La crisis energética que ha desatado la guerra con Irán se produjo después de que 2 misiles iraníes destruyeran más de 20% de la principal planta de producción de gas líquido (LNG) de Qatar, que es la mayor del mundo, y requerirá para repararla un plazo no menor a entre 3 y 5 años.

Esto provoca inexorablemente una disminución de la energía en el sistema global, aumenta el precio de los combustibles, y eleva sistemáticamente el nivel de inflación.

La Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) estima que la tasa de inflación en EE.UU. trepará este año a 4,2%, 1 punto más de lo previsto antes del comienzo de la guerra contra Irán.

Este aumento de la inflación en la mayor economía del mundo (US$ 28 billones/26% del PBI global), que se expandiría 4% estos 12 meses y que está experimentando lo que puede considerarse un fenomenal boom económico, arrastra en consecuencia los indicadores de la economía global, porque en este aspecto decisivo de la inflación EE.UU. estaría por encima 1 punto y medio del promedio mundial (2,9%).

Esta disparidad se manifiesta ante todo en un alza del precio de los combustibles en EE.UU. a US$ 4 por galón, comparado con el precio de US$ 2,8 por galón en noviembre de 2025.

Todo ésto en un año electoral en que está en juego el control de las dos Cámaras del Congreso. Y por el rechazo a la guerra y el auge de los precios de los combustibles el nivel de aprobación de Donald Trump ha caído a 36%, el más bajo de su segundo mandato que comenzó el 15 de enero de 2025.

El dato estratégico disonante de esta situación es que al mismo tiempo 65% de los norteamericanos afirman que hay que impedir por todos los medios que Irán obtenga un arma nuclear. Hay un evidente parecido entre el recurso a la guerra que lleva adelante Trump y la frase "por todos los medios".

“La opinión pública – dice Walter Lippmann – vive un eterno presente y carece del principio de contradicción”.

Lo notable es que los votantes MAGA que respaldan 100% al mandatario norteamericano le exigen al mismo tiempo que la guerra sea de breve duración y con un resultado contundente a favor de EE.UU.

El Secretario del Tesoro Scott Bessent sostiene que lo fundamental en EE.UU. es lo que sucede en materia de crecimiento económico y advierte que la economía norteamericana recibirá este año inversiones por más de US$ 18 billones, la mitad proveniente de Wall Street y la otra en forma directa; y que el resultado es un fenomenal boom económico que hace que este año EE.UU. crezca más de 4% en un camino nítidamente ascendente.

Sostiene además Bessent que la inflación subyacente (“core”), ajena al precio de los combustibles y de los alimentos, sigue cayendo y en este momento alcanza a 2,9% en el año; y todo ésto está acompañado de un auge excepcional de la productividad provocado por la revolución tecnológica de la inteligencia artificial (IA).

Hay que agregar que el boom de productividad provocado por la IA es obra de sólo 40% de las empresas estadounidenses y que recién en 2030 abarcaría a la totalidad de las compañías de ese país.

En suma el salto de la productividad, obra de la IA, al combinarse con la desregulación generalizada y la rebaja de impuestos, ha desatado un extraordinario boom económico de largo plazo y de carácter ascendente, que puede durar 10 años o más.

Qatar ha experimentado no sólo un daño económico por la pérdida de 20% de su capacidad productiva de gas líquido, sino que ante todo ha sufrido un tremendo daño en su confiabilidad. Qatar, y todo Medio Oriente, se han sumergido en un abismo oscuro de profunda incertidumbre.

Por eso hay un vuelco de la demanda energética mundial hacia los nuevos centros de abastecimiento ubicados en una “zona de paz” como es el hemisferio americano, que le otorga a Vaca Muerta la condición del centro mundial del shale gas en el momento actual. Esto coincide asombrosamente con el notorio agotamiento que ha comenzado a experimentar la “Cuenca Permiana” de EE.UU., hasta ahora el centro indisputable del shale global.

Hay que agregar que el gobierno de Washington ha logrado reingresar al mercado mundial a las mayores reservas petroleras del mundo, que son las venezolanas, constituidas por más de 350.000 millones de barriles, con especial acento en los crudos pesados y ácidos.

La “Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU”/2025 le otorga una prioridad absoluta al hemisferio americano para los intereses estratégicos de largo plazo estadounidenses; y reconoce como “Campeón Regional del Hemisferio” a la Argentina, que acaba de recibir una muestra fundamental de lo que significa ser el principal aliado de EE.UU. en la región prioritaria, con la anulación de la condena del juicio por YPF, responsabilidad directa del gobierno de Trump.

Hay que juzgar los acontecimientos sólo por lo esencial; y lo esencial hoy para la Argentina como nación es el vínculo que se ha establecido con el centro inequívoco del poder mundial que es EE.UU.