El ingeniero mecánico Cole Tomas Allen, californiano de 31 años, saltó un control de seguridad, corrió unos 20 metros y disparando llegó casi a entrar al salón de baile donde estaba el presidente Donald Trump, el vicepresidente JD Vance y los principales miembros del gabinete, junto a legisladores y centenares de periodistas en la tradicional Cena anual de Corresponsales de la Casa Blanca que se celebró en el hotel Washington Hilton de la capital estadounidense.
Allen se había hospedado en el hotel dos días antes y según contó el mismo tirador en un manifiesto que envió a su familia 10 minutos antes del ataque, dijo que estaba sorprendido por la poca seguridad y que había podido caminar tranquilamente por los pasillos del hotel. De hecho, videos de cámaras del edificio lo muestran bajando las escaleras con una bolsa grande con armas y cuchillos sin que nadie lo frenara hasta que se abalanzó sobre el control y lograra traspasarlo mientras se tiroteó con agentes de seguridad.
El atacante fue finalmente detenido a poco de entrar al salón donde estaba Trump y los funcionarios, que fueron evacuados enseguida en medio del caos.
El secretario de Justicia en funciones, Todd Blanche, dijo que todo el sistema de seguridad “funcionó perfectamente” porque el atacante fue neutralizado y detenido sin que haya logrado llegar al salón principal donde se encontraba el presidente. Y en eso coinciden expertos consultados por Clarín, como V.S. Subrahmanian, profesor del Departamento de Seguridad de Northwestern University, porque al fin y al cabo el atacante no llegó a su objetivo.
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El servicio secreto de Estados Unidos y la detención del supuesto tirador en la cena con Trump
Sin embargo, los especialistas también señalan que el episodio deja al descubierto dudas o fallas que preocupan, sobre todo cuando Trump ha sufrido ya tres atentados en menos de dos años. “Es verdad que el modelo de protección del Servicio Secreto funcionó, pero solo funcionó por suerte”, dijo el ex agente del Servicio Secreto Bill Gage. “Fue solo suerte que no logra alcanzar el salón y tuviera la chance de abrir fuego”, agregó.
De hecho, la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, planea convocar esta semana una reunión con líderes del Servicio Secreto y del Departamento de Seguridad Nacional para discutir el tiroteo del sábado y los próximos pasos para proteger al presidente, dijeron funcionarios el lunes a The Washington Post.
Este año hay eventos de alto perfil, como el 250 aniversario de la independencia de EE.UU., el Mundial y el G20, que convocarán a multitudes.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo que "estas conversaciones tendrán lugar en privado, pero si hay que hacer ajustes para proteger al presidente, se harán".
Algunas de las posibles fallas que señalan los expertos son:
1) No se activó el máximo nivel de seguridad
La cena no fue considerada un “Evento especial de seguridad nacional”. Esto significa que no hubo un comando unificado del Servicio Secreto con control total del operativo, sino que había múltiples fuerzas encargadas, como la policía, el servicio de seguridad del hotel y otras fuerzas federales como comandos antiexplosivos, inteligencia, etc. En un evento donde están el presidente y el vicepresidente juntos y casi todo el gabinete, que no haya un comando unificado es ya una primera alarma, dicen los expertos. Brad Garrett, ex agente del FBI, especialista en seguridad y terrorismo de ABC dijo que ese había sido el principal problema: “Todo debería estar bajo un solo comando”, algo que no ocurrió.
2) Los controles de las entradas no fueron estrictos
Los asistentes contaban que solo mostraron su entrada impresa en controles de seguridad afuera y que no les pidieron documentos para corroborar su identidad. En este caso no fue un problema, pero podría ser un dato a tener en cuenta en el futuro.
Cole Allen arrestado por los agentes del FBI. Foto EFE
3) Dentro del hotel, había un perímetro fácil de romper
El atacante era huésped y pudo moverse dentro del hotel tranquilamente sin levantar sospechas. Es decir, el filtro externo funcionó, pero adentro hubo zonas con controles más débiles, lo que le permitió al atacante acercarse con peligro al salón principal.
4) La figura de “sobreviviente designado”
Así se llama al funcionario que se designa para un evento donde va la plana mayor del Gobierno. Este funcionario sería el que reemplazaría al presidente en caso de que hubiera un ataque total y la línea de sucesión quedara interrumpida. En la cena de corresponsales, donde estaba casi todo el gabinete, no había nadie designado. El representante de Texas Michael McCaul advirtió que “el Servicio Secreto debería reconsiderar la idea de reunir al presidente y al vicepresidente en un evento de ese tipo".
El experto Subrahmanian explicó que “todo evento cuenta con múltiples niveles de seguridad: uno externo y varios internos. El nivel de seguridad externo es la primera línea de defensa, y fue precisamente este el objetivo del atacante en este incidente. Lo más importante es que este nivel detuvo al atacante, que era su principal objetivo”.
Consultado sobre cómo se podría haber evitado el ataque, Subrahmanian señaló que “independientemente de cómo se defina el nivel o la línea de seguridad externa, siempre se puede argumentar que debería haberse ampliado”.
Y agregó: “Este es el tercer ataque contra el presidente Trump. En el futuro, sería recomendable extender el perímetro de seguridad (por ejemplo, hasta la entrada del hotel) para proteger mejor a los altos funcionarios del gobierno estadounidense. También debería intensificarse la recopilación de información sobre todas las personas que probablemente se encuentren en las inmediaciones”.
El experto también mencionó la posibilidad de ajustar el control a los huéspedes del hotel, pero resaltó la incomodidad que eso puede representar. “Cuando un presidente visita un lugar, comprender las posibles amenazas que representan las personas que probablemente se encuentren cerca mejoraría la calidad de la evaluación de riesgos. Sin embargo, esto se hace a expensas de la privacidad de las personas que se encuentran en las cercanías por otros motivos (por ejemplo, huéspedes inofensivos que se hospedan en el hotel por negocios o turismo y que no tienen interés en la visita del presidente). Este equilibrio entre seguridad y privacidad se maneja de manera diferente en cada país”.
"No creo que el episodio haya sido un fallo de seguridad", dijo Jonathan Wackrow, ex agente del Servicio Secreto y analista de CNN. "Hay cosas que siempre se pueden aprender, pero no vamos a tener un entorno de riesgo cero".
PB
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