La celebración de Malvinas dio para más de la habitual sede de encuentros bajo el amparo del manto de neblinas. El vértigo de la agenda de un país crispado por la crisis de sus dirigentes convirtió la fecha en un acelerador de partículas para la fragmentada colectividad política.

Un acelerador de partículas dispara las partículas más pequeñas a la velocidad de la luz para que choquen y permitan conocer la estructura de la materia. Si algo deben determinar las fuerzas políticas criollas es cuál es la materia de la cual está compuesta cada una.

El vértice polarizado está en crispación extrema. Al ministro Caputo de la rabieta en la Bolsa de Rosario solo le queda llorar para que ocurra un milagro que disipe el fantasma del riesgo político, que siempre tumba la economía.

Lo vivió el propio ministro cuando estaba en la escudería Macri en 2018. Enfrente, también a Cristina solo le queda llorar para que algún milagro la saque del calabozo en el que está, a la espera de nuevos procesos.

La experiencia dice que cuando todo depende del milagro, aparece alguna triquiñuela institucional salvadora. La última que vivió el peronismo fue en 1993, cuando el Pacto de Olivos destrabó el bloqueo que había con la oposición radical. El pacto le dio a Menem lo que quería, la reelección, y a Alfonsín también lo que quería, una nueva Constitución.

Pero ni Caputo, que es Milei, ni Cristina tienen a la vista una solución institucional que los saque del estado de crispación.

Axel y Quintela se adueñaron del acto

Victoria Villarruel se dio cuenta a tiempo que aparecer en Tierra del Fuego junto a tres gobernadores de la oposición era demasiado. Si lo hacía era ella quien perdía y prefirió recogerse en la piedad. Lo llamó el martes a Bartolomé Abdala, presidente provisional del Senado, y le dijo que ella no viajaba porque prefería limitarse al rango religioso de la Semana Santa.

Igual apareció en un acto de Chivilcoy repudiando a la distancia que la fecha sirviera para despachar alguna guerra interna en el peronismo. Bartolo viajó con una delegación de legisladores de su partido entre quienes estaban el santafesino Esteban Mayoraz, uno de los cerebros saludables del oficialismo de los diputados, en concierto con otras figuras como la neuquina Lorena Villaverde, que se sacó una senaduría en las urnas, pero perdió el ticket. Su pasado la condena y prefirió seguir como diputada porque el Senado no iba a admitir que jurase el cargo.

El grupo convivió en paz con las estrellas de la oposición en las dos ceremonias, Río Grande (miércoles por la noche, conmovedora vigilia) y en Ushuaia (mañana del jueves). También hubo una representación del peronismo no K que busca armar un espacio alternativo con figuras como Victoria Tolosa Paz, Kelly Olmos y otros. Fueron testigos de cómo la barra jaleó a Axel Kicillof que estrenó foto federal junto a Ricardo Quintela y se quedó con la cabecera de los festejos.

Nación empieza a pagar

El grupo opositor se mostró con el local Gustavo Melella, que quiere un entendimiento con ese sector para competir el año que viene contra LLA, que tiene al senador Agustín Coto como candidato a gobernador. Melella no tiene reelección y festejó los gritos "Axel presidente" que hicieron recordar los tiempos de su campaña en un Clío.

En la cena del miércoles en Río Grande, Axel, Quintela y Melella repasaron los padecimientos de sus provincias por la caída de la recaudación y de la actividad. Hubo tiempo para los brindis, y Axel levantó copas por el fallo de Manhattan sobre YPF. Es el envión más fuerte que le llega a su postulación presidencial. “- Teníamos razón y la justicia lo confirmó” - sonrió palmeado por los otros dos gobernadores.

Dedicaron parte de la charla a los envíos de fondos del gobierno nacional a provincias amigas y no tanto. El caso de la semana fue la firma del acuerdo de Nación con Chubut para pagarle la deuda de la caja previsional.

El gobierno nacional, perciben algunos gobernadores, se ha dado cuenta que puede perder ante los reclamos que han llegado a la Suprema Corte. Los van a obligar a pagar esas deudas, respaldadas por la ley y por la jurisprudencia.

A poco menos de un año de las elecciones, el gobierno prefiere convertir esos reclamos en una buena noticia, firmando acuerdos, y así evitar las malas noticias de que Nación pierde en la Corte. El gobierno entra en la edad de la razón, y le interesa más la gobernabilidad que la agenda.

Les pasa a todos los gobiernos: se justifican por la agenda, pero cuando peligra la gobernabilidad no dudan con tomar la bicha con la mano. Si pierden el poder, se acabó la agenda. Ahí está el encanto perverso de la política, que es buscar la cuadratura del triángulo. Un imposible en un oficio en el que todo siempre termina mal.

Apenas hojarasca

El viaje sirvió para otras costuras. El intendente de La Quiaca, Dante Velázquez, invitó a hacer una aparición de Axel y Quintela en su pueblo dentro de un par de semanas. Es una aceleración de tiempos que se justifica porque el gobierno parece rendirse ante el recurso extremo "patadas en el culo" a los economistas que piden. Hay una admisión inconsciente de impotencia y el público se da cuenta.

Es la misma debilidad que mostró Macri en el tercer año de su mandato, cuando debía generar un andamiaje político que le permitiese enfrentar la presunción de todos los observadores de que el peronismo lo iba a mandar de vuelta a su casa, como efectivamente ocurrió.

El gobierno no encuentra la manera de hacer política más allá de una campaña de prensa. Hablan de retomar la actividad legislativa y mandan al Congreso el proyecto de "ley hojarasca" que bien podría llamarse de "ley boludeces". En los considerandos el proyecto admite que se trata de normas sobreabundantes que no rigen o no se aplican.

Es el tercer peine fino que un gobierno le pasa al cuerpo legal de la Argentina. Primero fue Roberto Dromi como autor del Digesto bajo el gobierno de Menem y después el gobierno de Cristina, que bajó la cantidad de leyes inútiles.

“Anegar la zona” (Bannon)

Es un intento cándido de cambiar la conversación aplicando la táctica de “anegar la zona” que imagino el asesor Steve Bannon para Donald Trump. Se trata de abrumar a la oposición y a los medios tapándola con iniciativas de todo y variedad. “Flood the Zone” empantana el debate, dificulta la comprensión y la crítica y lleva al oficialismo al verticalismo extremo de votar sin preguntar.

Es lo que buscó la ley de Bases, el DNU/70 y otros proyectos ómnibus. Para eso se necesitan periodistas militantes y alcahuetes y legisladores de mano enyesada para levantarla ante cualquier iniciativa – “Estás acá para votar, no para preguntar” es la orden a los propios.

En el paquete de proyectos se incluye una revisión de las limitaciones a extranjeros para tener propiedades en zonas de frontera. Una vieja cuestión que compromete a todos los países.

En la Argentina ya hay quejas informales de los militares sobre la razón estratégica de esas normas que protegen activos de frontera que pueden ser necesarios para la defensa ante alguna hipótesis de guerra con países limítrofes.

El proyecto se presenta como una desregulación de onda. Pero puede convertirse en un examen de fuerza legislativa para el oficialismo. Ocurre en estos días con las reformas de la ley de glaciares, que parecía un paseo y que ha llevado al gobierno a tener que medir bien si le conviene ir al recinto de Diputados, porque en una de esas se les cae por falta de adhesiones.

Una flor y una piedra

Ni qué decir del abatatamiento que gana al gobierno cuando ve encuestas que ponen a dirigentes como Axel primeros en la lista de popularidad, por encima de Bullrich —que siempre ha sido la estrella de las encuestas— y de Milei.

La que hizo Bloomberg, además, pone a la corrupción como la primera inquietud del público —una factura por los casos Adorni, Libra, discapacitados, etc., todos entuertos que nacen de peleas internas del propio gobierno.

El 43% del público señala esa peste como la principal preocupación, mientras apenas el 16,1% señala la inseguridad, que ocupa el 8° puesto de las preocupaciones. Chocolate por la noticia, si la Argentina es el país más seguro de la región desde hace años. Y el gobierno dedica esfuerzos mayúsculos a discutir un endurecimiento de penas como si eso sirviese de algo sobre un problema que el público no parece ponderar.

Tampoco las encuestas, hay que admitir, salvan ni matan a nadie. Pero hay que entender que " El público tiene una flor en una mano y una piedra en la otra". Es una ley de la vida pública, lo dijo Jacqueline Kennedy, una estilista de todas las vanidades de la vida pública, al historiador y escritor Arthur Schlesinger Jr. en uno de los célebres reportajes orales que le hizo en 1964. En estos días lo repite en un diálogo la serie "Love Story: John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette", una fina saga sobre la fugacidad del éxito.

Pichetto y Massa hablarán de economía

Otras figuras no se quedan atrás, Miguel Pichetto cruzó un Rubicón y fue a las oficinas de Sergio Massa. Acompañado de Guillermo Moreno, gestor de ese encuentro, repasaron la idea de convocar a un Frente Nacional que junte al peronismo con otras fuerzas que se oponen al gobierno de Milei.

Pichetto rompió el hielo dentro del peronismo con su reunión con Cristina hace tres semanas. Fue el primer impulso al acelerador de partículas. En la mesa coincidieron en la necesidad de preservar las PASO como método para ordenar hacia dentro un frente en el que el PJ sea un integrante más, junto a Massa con el Frente Renovador y Pichetto con Encuentro Federal.

En un par de semanas en una mesa con economistas de esos tres sectores van a ensayar una respuesta al pánico del gobierno, que solo se imagina en un futuro donde el peronismo desaparezca. Parece emular los extremos de la guerra de Medio Oriente, en donde cada lado solo imagina un futuro en el que el otro desaparezca.

Uñac a la portería

En la misma órbita de ensayar encuentros que permitan examinar la naturaleza de la materia —el peronismo del siglo XXI— hay que anotar la aparición de Sergio Uñac, que desde su provincia construye una alternativa de unión del peronismo del AMBA con el del interior.

De la mano de su armador, el exministro Juan José Álvarez, se reunió en el Congreso con un grupo de sus diputados nacionales para presentar un proyecto de ley de pymes que contiene un paquete de medidas de promoción a ese sector de la economía, lejos de la teología del mercado que profesan los ayatolas de la ortodoxia desde el gobierno.

El grupo ya se alinea detrás de un ticket opositor, para entrar en el juego frentista del cual hablaron Massa y Pichetto. Estuvieron Guillermo Snopek, Nicolás Trotta, José Glinski, Jorge Chica, Santiago Roberto y Cristian Andino. Ese grupo se sumó en la noche del martes a Juan Manuel Urtubey, Víctor Santa María y al dirigente ferroviario Sergio Sasia en el local “Primero la Patria” (Junin 211) de los peronistas del sindicato de los porteros.

Este grupo orbita en paralelo al que animan Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel, Kelly Olmos, Pipi Alí – sonoro nombre para hacer política -, Emir Félix y otros. Opera sobre todos ellos el presidente del congreso del PJ Capital y presidente del Colegio de Auditores de la Nación, Juan Manuel Olmos, que agita el sello Alternativa Federal, con la misma música que los otros sectores: apartamiento del cristinismo y del peronismo del AMBA que acompaña a Kicillof, y avanzar hacia una agenda que no trice los logros del equilibrio fiscal pero que mitigue los daños de la apertura del comercio a las importaciones.

Si les piden alguna referencia, se refugian en el recuerdo de Néstor Kirchner, inventor de aquel lema gracioso de los "superávits gemelos" —fiscal y comercial— que alcanzó su gobierno cuando le manejaba la economía Roberto Lavagna.