 600 litros de aire comprimido y un 0 a 96 km/h en 0,55 segundos, cuya venta estará restringida exclusivamente a clientes seleccionados por la marca.