Ofuscado y por momentos gritando, porque debía sortear los abucheos. Así ofreció su discurso esta noche, el secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, que aunque llegó a La Rural acompañado por decenas de personas que lo sostuvieron durante su presentación en el acto de apertura de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y se retiraron inmediatamente después, fue bufado e insultado durante todos los minutos que duró su lectura. “Chorros”, “cumplan la Ley de Financiamiento Universitario”, “están regalando el país”, le gritaron sin parar.

Una mujer sostiene un cartel durante la inauguración de la 50ª edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires este jueves. EFE/ Juan Ignacio Roncoroni

El funcionario anunció medidas para el sector, como apoyo al programa Libro%, duplicando los fondos; nuevas líneas de fomento; la convocatoria a dramaturgia, ficción y ensayos en el concurso de Letras del Fondo Nacional de las Artes; la convocatoria a dos ediciones de los Premios Nacionales y el acompañamiento al sector editorial argentino en las principales ferias del mundo, como Bolonia, Frankfurt, Nueva York y la Bienal de San Pablo, entre otras. Pero solo se escucharon los gritos.

Las palabras de Fito

El acto empezó una hora tarde, "porque lo bueno se hace esperar", según se disculpó el presidente de la Fundación El Libro, Christian Rainone. Al inaugurar la quincuagésima Feria, el acto comenzó con un recital de Páez para celebrar por todo lo alto el medio siglo de continuidad de la cultura favorita de los argentinos. Luego vendrían los discursos políticos, las chicanas, el reclamo por la Ley de Glaciares y mucho más.

Pero lo primero, para delicia de las algo menos de dos mil personas invitadas, fue la música. En una carpa sobre la pista central de La Rural, habilitada para dos mil personas y que será utilizada durante los 20 días de la muestra, Páez dijo que había elegido las canciones pensando en las palabras.

El artista argentino Fito Páez se presenta durante inauguración de la 50ª edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires este jueves. EFE/ Juan Ignacio Roncoroni

Las palabras de Fito Páez

A una zamba le siguió el clasiquísimo "Yo vengo a ofrecer mi corazón" (Luna de los pobres siempre abierta / Yo vengo a ofrecer mi corazón), después el tango "La última curda" (Hacia el hondo bajo fondo / Donde el barro se subleva) y "Al lado del camino" (En tiempos donde nadie escucha a nadie / En tiempos donde todos contra todos / En tiempos egoístas y mezquinos / En tiempos donde siempre estamos solos).

Antes de irse, cánto también "Desarma y sangra" (el angel vigia decubre al ladron / le corta las manos le quita la voz / la gente se esconde o apenas existe). Y "11 y 6" y "Mariposa tecnicolor" a coro con la gente. Después de la ovación, fue el turno de los discursos y de la puja política.

Rainone, anfitrión de la Feria como responsable de la Fundación El Libro, aseguró que la celebración encuentra al sector editorial estancado. Más títulos, menos libros. "En 2025 se publicaron más títulos que nunca —36.942, un 17% más que el año anterior— pero la tirada total cayó un 34%, de 52,6 millones de ejemplares a 34,6 millones, volviendo a niveles de 2019. El sector editorial argentino publicó más que nunca, pero imprimió como hace seis años".

Además, reiteró un reclamo permanente del sector: "Para proteger y potenciar nuestro canal de librerías es fundamental dar una solución efectiva al problema del recupero del IVA. Las librerías son el eslabón donde el libro y el lector se encuentran fuera de la Feria el resto del año. Si ese eslabón se rompe, el ecosistema se rompe".

Corte de cintas después de los discursos, el debate y los gritos en la Feria del Libro. Foto: Martín Bonetto.

Entre el público estaban, además de funcionarios porteños como los ministros de Cultura, Gabriela Ricardes, y Desarrollo Económico, Hernán Lombardi, escritores como Guillermo Martínez, Enzo Maqueira, Ana María Shúa, María Inés Krimer, María Rosa Lojo, Sonia Budassi y Carlos Gamerro. También Juan Manuel Pampín, presidente de la Cámara Argentina del Libro, y la directora del Centro Cultural de España en Buenos Aires, Paula Palicio, junto a autoridades de la Fundación El Libro y el director de la Feria, Ezequiel Martínez, entre muchos otros.

Rainone valoró la permanencia de la Feria, que comenzó en 1975: "Nació en 1975, bajo un gobierno constitucional que caería al año siguiente. Desde su segunda edición convivió con una dictadura que quemó libros, desapareció escritores y exilió intelectuales. Hubo censura, listas negras, miedo. Y la Feria siguió abriendo sus puertas cada año —siendo, en muchos casos, el único espacio público donde ciertas ideas podían circular, donde ciertos autores podían expresarse", dijo.

Y, antes de irse, anunció la firma de un acuerdo con la ministra de Capital Humano, Sandra Petovello, para financiar el acceso a un libro para cada chico o chica que visite la Feria con su escuela. "La Fundación aporta 300 millones de pesos, la Secretaría de Educación dependiente de su Ministerio, otros 300 millones, y el sector editorial y librero ofrece descuentos de hasta el 50%. El resultado es concreto: cada estudiante que visite la Feria en el marco de las visitas escolares podrá irse con un libro en la mano. Porque el primer libro que uno elige y se lleva a casa es muchas veces el primero de una larga lista", explicó.

Abucheos y aplaudidores

El anuncio enfrentó a las tres o cuatro decenas de aplaudidores que acompañaron al secretario de Cultura, Leonardo Cifelli, con los autores, editores y libreros que abuchearon al funcionario y a cualquier mención a la gestión de Javier Milei.

Rainone pidió respeto para los oradores: "Tenemos la suerte de vivir en democracia, por la que hemos trabajado muy duro. Esta Feria estuvo en esa pelea desde el primer día. Tenemos la suerte de vivir en un país donde podemos pensar distinto", dijo. No funcionó.

Cifeli aseguró: "Este año celebramos sus 50 años en un momento muy particular de la Argentina: un momento de transformación profunda, donde el país decidió ordenar sus prioridades, recuperar la confianza y volver a poner en el centro la libertad de cada persona". Los abucheos se mezclaban con los aplausos.

"Es, en ese rumbo, que desde la Secretaría de Cultura sostuvimos una idea muy simple: la cultura también necesita de una administración responsable", agregó.

Fue entonces cuando media docena de manifestantes levantaron carteles con una leyenda que decía: "Hasta cuándo nuestros libros libros junto con Martínez de Hoz en La Rural". Otros carteles con un dibujo de Maitena y el reclamo contra la Ley de Glaciares esperaban su turno en manos de escritores y editores organizados que los levantaron al inicio del debate posterior.

"Dejá de gritar", "bajá los carteles", se enojó Cifelli y les gritó a los que protestaban. "Argentina, Argentina", respondían sus acompañantes para apoyarlo, mientras el funcionario agregaba: "La Secretaría de Cultura, junto a la Conabip, destinará en el año 2026 $2.300 millones de pesos para el programa Libro%, lo que significa un aumento del 50% respecto del año pasado. Un nuevo récord histórico", a los gritos le reclamaban la implementación de la Ley de Financiamiento Universitario. "Chorros", le respondían, recordándole la investigación judicial sobre las extrañas finanzas del jefe de Gabinete.

Los gritos cruzados no paraban, mientras Cifelli anunciaba: "Abrimos nuevas líneas de fomento con un objetivo claro: reconocer, jerarquizar y premiar la creación de obras en todo el país". Tampoco se escuchó cuando anunció que "junto al Fondo Nacional de las Artes vamos a acompañar a editoriales independientes para que puedan formar parte de la Feria de Editores 2026".

Un caos de gritos

Cuando agradeció al presidente Javier Milei, el caos fue total. Y, como hombre del espectáculo, Cifelli alimentó la furia repitiendo provocativamente el apellido del mandatario. Antes de irse, se defendió: "Frente a quienes buscan instalar que para nuestra gestión la inversión en cultura no es una prioridad, les digo que se equivocan, que nosotros elegimos otro camino: el del orden, la responsabilidad y el del trabajo sostenido. Nosotros no vinimos a realizar marketing cultural: vinimos a ordenar y a hacer que la cultura funcione".

Carteles en alto y gritos mientras el secretario de Cultura, Leonardo Cifelli ofrecía su discurso esta noche en la Feria del Libro. Foto: Martín Bonetto.

Cuando llegó su turno, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, se mostró relajado: los tiempos en los que era destinatario de los abucheos quedaron atrás. Macri aseguró que en la Ciudad tiene epicentro la industria editorial: "Más del sesenta por ciento de la producción editorial del país se realiza acá", puntualizó.

"Eso representa miles de empleos calificados y grandes oficios. Somos una ciudad de autores, de editores, de libreros y librerías. Lo vivimos en eventos como esta feria internacional o en la última edición de la Noche de las Librerías, con más de doscientas cincuenta mil personas disfrutando", agregó.

También recordó el Pase Cultural, "que tiene más de quince mil beneficiarios que pueden también comprar libros con él", y el cheque libro, "para que los porteños se acerquen y conozcan las casi cuatrocientas librerías de esta ciudad".

Aunque también le destinaron algunos chiflidos aislados al inicio y por momentos, el discurso de Macri fue seguido también por momentos con aplausos y atención, especialmente cuando recordó que "en la Ciudad toda la cadena del libro está exenta de ingresos brutos, y los contratos editoriales no pagan impuestos a los sellos".

"Hasta cuando nuestros libros libros junto con Martínez de Hoz en La Rural", decían los carteles que le mostraban a Cifelli. "Son cuatro", les respndió el funcionario. Foto: Martín Bonetto.

Por eso, insistió: "Cuando se pone en discusión el valor de la cultura o se la mira como algo secundario, nosotros la vivimos como algo identitario. La cultura es una inversión que siempre vamos a sostener", dijo y cosechó los aplausos generalizados. Antes de terminar, Macri anunció que la Ciudad participará en la Feria Internacional del Libro de la ciudad de Nueva York. "Es la primera vez que nuestra ciudad es invitada", aclaró. Y también estará en Guadalajara.

"Tenemos el gran desafío de abrir nuevos horizontes y generar más oportunidades para todo el ecosistema del libro. Cuenten conmigo para seguir poniendo nuestra literatura en lo más alto", se despidió. Hubo un tiempo en el que lo abucheaban a él. Pero esta noche, el blanco era otro.