Todavía no se estrenó, pero en Bélgica ya generó polémica. La obra de teatro "Sancta", cuyo estreno está previsto para este sábado de Semana Santa, fue impugnada públicamente desde la Iglesia y otros sectores conservadores de la sociedad belga, que protestaron por el contenido de la pieza teatral: monjas lesbianas, desnudos y sexo explícito. En la semana, el obispo de Amberes escribió en una columna de opinión: "No es apropiado hacer una parodia nudista de la vida religiosa de las hermanas".

La ópera "Sancta", de la coreógrafa austríaca Florentina Holzinger, tiene más de un año de recorrido en el mundo sajón de Europa, desde que se estrenara en Alemania en 2024. Sin embargo, para Bélgica resulta una novedad. Desde hace algunas semanas se sabe, en el circuito teatral local, que este sábado "Sancta" se presentará en Amberes, en el norte del país, de habla flamenca y mayor emparentamiento con la cultura neerlandesa. Y también que la obra estará exhibida hasta el jueves 9 de abril.

El problema comenzó cuando los círculos conservadores, incluida la Iglesia, se enteraron de qué trata "Sancta": monjas tatuadas patinando desnudas, cuerpos suspendidos simulando crucifixiones, un enano vestido de Papa, hombres sin ropa colgados con arneses imitando una crucifixión, mujeres besándose con los pechos descubiertos y muchas más escenas cargadas de erotismo.

Todo eso queda expuesto, o al menos sugerido, en un provocador video promocional que circuló en las redes y que dura menos de un minuto.

La Ópera Ballet Vlaanderen, la mayor institución operística de Flandes (región de la que Amberes es cabecera), describe a Holzinger como "una de las creadoras teatrales más fascinantes del momento", cuyo "sello distintivo" son los "espectáculos rompedores con un fuerte componente escénico que arrojan una mirada feminista sobre las obras canónicas y las normas sociales".

Desnudos, lesbianismo y parodia: polémica por una obra de teatro en Bélgica.

Así promocionaba la obra la compañía teatral. El primero que salió al cruce fue el obispo de Amberes, Johan Bonny, que acusó a "Sancta" de "pisotear el cristianismo". Fue en una columna de opinión que publicó en el periódico De Standaard el miércoles.

"No es apropiado burlarse de forma grotesca del Evangelio, de la Eucaristía o del calvario de Jesucristo. Tampoco es apropiado hacer una parodia nudista de la vida religiosa de las hermanas", escribió Bonny, que además aseguró que la obra de Holzinger busca polemizar oportunamente en Semana Santa.

Un día más tarde, ante la televisión pública flamenca (es decir, de habla neerlandesa) VRT, Bonny dijo que escribió la columna de opinión a instancias de jóvenes fieles y luego de haber visto el video promocional de la obra.

"No tengo nada en contra de mujeres desnudas flotando por el aire. Lo que me importa es la identificación con la vida religiosa. Las actrices llevan todas velo de monja, lo que deja claro que se trata de una comunidad religiosa que ofrece el espectáculo", aseguró Bonny durante su entrevista televisiva.

Otra de las críticas que recibió "Sancta" en Amberes estribó en la cuestión tributaria. El diputado ultraderechista Filip Dewinter, del partido Vlaams Belang, calificó la obra como "un circo anticristiano" y "una provocación realizada a costa del contribuyente flamenco".

Otra de las escenas polémicas de Sancta.

La televisión pública flamenca, VRT, también dio lugar a Jan Vandenhouwe, director artístico de La Ópera Ballet Vlaanderen, quien pidió que se evite "una caza de brujas" contra los artistas. También señaló que el público debe encuadrar la obra de Holzinger en "el contexto de la historia del arte occidental, donde el lenguaje iconográfico cristiano lo domina todo. Los museos ponen constantemente en primer plano esas imágenes de mártires en éxtasis, a veces en total desnudez. Esta ópera se inscribe en esa tradición".

"A la comunidad judía aquí en Amberes se le envía policía y ejército para combatir el más mínimo indicio de posible antisemitismo. Para la comunidad musulmana se ejerce una vigilancia extrema para garantizar que el Ramadán transcurra con normalidad. Y con razón; también lo apoyamos. Pero la burla psicológica también es una forma de violencia", se quejó el director artístico, indicando que el cristianismo está menos protegido que otros credos actualmente en Bélgica.

Por lo pronto, Holzinger tiene previsto representar a Austria en la Bienal de Venecia, en noviembre de este año, como parte del libreto 'Sancta Susanna', de Paul Hindemith, de 1922, una pieza teatral sobre una monja lesbiana "incapaz de reprimir su sexualidad mientras reza y castigada por ello".

La austríaca revisita la creación "con música litúrgica, pop y metal" para llegar a una misa "en la que ella y sus intérpretes se reapropian y redefinen el dolor, la vergüenza y la culpa que las mujeres han sufrido en la tradición católica". Casi un siglo más tarde, los conservadores belgas no pudieron reprimir las críticas.