Hombres a cuchillo y gauchos andando a caballo se muestran enormes, sensibles y sonrientes con paisanas bailando el pericón u otras danzas típicas. También puede tratarse de una partida de truco o un paisano que aparece durmiendo en una montaña de pasto entre árboles, caminos de tierra, ranchos o almacenes y, por qué no, una chinita ofreciéndole un mate a un paisano, señal de un amor puro y compartido.

Florencio Molina Campos. Costumbres Argentinas podrá visitarse de miércoles a domingos en el Palacio Libertad. Foto: gentileza.

Cualquiera que sea la escena, lo esencial es que estas pinturas remiten a paisajes campestres, con personajes bien caracterizados a todo color: se lucen felices, sonrientes, íntimos, majestuosos y a puro detalle.

Así es la muestra Florencio Molina Campos. Costumbres Argentinas que se inauguró el pasado viernes 23 de octubre en el Palacio Libertad (Sarmiento 151) y recuerda el centenario de la primera exposición individual del genial pintor argentino, un brillante artista especializado en recrear escenas campestres o paisajes rurales habituales en cualquier época que trascendieron fronteras.

Florencio Molina Campos. Costumbres Argentinas podrá visitarse de miércoles a domingos en el Palacio Libertad. Foto: gentileza.

Sus obras abarcan desde la dimensión festiva del gaucho, marcada por el baile, la música popular, las payadas de contrapunto y las destrezas lúdicas o ecuestres, hasta la intimidad, como compartir un mate o el descanso en medio de un paisaje rural. También conviven con una muestra inmersiva para grandes y chicos (ver aparte).

Molina Campos (1891-1959) fue un eximio dibujante y pintor argentino. Nació en la ciudad de Buenos Aires, pero se especializó en recrear paisajes costumbristas o de la pampa argentina tan maravillosos que dieron vueltas por el mundo.

La exposición celebra la obra y el legado del artista argentino. Su primera exposición ocurrió el 21 de agosto de 1926 en la Sociedad Rural Argentina y se llamó “Motivos gauchos”. Consistía en caricaturas que el artista realizaba en aquella época.

Florencio Molina Campos. Costumbres Argentinas podrá visitarse de miércoles a domingos en el Palacio Libertad. Foto: gentileza.

Gauchos y pinturas al detalle

La expo es una selección de quince pinturas rurales realizadas por el artista a lo largo de su trayectoria y aportadas por el Museo Florencio Molina Campos de Moreno. Lo más significativo es que todas las obras contienen detalles que marcan el estilo de Molina Campos que podrían pasar desapercibidos si uno no se detiene a contemplarlos.

Apenas ingresando a la sala 206, en el segundo piso, habrá que dirigirse hacia el primer cuadro ubicado sobre la izquierda, llamado “La Florida”. Se trata de la primera obra que hizo el artista, en 1900, cuando apenas tenía entre 9 y 10 años. En realidad, no tiene nombre, pero de alguna manera se llama “La Florida”, según el título que indica el almacén que se observa en la misma obra.

Esta acuarela ilustra las actividades que se desarrollan en un almacén de campo y sus alrededores.

Sin embargo, lo notable es que este cuadro representa el espíritu de Molina Campos como artista en sus inicios, ya que cuenta con un impresionante nivel de detalles. Por ejemplo: hay un caballo pataleando que parece haberse escapado al punto de que, de tanto pataleo, se le ha corrido el recado hacia atrás. También se observa a un paisano gritándole al caballo, tratando de agarrarlo.

Florencio Molina Campos. Costumbres Argentinas podrá visitarse de miércoles a domingos en el Palacio Libertad. Foto: gentileza.

La misma secuencia exhibe a un perrito rascándose por las pulgas, una vaca cerca de una colmena espantándose de las moscas. En otro sector de la obra aparece un paisano en supuesto estado de ebriedad a punto de vomitar dentro de un barril de agua. Más al fondo, sobre la parte inferior de la obra, se observan a unos gauchos jugando al tejo.

“Este cuadro es como la vara de todo lo que Molina Campos hizo en su vida”, señala a Clarín Gonzalo Giménez Molina, nieto del artista y curador de la muestra.

Algo similar ocurre con “El Baile”, otra de las obras de Molina Campos que se exhiben en la sala, realizada en 1927, un año después de su primera exposición. También se valoran los detalles: el borde de la enagua del vestido colorado, una paisana con tacos y otra con alpargatas remendadas sobre un vestido azul mientras un hombre la invita a bailar. Ambas simulan un baile o danza al compás de la guitarra de otro paisano. Más personas contemplan la secuencia, recostadas sobre un pajonal como fondo.

Florencio Molina Campos. Costumbres Argentinas podrá visitarse de miércoles a domingos en el Palacio Libertad. Foto: gentileza.

En cambio, “El carro pastero” (1954) es un óleo sobre tela que muestra a un hombre recostado sobre una montaña de césped arriba de una carreta mientras esta es arrastrada por un caballo que mira hacia abajo. Ya conoce el camino. ¿El detalle? Otro animal se asoma al final de la obra: se está comiendo la hierba.

“La carrera de Bortijas” es otra de las pinturas de Molina Campos: retrata a un gaucho intentando alcanzar una sortija en una prueba a caballo, con paisanos realizados a puro color que observan atentamente la escena. Llamativamente, el equino se muestra contento.

“Otro detalle de los cuadros que pintaba mi abuelo es que los personajes están orgullosos de ser lo que son, no hay reclamo social ni queja alguna. Están felices con lo que hacen. Hasta el caballo está feliz”, apunta Giménez Molina.

En “El Pericón” (témpera sobre papel, 1937) se aprecia el nivel de detalle en la obra de Molina Campos. Tres parejas “se mueven” al compás de este tradicional baile campestre: las paisanas lucen vestidos con florcitas, y también se resaltan los pliegues de la ropa de gaucho. Más personajes se hallan en el fondo; también hay un árbol y una casita de paja que recrean la secuencia, acompañados por un cielo completamente nublado que domina la escena.

Florencio Molina Campos. Costumbres Argentinas podrá visitarse de miércoles a domingos en el Palacio Libertad. Foto: gentileza.

“Vamos aflojando” (1945) es otra de las maravillosas creaciones de Molina Campos: muestra a un caballo prácticamente agotado, con la cabeza hacia abajo, sacudido por una intensa lluvia en medio del campo mientras es llevado por un gaucho que aparece completamente empapado.

El petiso aparece con las orejas cerradas para que no le entre más agua. “Esos detalles hicieron que la gente del campo lo valorara tanto. Es impresionante”, afirma Gonzalo Giménez Molina acerca de las obras de su abuelo.

“El mate y el amor” es otra de las obras que resume claramente la vida campestre y el concepto de Molina Campos como artista rural. Se trata de un trabajo realizado con témperas donde una paisana o “chinita” que lleva un vestido amarillo comparte un mate con un gaucho a caballo, su gran amor. El caballo es fiel testigo de la escena. Una postal gauchesca que jamás perderá vigencia. “A mi abuelo le encantaba exaltar la imagen del paisano. Le gustaba mostrarlos enormes, majestuosos”, resalta Gonzalo Giménez Molina.

“Riña de gallos” es otra de las grandes obras de Molina Campos, una témpera sobre papel de 1945 que describe una feroz pelea de animales. Detrás se observa a los gauchos tomando partido por cada ave: hay un apostador, otro que piensa qué va a hacer, y un niño llorando por la crueldad de la escena.

Florencio Molina Campos. Costumbres Argentinas podrá visitarse de miércoles a domingos en el Palacio Libertad. Foto: gentileza.

“En sus dibujos, es muy típico, muy característico que hubiera cosas rotas reparadas. Esto habla de una conducta, de una educación de esta gente por estar en condiciones y porque todo esté en condiciones, incluido el reñidero”, asegura el curador de la expo.

“El truco” es una obra a base de témpera sobre papel que Molina Campos realizó en 1951 para los Estados Unidos. La mayoría de estos trabajos se convirtieron en almanaques en ese país. Durante doce años, el artista hizo unos 18 millones de láminas que conformaron 1.200.000 almanaques de Alpargatas. Solamente en Estados Unidos realizó 50 millones. “El mérito de mi abuelo está en la difusión de la Argentina en el mundo y en haber sido un propalador de la cultura, pero acá no está debidamente mensurado”, acota Giménez Molina.

¿Por qué visitar la muestra de Molina Campos?

“Es la forma de poner en valor la esencia y la naturaleza nuestra. Somos hoy lo que somos porque éramos esto. Y si no se muestra, no se cuenta, no se relata, es una picardía”, subraya Giménez Molina.

Florencio Molina Campos. Costumbres Argentinas podrá visitarse de miércoles a domingos en el Palacio Libertad. Foto: gentileza.

La muestra se completa con una línea de tiempo que destaca los momentos más salientes de Molina Campos en su vida. Por ejemplo: en 1938, sus obras aparecieron en prestigiosas revistas y periódicos de la época, como The New York Times, Esquire, Life y Time; en 1942, fue contratado por el mismísimo Walt Disney para colaborar en el rodaje de varias películas de dibujos animados ambientadas en la pampa argentina. Además, en 1944, año en que publicó el primero de sus almanaques que ilustró con paisajes y costumbres criollas para la firma estadounidense Minneapolis Molone Power Co., de gran alcance mundial. En ese momento, el artista argentino realizó 180 pinturas y dibujos que ilustraron alrededor de 50 millones de láminas.

La muestra en homenaje a Molina Campos se complementa con otra exposición inmersiva en la sala contigua, con imágenes rurales recreadas por el artista, a las que se añadieron animaciones 3D realizadas por el equipo de posproducción audiovisual del Palacio Libertad.

Florencio Molina Campos. Costumbres Argentinas podrá visitarse de miércoles a domingos en el Palacio Libertad. Foto: gentileza.

En la sala inmersiva (207), el público visitante podrá observar una secuencia de diez minutos sobre escenas campestres creadas por Molina Campos. Incluyen paisajes rurales, un gaucho andando en burro y también una partida de truco, entre otras narrativas audiovisuales. La idea y la curaduría también son de Gonzalo Giménez Molina, nieto de Florencio Molina Campos.


Abierta hasta el 13 de diciembre, Florencio Molina Campos. Costumbres Argentinas podrá visitarse de miércoles a domingos de 14 a 20. En cambio, la sala inmersiva se encuentra abierta de viernes a domingos de 14 a 20. En ambos casos, la entrada es libre y gratuita, con cupos por orden de llegada.