La disputa entre el empresario Eduardo Costantini, fundador del Malba, y su exesposa, la cineasta Teresa Costantini, sumó un nuevo capítulo ayer. Esta vez, el enfrentamiento gira en torno a las parcelas familiares del cementerio Jardín de Paz, donde descansan los restos de los padres de Teresa y de otros integrantes de la familia. La directora de cine denunció públicamente que su exmarido le habría pedido que retirara los restos de sus padres del lugar. El empresario rechazó esa versión y aseguró que nunca avanzó con una iniciativa de ese tipo.
Eduardo Costantini. Archivo Clarín.
El episodio tomó estado público el domingo 18 de octubre, cuando Teresa difundió en Instagram una carta titulada “El jardín no tiene paz”. Allí reconstruyó el significado que tiene ese espacio para su familia y recordó el vínculo que unió a sus padres con Eduardo durante los primeros años de su matrimonio.
Según relató, su padre, Carlos Correa Ávila, había ayudado al empresario a conseguir su primer trabajo y, junto con otros familiares, había contribuido económicamente para que la pareja comprara su primer departamento. “Nadie se hace solo”, escribió la cineasta, al cuestionar una decisión que, según su relato, afectó profundamente a sus seres queridos.
Falta de espacio
Según la versión de Teresa, el pedido de retirar los restos de sus padres le llegó a través de un intermediario y la tomó por sorpresa. Cuando quiso saber por qué su exmarido pretendía trasladarlos, la explicación que recibió fue la falta de espacio en las parcelas.
La directora describió la reacción de su familia como un golpe doloroso y sostuvo que el lugar no representa simplemente un espacio físico, sino también una parte de su historia familiar. En el cierre de su publicación dejó clara su posición: “Ahí están. Ahí se van a quedar”.
Por su parte, Eduardo Costantini desmintió haber formulado un pedido en los términos denunciados por su exesposa. “Es una mentira absoluta”, afirmó.
Y abundó con detalles. Dijo que tiene tres parcelas en el cementerio y que todas están ocupadas por familiares, entre ellos los padres de Teresa y una abuela de ella. Como varios de los restos corresponden a personas cuyas cenizas fueron depositadas allí, dijo que había consultado a algunos de sus hijos sobre la posibilidad de trasladarlas a otro sector del mismo cementerio. Según su versión, sus hijos no estuvieron de acuerdo y la idea no prosperó.
El empresario también negó haber enviado a alguien para transmitirle formalmente la propuesta a Teresa. Ante la pregunta sobre si pensaba avanzar con el traslado, sostuvo que no podía hacerlo sin la autorización del familiar directo y que sería ilegal. Además, afirmó que el asunto estaba resuelto porque había comprado otra parcela para dar lugar a futuros entierros.
Sin embargo, nada está cerrado. Esta mañana, la cineasta desmintió a su exmarido y padre de sus cinco hijos. “Eduardo Costantini falta a la verdad cuando dice que ‘el tema está terminado’”, aseguró y explicó que, ante el temor por la localización de los restos de sus padres, se había presentado ante la Justicia.
“En septiembre, la Justicia hizo lugar a la medida que presenté para que nadie pueda mover a mis padres del lugar donde descansan. Solicité esta medida amparada en mi derecho de copropietaria de esas parcelas, ya que las mismas no formaron parte del convenio de disolución de bienes en nuestro divorcio. Eduardo, ante la negativa de la Justicia, apeló el dictamen. Recién entonces, ante la sostenida insensatez, decidí hablar”, puntualizó.
Teresa Costantin. Fot:o Guillermo Rodriguez Adami.
Un matrimonio de 28 años
Teresa Costantini y Eduardo Costantini estuvieron casados durante 28 años, desde 1966 hasta 1994, y tuvieron cinco hijos. Además, renovaron sus votos matrimoniales al cumplir las bodas de plata. Ella tenía 17 años cuando se casaron y él era un joven empresario que todavía no había construido el imperio inmobiliario y artístico por el que se haría conocido.
Según contó Teresa en una entrevista de junio de 2026, fue un matrimonio feliz, marcado por los comienzos difíciles, la construcción de una familia numerosa y el crecimiento profesional y económico de Eduardo. Lo dijo así: “Veintiocho años es un montón, nada efímero. Y además fue un muy buen matrimonio. Yo fui feliz durante esos años. Y sé que lo fuimos”, le dijo a María Laura Santillán.
Teresa también evocó los primeros años de convivencia, cuando la pareja no tenía una posición económica acomodada y vivía en la casa de sus suegros, junto con los hermanos de Eduardo. “No teníamos nada de nada de nada”, resumió al recordar aquella etapa.
Se divorciaron en 1994. Eduardo volvió a casarse posteriormente y tuvo otros hijos. Teresa, por su parte, desarrolló una trayectoria propia como directora y productora de cine y teatro, y conservó el apellido Costantini como nombre profesional.
Eduardo Costantini. Archivo Clarín.
La relación entre ambos volvió a ocupar los medios en los últimos años por una disputa que, según denunció Teresa, incluye el pedido de su exmarido para que deje de utilizar el apellido y un trámite ante un tribunal eclesiástico para obtener la nulidad de su matrimonio religioso. Ella sostuvo que el reclamo la afectó tanto por su historia personal como por su identidad artística.
En una carta pública, la directora, de 76 años y con cuatro décadas de trayectoria, defendió el vínculo entre su apellido y su identidad creativa. “No van a borrar mi historia ni mi identidad”, expresó.
También sostuvo que el reclamo excedía una cuestión legal y afectaba su recorrido personal y cultural. La controversia, que había trascendido públicamente años atrás, volvió a cobrar fuerza con sus nuevas declaraciones.
Todavia no hay comentarios aprobados.