¿Recuerdan la época en que una persona culta era alguien que leía y estudiaba, se formaba, tenía conocimiento de la historia del mundo, sabía de teatro o de cine, de política o economía, y también de ballet, tradiciones, folklore?

Porque cultura era no sólo el Teatro Colón, Mozart o Beethoven, sino también Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui, los hermanos Ábalos. Ahora cultura es Pasión de Sábado, es la Mona Giménez, es ese extraño ruido llamado música electrónica. Cultura era Borges, García Márquez, Dostoievski, Camus o Marcel Proust. Ahora es el aparatito maléfico. Los memes, redes sociales, y otras yerbas, y los millones de personas que destinan valiosísimos minutos a subir estupideces para atraer seguidores. Cultura era alguien leyendo en el subte o en un parque. Ahora es sólo el chupete tecnológico, la droga universal, el juguete de colores, lucecitas y sonido que disimula la soledad y cancela el pensamiento, la reflexión, el estar consigo mismo. Cultura era “Buenos Aires, yo sigo caminando por tus esquinas, sin por qué ni cuándo…” o “Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio”. Ahora es “Si querés llorar, llorá”. Cultura era Renoir, el Greco, Picasso o Frida Kahlo. Cultura era arte, poesía y danza, literatura, ir por primera vez al Museo de Bellas Artes, leer a Julio Verne, Salgari, Alejandro Dumas, y luego pasar a Herman Hesse, Romain Rolland, Cronin, Cortázar. Ahora es, sí señores, Moria Casán. Sin palabras.

Alejo Laclau /


Villarruel y su ausencia en la misa por el Papa Francisco

La vicepresidente de la Nación, en ejercicio de la presidencia por ausencia del Presidente, canceló su presencia en la Misa celebrada en la Basílica de Luján en homenaje al Papa Francisco, aduciendo que “Ahí estaba lo peor de la casta política”.

Con el mayor de los respetos, priorizar la compañía respecto de la ceremonia en honor del Papa ¿está en línea con su calidad de católica practicante como se autopercibe?

Roberto A. Meneghini /


Tiroteos en escuelas: “Más vale prevenir que curar”

Con relación al desgraciado episodio ocurrido en un colegio de la Provincia de Santa Fe y las amenazas que se multiplican, sugiero se coloquen detectores de metales al ingreso de dichos establecimientos.

Deberían sonar las alarmas al hallar elementos de determinado tamaño, a efectos de evitar que suenen ante pequeños adminículos que porten los alumnos.

Cabe recordar que hace muchos años, ocurrió por primera vez, un hecho similar en los Estados Unidos, y tiempo después, estos episodios se han reiterado y se reiteran habitualmente. Esta sugerencia puede parecer un delirio exagerado, pero evitar que cunda la imitación en algún alumno, bien vale la pena prevenir que lamentar.

Jorge Troszynski /


La Argentina y su “fiel reflejo en el Riachuelo”

Hubo un tiempo en que el Riachuelo era un curso de aguas limpias. Con los años, empresas sin control arrojaron residuos industriales mientras las autoridades miraban hacia otro lado. Luego se sumaron los desechos de asentamientos que crecieron en sus orillas. Así, lo que fue vida se convirtió en un foco oscuro y abandonado. Durante décadas, distintos gobiernos prometieron sanearlo. Promesas hubo muchas; decisiones, muy pocas. El Riachuelo pasó a ser símbolo de desidia, complicidad y mentira.

Algo similar ocurrió con la Argentina. Un país próspero fue acumulando los residuos de malas políticas, privilegios y corrupción. Hoy se intenta iniciar una limpieza. Y toda limpieza incomoda, porque obliga a remover lo que durante años se ocultó. La verdad es simple: no se puede exigir un río limpio si durante décadas se lo contaminó. Tampoco una país distinto sin asumir responsabilidades. “Porque las naciones, como los ríos, recuperan su transparencia cuando una sociedad decide limpiar el fondo.”

Eduardo D. Olivera /