El octópodo, más conocido como pulpo, es un animal invertebrado marino de la familia de los moluscos cefalópodos. Habita en todos los océanos del mundo y tiene ocho brazos con ventosas que han sido una fuente inagotable de estudios científicos para conocer cada una de sus funciones.
Un equipo de 12 investigadores de diferentes universidades de Estados Unidos, Japón y Suecia, realizaron un descubrimiento publicado en abril de 2026 que fue destacado en la portada de la revista Science.
A través de varios experimentos pudieron demostrar que el brazo de los pulpos que les sirve para reproducir tiene la capacidad sensorial de detectar y fecundar a las hembras sin siquiera verlas.
El misterio de la vida sexual de los pulpos
Los pulpos son animales solitarios que solo se encuentran entre sí de forma esporádica para aparearse. Son expertos en camuflaje, cambian de color rápidamente y muchos consideran a invertebrados de grandes cabezas, tres corazones y sangre azul, como los más inteligentes.
La especie estudiada fue la del pulpo californiano de dos manchas. Foto: Wikipedia Commons/Jeremyse
"Previamente ya habíamos descubierto que ese brazo estaba especializado para el apareamiento, pero desconocíamos que es un órgano sensorial mediante el cual los pulpos reconocen a sus parejas y las fecundan", expresó uno de los autores, Nicholas Bellono, profesor de Biología Molecular de la Universidad de Harvard.
Una sola ventosa contiene 10.000 células sensoriales. La mayoría de las 500 millones de neuronas del pulpo se distribuyen en los tentáculos y no en el cerebro.
El brazo especializado, llamado científicamente "hectocotilo", se desliza hasta el manto de la hembra, una cavidad en el cuerpo principal que contiene los órganos vitales, localiza el oviducto reproductorr y deposita un paquete que contiene esperma, denominado "espermatóforo".
Ese hectocotilo también contiene un surco especial para transportar el 'paquete de esperma' desde los testículos, situados en el manto del macho, hasta la punta de la extremidad.
Los investigadores observaron que en el interior de ese brazo del pulpo macho hay diferentes sustancias. La liberación de esperma solo se produce cuando las pequeñas ventosas de la punta del hectocotilo entran en contacto con la progesterona de las hembras.
"Lo mantienen cerca del cuerpo, enrollado, y no lo utilizan para explorar el fondo marino, sino para aparearse", explicó otro los autores, Pablo Villar, también investigador en Harvard.
Reconocerse sin verse: la capacidad oculta de los pulpos machos
En otro experimento, los científicos colocaron pulpos machos y hembras, de la especie Octopus bimaculoides del Pacífico, también conocida como "Pulpo californiano de dos manchas", separados por una barrera de vidrio opaca que no les permitía verse uno al otro, en un tanque de agua salada.
El separador tenía pequeñas aberturas lo suficientemente anchas como para que solo pudieran traspasar los tentáculos. En ese entorno, incluso sin señales visuales que les permitieran reconocerse, observaron que el macho detectaba a la hembra, podía alcanzar el otro compartimento, encontrarla e insertar la punta del hectocotilo en su manto.
Las hembras, que podían acercarse a un rincón inaccesible del tanque, elegían aceptar ese acercamiento y no se alejaban del vidrio que los separaba.
"Tanto el macho como la hembra detenían todo movimiento, a veces durante más de una hora, para hacer la transferencia del esperma", describieron los investigadores en su artículo.
La función oculta del brazo sexual de los pulpos, el "hectocotilo". Foto: Wikipedia Commons/Carl Chun
"Se aparearon a través de la superficie que los separaba, lo que supone la demostración más sencilla y clara de que pueden reconocerse mutuamente utilizando únicamente la sensación química, sin necesitar el contacto corporal completo", agregó Villar.
La poderosa señal que emiten las hembras
Luego de ser testigos de emparejamientos similares entre diferentes machos y hembras, incluso en completa oscuridad, hicieron la prueba de colocar dos machos en las mismas condiciones.
Pero cuando se acercaban dos machos no había intenciones de apareamientos, y por eso estudiaron si las hembras emiten algún tipo de señal que ayuda al macho a reconocerlas a distancia.
Analizaron muestras de tejido de los órganos reproductores femeninos, descubrieron que estaban enriquecidas con moléculas precursoras de la progesterona, la hormona sexual femenina.
Mediante técnicas de tinte y secuenciación de células individuales, revelaron que sus tejidos densamente entretejidos con nervios y células sensoriales, que confirman esta función químico-sensorial.
Este sistema de "señalización sexual" entre el pulpo macho y la hembra ejemplifica lo que los biólogos denominan "selección diversificadora", que agudiza las distinciones entre especies estrechamente emparentadas.
Con información de la agencia EFE.
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