Desde el Programa Manejo de Resistencia de Insectos (MRI), impulsado por empresas de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) y ArgenBio, advirtieron recientemente sobre la presencia de gusano cogollero (Spodoptera frugiperda) en cultivos de maíz sembrados en fechas tempranas, detectándose serios daños, especialmente en lotes del norte del país.
Este insecto es la principal plaga del maíz en Argentina y puede causar perjuicios significativos en distintas etapas del cultivo, particularmente en el NEA y en el NOA, y en maíces tardíos, donde la presión y los picos poblacionales son más altos.
"Hemos recibido alertas de presencia de Spodoptera frugiperda en maíces tempranos causando daño en los primeros estadios de crecimiento", indicaron desde el MRI.
"Hoy estamos teniendo una presión muy alta de la plaga, con ataques muy severos en maíces que están en estado vegetativo todavía. Algunos productores reportan tres aplicaciones y otros, en casos muy puntuales, cinco aplicaciones, con maíces que se sembraron un poco antes", contó el ingeniero agrónomo Carlos Simón, del INTA Pinedo (Chaco).
Carlos Simón, ingeniero agrónomo del INTA Pinedo, Chaco.
Biotecnología
En 1998, a partir de la adopción de híbridos con la tecnología Bt (materiales modificados genéticamente con la incorporación de genes de la bacteria Bacillus thuringiensis a partir de los cuales las plantas producen una proteína letal para el gusano) para el combate de Spodoptera, la realidad del cultivo cambió completamente: se pudo comenzar a ampliar fechas y regiones de siembra, impulsar el maíz tardío y reducir aplicaciones de insecticidas, mejorando la estabilidad de rendimiento y la calidad del grano.
Sin embargo, el uso continuo de esta tecnología generó resistencia en la plaga, primero a las proteínas denominadas cry, (Cry1F y luego a Cry1A.105+Cry2Ab) y, ya en la campaña 2025/26, se registraron daños mayores a los esperados en híbridos con proteína insecticida vegetal Vip3A en el norte argentino y la región Litoral.
"Lo que está pasando ahora es muy importante, porque estamos enfrentando una resistencia en Argentina, un cambio de susceptibilidad a la proteína Vip, que es una proteína muy tóxica para Spodoptera porque tiene una serie de partículas que la hace extremadamente efectiva. Por eso, un quiebre es un cisma, porque, a pesar de que las empresas están trabajando mucho con proteínas de esas características, es difícil volver a tener una que tenga la potencia y a la vez que no produzca ningún tipo de impacto ambiental como esta", explicó Alejando Vera, entomólogo del INTA Obispo Colombres, Tucumán.
Alejandro Vera, INTA Obispo Colombres.
El cambio de susceptibilidad comenzó aproximadamente en septiembre de 2025. Según Vera, el primer caso, o "paciente cero", se detectó en Corrientes. "Al principio, se pensó que podían ser plantas que no expresaban la proteína, ya que siempre se tolera un porcentaje de falla, de impureza que se llama. Sin embargo, se empezó a ver que la incidencia de un 10% o 15% a la semana ya era un 40% y a las dos semanas de un 60%, hasta que se decidió hacer una intervención química", repasó.
El primer reporte de cambio de susceptibilidad a Vip3A en el país lo hizo un grupo de investigadores del INTA Obispo Colombres. Ya en la campaña 2025/26, se conformó una red con diferentes instituciones como el INTA, CREA y Aapresid, para estudiar qué es lo que estaba pasando en Argentina, en maíz tardío del verano pasado. Observaron una incidencia muy alta en el norte y centro de Santa Fe, con un 60% de incidencia; en Chaco y el este de Santiago del Estero, un 40%; en el Litoral menos de un 2'%, y en Buenos Aires, el sur de Santa Fe, Tucumán y Salta, "la situación estaba más tranquila", con apenas un 10%.
El cogollero del maiz (Spodoptera frugiperda) no hace distinciones entre maíces tempranos o tardíos.
No obstante, este año, los reportes de daño de maíces primaverales arrancaron temprano y los porcentajes se dispararon. "En Catamarca y en la zona de Frías, en Santiago del Estero, la incidencia comenzó aparentemente tranquila de un 20% un 30%, sin embargo, empezó a crecer y hoy nos tocó visitar un lote que tiene más o menos una incidencia del 40% al 50%", detalló Vera.
El entomólogo describió la situación como "inquietante" ya que no se esperaba este salto de incidencia, esta presión y agresividad de las plagas en primavera. "La actividad de estos insectos depende mucho de la condición ambiental, están mucho más activos cuando hace calor. Sin embargo, vemos que está fresco, que hay mucha amplitud térmica, que está lloviendo en octubre, y está muy activo. Eso inquieta porque pensamos: ¿qué va a pasar en el verano y aún tenga mucha mayor actividad?", expresó. Es de esperar, además, una situación aún más crítica para los maíces tardíos.
El cogollero es una plaga que está presente desde el norte argentino hasta la región pampeana.
Por eso, crece la preocupación entre los productores que se encuentran sin herramientas de control suficientes frente a este problema sanitario por la pérdida de efectividad de la tecnología.
Impacto
"Hoy, el cogollero es un problema muy serio para el maíz, está haciendo mucho daño en los cultivos implantados y después hace daño también en la espiga", advirtió el presidente de Maizar (Asociacion de la Cadena del Maíz y el Sorgo de Argentina), Federico Zerboni.
Federico Zerboni, presidente de Maizar.
La necesidad de realizar controles extra contra el cogollero impacta directamente en los costos de producción y achica los márgenes que se podrían obtener en un maíz temprano en el norte del país. También genera más incertidumbre a la hora de tomar la decisión de sembrar o no maíz tardío: "Al temor por los efectos de la chicharrita (Dalbulus maidis), se agrega el impacto que podría tener Spodoptera en el grueso de los cultivos cuya siembra, normalmente, se concentra en diciembre y enero en el Chaco y el este de Santiago", indicó Simón .
En esa zona, la plaga "contribuye a desalentar más a los productores a sostener una superficie de maíz que es tan importante para la región por lo que aporta al sistema en términos de cobertura, de carbono y de lo que significa para las economías regionales", lamentó el ingeniero del INTA.
"Hay un tema que es clave: los eventos de biotecnología que tenemos ya no causan más efecto porque el ambiente los quebró, ya no generan más control de estos insectos", sostuvo Zerboni.
Ante esta situación, el Programa recomendó varias medidas de manejo clave: monitorear frecuente de los lotes; aplicar insecticidas cuando se detecte un 10% a 20% de plantas con daño 3 de la escala de Davis y larvas vivas en los primeros estadios (L1-L2). "Es fundamental no pasarse del 20% de plantas con Davis 3", subrayaron los técnicos.
Cómo y cuándo intervenir
Según los especialistas, "aplicar en el momento adecuado es un factor crítico, por lo que se debe minimizar el tiempo entre que se detecta el daño y la aplicación de insecticida, cuando las larvas L1-L2 están vivas y aun expuestas en las hojas, así se maximiza la eficacia del control", señalaron los especialistas de MRI.
Los daños por gusano cogollero comenzaron temprano esta primavera en el norte del país.
Asimismo, recomendaron utilizar productos y dosis de acuerdo a las recomendaciones técnicas y aplicar con excelente cobertura, priorizando la llegada al cogollo. Algo fundamental será reforzar el monitoreo a los 3–5 días para verificar control.
En cuanto a los tips para tener en cuenta al momento de monitorear, llamaron a revisar los lotes semanalmente o con mayor frecuencia si es un ambiente de alta presión (3-5 días); hacer la revisación en al menos 5 puntos por lote, uno en cada esquina y uno al centro y en cada punto hacer 5 muestreos de 20 plantas seguidas (total 100 plantas). También instaron a evaluar la presencia de larvas vivas o daño reciente en hojas centrales/cogollo y el nivel de daño considerando incidencia y severidad (según escala de Davis).
La importancia del refugio
Los especialistas del MRI, hicieron hincapié en el rol del refugio en la sostenibilidad de la tecnología Bt. "Su función es proporcionar un espacio donde los insectos susceptibles puedan desarrollarse y cruzarse con los individuos resistentes que puedan surgir en la porción Bt del lote. Este proceso ayuda a mantener el equilibrio en la población de plagas, evitando que la resistencia se propague rápidamente", explicaron.
Sin refugio, los insectos resistentes se cruzarían entre sí, aumentando su frecuencia y reduciendo la efectividad de la tecnología. Para garantizar su funcionamiento, "es fundamental sembrar refugio en al menos el 10% del lote, de esta manera, se protege la inversión y se asegura la rentabilidad del cultivo Bt a largo plazo", remarcaron.
Una de las causas del quiebre de la resistencia en el caso de los transgénicos es por no se hacer refugios. "Muchas veces, tener refugio te permite la perdurabilidad de la tecnología, que dure un poco más, y eso en Argentina no se adopta. A veces me dicen, "ya no tiene sentido hacer refugio si ya cayó Vip", ¡al contrario!, es cuando más sentido tiene. Siempre hay posibilidad de hacer lo mejor y de aprender de la equivocación, e incorporar el hábito, sobre todo, para los otros eventos que están por venir", subrayó Vera.
Asincronía
El agotamiento de la biotecnología genera gran preocupación. Sin ella, las pérdidas podrían llegar al 50% o 60% del rinde en planteos tardíos."Hay un atraso muy importante en los nuevos eventos que existen y que estarían disponibles, pero que el mercado no saca, que las empresas no incorporan, porque no están aprobados en China", explicó Zerboni. El tema lleva más de cinco años de estudio allí, sin resolución a la vista. "La asincronía de aprobación de eventos en los países productores y los importadores es un tema clave para toda cadena de maíz, hoy", remarcó. El directivo remarcó que Argentina es respetuosa de las determinaciones del país asiático, pero deberá evaluar qué hacer internamente para poder solucionar la problemática de la plaga.
Según el presidente de Maizar, por no tener en el país estos nuevos eventos biotecnológicos que posibilitan el control del gusano cogollero, se está perdiendo mucha producción y calidad de grano. "Es muy importante el producto que se va a perder en esta campaña y a futuro por no tener estas nuevas proteínas que controlan en forma directa los los insectos. El problema de la asincronía tiene una importancia muy vigente en toda la cadena, hay países que tardan mucho en aprobar nuevos eventos, hoy la biotecnología va mucho más rápido de los que los entes reguladores, no en nuestro país, que es unos países que está a la vanguardia en la aprobación de nuevos eventos, sino en los países importadores", expresó. Asimismo, advirtió que, una vez aprobados, "tampoco se pueden introducir tan rápidamente en los híbridos que se usan en Argentina". Según anticipan, los materiales podrían estar disponibles comercialmente en 2029.
"Una biotecnología por lo menos tarda una década, no es soplar y hacer botella. A veces, el productor crea una política de descarte, piensa que se baja de una tecnología y que ya viene otra que la va a suplir y muchas veces no pasa eso. De hecho, lo trágico que nos está pasando ahora es que es la primera vez en la historia, dentro de lo que es la producción de maíz, que no tenemos un transgénico de recambio, recién se visualiza dentro de dos años. Hay muchos eventos que están ahí en la gatera, aprobados, pero que se los tienen que incorporar, porque tienen que pasar una serie de pruebas, no es tan fácil", explicó Vera.
Actualmente, en Argentina hay ocho eventos transgénicos aprobados por la Comisión Nacional Asesora en Biotecnología Agropecuaria (Conabia) con nuevos modos de acción para el control de insectos y otros usos que no están al alcance de los agricultores locales ya que las empresas no los incorporan debido al temor de que las exportaciones sean rechazadas en los países de destino donde esas tecnologías no están autorizadas, como China.
Entre los más destacados se encuentran un evento para el control de orugas como el cogollero y tolerancia al glifosato; otros asociados a la protección contra otros lepidópteros; uno que otorga menor altura al maíz; y otro que brinda tolerancia a varios herbicidas.
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