Los perros ocupan un lugar cada vez más importante en la vida de las personas. Sus dueños no solo se encargan de su cuidado y bienestar, sino que también los incorporan a sus rutinas y comparten con ellos distintas actividades de la vida cotidiana. Sin embargo, hay un aspecto de su comportamiento que muchas veces pasa inadvertido: su forma de distinguir los colores y ver el mundo. Esta particularidad influye en cuestiones tan simples como la elección de sus juguetes.
Aunque suele creerse que estos animales ven en blanco y negro, su percepción es más compleja: identifican algunos colores, detectan movimientos con facilidad y se desenvuelven mejor cuando hay poca luz. Conocer estas características ayuda a adaptar los juegos y reconocer posibles problemas oculares que pueden afectar su salud.
Los perros perciben con mayor facilidad los tonos azules y amarillos. Foto: RSPCA.
Cómo perciben los colores
La diferencia está, en parte, en los conos de la retina, las células que captan los colores. Los humanos cuentan con tres tipos mientras que los perros, con dos.
En este sentido, distinguen mejor los tonos azules y amarillos pero tienen dificultades para diferenciar rojos y verdes. Los contrastes también influyen.
Los perros presentan dos tipos de conos en la retina, las células que captan los colores Foto Pexels.
A su vez, están adaptados para ver con poca luz. Esto se debe a que tienen más bastones en la retina que las personas. Se trata de células que captan la luz y registran movimientos. Así, cuentan con mayor ventaja al recorrer espacios durante el atardecer o en ambientes poco iluminados.
Además, poseen el tapetum lucidum, una capa reflectante detrás de la retina que devuelve parte de la luz para aprovecharla nuevamente. Esta estructura contribuye a la visión nocturna y explica el brillo de sus ojos cuando reciben luz directa.
Cuáles son las señales que pueden revelar dificultades visuales
El olfato y la audición son fundamentales para los perros ya que los ayudan a orientarse y compensar algunas dificultades. En este sentido, los cambios graduales pueden pasar inadvertidos.
Los perros se desenvuelven mejor en espacios con poca luz. Foto: RSPCA.
Los tropiezos con muebles, la inseguridad al bajar escaleras, la desorientación en lugares oscuros, los sobresaltos cuando alguien se acerca sin hacer ruido, la dificultad para encontrar objetos o seguir movimientos son señales de alerta a las que se debe prestar atención.
Por su parte, la oftalmóloga veterinaria Laura Muñoz, fundadora y directora médica de Ocularvet, indica que es importante considerar las enfermedades hereditarias. Un ejemplo de ello es la atrofia progresiva de retina que puede afectar a distintas razas y provocar un deterioro irreversible de la visión.
Qué tener en cuenta al elegir juguetes para los perros
Si bien hay una enorme variedad de objetos de entretenimiento, conviene priorizar aquellos que presentan tonos azules o amarillos y que suelen ser más visibles, especialmente en espacios verdes. También importa el contraste con el suelo, para que puedan localizar el objeto y seguirlo mientras se mueve.
Un peluche verde o una pelota roja sobre el césped, por ejemplo, pueden confundirse con el entorno y resultar más difícil de encontrar para el animal. De modo que, a los juguetes de tonos amarilos y azules pueden distinguirlos y localizarlos con mayor facilidad.
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