California enfrenta un éxodo residencial que alcanza niveles récord y empieza a transformar su estructura social. El aumento sostenido del costo de vida y la escasez de viviendas accesibles empujan a miles de familias a abandonar el estado en busca de condiciones económicas más favorables.
Un informe del California Policy Lab, citado por Fox Business, advierte que este proceso tiene consecuencias que van más allá de lo demográfico. Según el estudio, quienes se mudan logran un ahorro promedio de 672 dólares mensuales en gastos de vivienda y acceden a propiedades con precios cercanos a 400.000 dólares menos que en California.
El cambio también se refleja en la posibilidad de acceder a una casa propia. Las familias que se trasladan aumentan casi un 50% sus probabilidades de convertirse en propietarias, una diferencia que resulta clave para los hogares de ingresos medios.
El problema se extiende a otros rubros del presupuesto familiar. Incluso en regiones consideradas más accesibles, el costo de vida supera la media nacional. Los residentes pagan un 11% más en alimentos, un 40% más en gasolina y un 61% más en servicios públicos en comparación con el promedio del país.
Este escenario impulsa la migración hacia estados con costos más bajos. Entre los destinos más elegidos se encuentran Nevada, Idaho, Oregón y Arizona, donde el acceso a la vivienda resulta más viable.
Según el estudio, quienes se mudan logran un ahorro promedio de 672 dólares mensuales. Foto: ilustración Shutterstock.
Las cifras reflejan la magnitud del fenómeno. De acuerdo con Statista, en 2023 California perdió cerca de 338.000 residentes netos, el mayor registro hasta el momento. La tendencia responde a la dificultad para sostener el nivel de vida en el estado.
El perfil de quienes se van también marca un cambio. El informe señala que la migración incluye cada vez más a hogares de ingresos medios, que enfrentan una presión financiera creciente. Además, desde el inicio de la pandemia, el porcentaje de personas que abandona comunidades de altos ingresos alcanzó el 19%.
El caso de Carl McKnight ilustra esta situación. Tras 54 años en Fresno, decidió mudarse a Tennessee en 2022. En California pagaba entre 800 y 900 dólares mensuales en energía. En su nuevo destino, ese gasto bajó a unos 150 dólares, incluso con uso constante de aire acondicionado, según informó California Post.
El éxodo podría tener repercusión en los votantes. Foto de archivo.
El impacto político del éxodo
El informe advierte que, si la tendencia continúa, California podría perder entre tres y cuatro escaños en el Congreso después del censo de 2030. Este escenario ampliaría la pérdida de representación que el estado ya registró en 2021.
Detrás de este fenómeno aparecen factores económicos y fiscales. Los altos impuestos, los precios de la vivienda y el costo de los servicios reducen el ingreso disponible de los hogares. Según el estudio, una familia promedio en California dispone de un 35% menos de ingresos en comparación con la media nacional.
La crisis habitacional agrava el panorama. Más de 8,4 millones de residentes destinan al menos el 30% de sus ingresos al alquiler, un nivel que supera las recomendaciones internacionales. Esta situación limita el acceso a servicios y oportunidades.
Las familias que se trasladan aumentan casi un 50% sus probabilidades de convertirse en propietarias. Foto de archivo.
El desplazamiento de población también altera la dinámica social. Las ciudades que pierden habitantes suelen concentrar a trabajadores esenciales y clases medias, lo que modifica la composición de las comunidades.
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