Lo que empezó como una idea arriesgada terminó en un cambio de vida permanente. La psicoterapeuta Amy Morin y su nuevo esposo Steve decidieron dejar su casa en Nueva Inglaterra y mudarse a un velero en los Cayos de Florida. Once años después, siguen allí, con gastos mensuales de apenas 1.200 dólares y sin arrepentimientos.

La pareja invirtió un total de 186.500 dólares para dar el salto. Compraron un amarre por 106.500 dólares y un velero Pearson de 53 pies por 80.000. Además, destinaron otros 10.000 dólares para construir una cabaña estilo tiki en el terreno incluido con el amarre. Esa decisión marcó el inicio de una vida distinta, con menos gastos fijos y mayor flexibilidad.

Amy, que trabajaba como terapeuta en Maine, dejó su empleo para dedicarse a la escritura. Al principio, la decisión implicó incertidumbre. Según informó Yahoo Finance, utilizó el dinero del adelanto de su primer libro como respaldo financiero, sin saber si podría sostenerse como autora a tiempo completo. La situación cambió un año y medio después, cuando el libro ingresó en las listas de best sellers de USA Today y The Wall Street Journal.

"Habíamos ahorrado el dinero del anticipo de mi libro como colchón financiero, ya que yo seguía trabajando a tiempo completo", declaró Amy a Moneywise según informó Yahoo Finance. "No estaba segura de poder ganar lo suficiente como escritora a tiempo completo".

Ese impulso le permitió avanzar con nuevos proyectos. Amy publicó más libros y diversificó sus ingresos. Hoy suma siete títulos, entre ellos The Mental Strength Playbook, y conduce el podcast “Mentally Stronger”, que también produce desde el barco. Además, participa en conferencias y eventos corporativos como oradora.

La pareja invirtió un total de 186.500 dólares para dar el salto. Foto: Instagram @amymorinauthor.

"Sabía que era algo inusual; la mayoría de los libros se convierten en superventas en cuanto se publican, así que decidí proponerle otro libro a mi editorial", continuó. "Cuando aceptaron el proyecto, dejé mi trabajo y decidí darle una oportunidad a la escritura".

En cuanto a los gastos, confió: "No es fácil, pero hoy los gastos fijos mensuales rondan los 1.179 dólares". Esta cifra incluye los 238 dólares que pagan al club náutico por el agua, la televisión, la basura y el acceso a los baños, los 222 dólares por sus líneas móviles, 202 por el internet, 109 de impuestos y unos 91 dólares de luz.

Los riesgos de vivir en un barco

El cambio de vida también implicó riesgos, ya que la pareja no tenía garantías de que los ingresos se mantuvieran. Sin embargo, ambos contaban con profesiones a las que podían volver en caso de necesidad.

Amy tiene licencia como psicoterapeuta y Steve es maestro plomero con experiencia en negocios propios. A lo largo del tiempo, incluso desarrollaron proyectos paralelos, como una tienda online de joyería con ingresos pasivos, según informó Yahoo Finance.

La elección de Florida no fue casual. El clima cálido durante todo el año resultó clave, al igual que la ausencia de impuesto estatal sobre la renta. Además, los costos asociados al amarre resultaron más bajos que los gastos que tenían en una casa tradicional.

Amy dejó su empleo para dedicarse a la escritura. Foto: Instagram @amymorinauthor.

El mayor desafío llegó poco después de la mudanza. Un huracán de categoría 4 provocó daños en el barco, la cabaña tiki y el sistema eléctrico. El seguro no cubrió esos costos, lo que obligó a afrontar gastos imprevistos. Desde entonces, no volvieron a enfrentar tormentas de esa magnitud.

"El huracán causó daños a nuestro barco, a nuestra cabaña tiki, al sistema eléctrico y al club náutico, lo que generó algunos gastos inesperados", dijo Amy. "El techo de la cabaña tiki también necesita ser reparado o reemplazado cada cinco años aproximadamente… Las tormentas tropicales también pueden causar inundaciones, por lo que los objetos en la cabaña tiki pueden dañarse".

En un inicio, el plan contemplaba vivir seis meses en el velero. Más de una década después, la experiencia superó todas las expectativas. Aunque mantienen una casa en Maine como respaldo, hoy priorizan la vida en el agua.

El cambio de vida también implicó riesgos. Foto: Instagram @amymorinauthor.

Según contó Amy Morin en una entrevista con Yahoo Finance, la decisión implicó asumir incertidumbre, pero también abrir la puerta a un estilo de vida que antes parecía inalcanzable.