El ritmo de vida acelerado que ha impuesto el siglo XXI convirtió a la ansiedad en una verdadera epidemia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que, en 2021, la ansiedad afectaba a más de 359 millones de personas, siendo más frecuentes en mujeres y con inicio habitual en la infancia o adolescencia. Solo una de cuatro personas afectadas recibe algún tipo de tratamiento.
La ansiedad es una respuesta natural del organismo ante situaciones de peligro o estrés. Pero si ocurre de forma excesiva o persistente se convierte en un trastorno que afecta la calidad de vida. Las personas ansiosas sienten preocupación o miedo de manera desproporcionada, con pensamiento intrusivos.
Las personas con ansiedad además de experimentar síntomas físicos o emocionales también comparten ciertos rasgos de personalidad que, aunque pueden ser bien vistos desde el punto de vista social, también pueden convertirse en un caldo de cultivo para el malestar.
La psicóloga Ángela Fernández, a quien podemos seguir en su cuenta de Instagram, suele divulgar con mucho éxito problemas de la psicología sanitaria española. En un video que se ha vuelto viral en TikTok, afirma: “Las personas con ansiedad suelen compartir tres rasgos de personalidad”.
Las personas ansiosas se preocupan por casi todo (Foto: Pexels).
1.El primer rasgo: responsabilidad extrema. Fernández nos explica que las personas con ansiedad tienen la tendencia a asumir una responsabilidad extrema. Las personas ansiosas son “muy autoexigentes, rigurosas y disciplinadas”, con estándares de perfección que ellas mismas se imponen.
Este patrón, nos dice la experta, aplaudido desde la infancia por padres y profesores, puede derivar en rigidez mental y dificultad para adaptarse a los cambios. Fernández recuerda que, para rebajar la ansiedad, es clave “aprender a ser flexible” y aceptar que no siempre se puede controlar todo.
2.El segundo rasgo: exceso de amabilidad. La psicóloga también advierte del riesgo que supone un “exceso de amabilidad”. Ser cooperativo y generoso es positivo, pero algunas personas con ansiedad colocan siempre las necesidades de los demás por delante de las propias, les cuesta decir que no y toleran más de lo que deberían.
El problema es que este comportamiento reduce el autocuidado y fomenta el desgaste emocional. Su consejo es claro: “Pasar a la acción y poner límites” para preservar la salud mental.
3.El tercer rasgo: inestabilidad emocional. Acá Ángela Fernándeznos habla del rasgo del neuroticismo, definido como una marcada inestabilidad emocional. Quienes lo presentan tienden a ser impulsivos, nerviosos y muy sensibles a cambios o imprevistos: “un ruido, una mala contestación o un plan que se frustra les afecta mucho más”.
Para estos perfiles, la psicóloga recomienda incorporar a la rutina actividades que fomenten la serenidad y la tranquilidad, ya que la práctica continuada ayuda a lograr mayor estabilidad emocional.
Los permanentes estímulos están asociados con mayor ansiedad./ (Foto: Freepik).
A la hora del tratamiento de la ansiedad, la OMS menciona las intervenciones psicológicas basadas en la terapia cognitivo-conductual (TCC) y las técnicas de manejo del estrés. La organización también promueve manuales como Enfrentando problemas plus (EP+) y Autoayuda Plus, que enseñan habilidades prácticas de afrontamiento, resolución de problemas y apoyo social.
Asimismo, recomienda evitar el uso de fármacos como el ácido valproico en mujeres en edad fértil por sus riesgos asociados.
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