Irán denunció este sábado un ataque de Israel y Estados Unidos contra la central nuclear de Bushehr. La información fue confirmada por la Agencia Internación de Energía Atómica, que habló de un cuarto ataque en la semana y de un muerto en esa instalación. Se trata de la única central nuclear civil operativa en Irán. Fue construida por Rusia.
Tras los trabajos rusos, las instalaciones fueron entregadas oficialmente en septiembre de 2013, tras décadas de contratiempos y retrasos relacionados con la agitada historia de Irán.
Tras el ataque denunciado este sábado, Rusia -que tiene a técnicos de su país operando en ella- empezó a evacuar a 198 empleados de la empresa Rosatom.
El proyecto, licitado en un primer momento a la alemana Siemens, empezó en 1975, cuando gobernaba el Shá. Las obras se interrumpieron por la revolución islámica de 1979 y la guerra Irak-Irán, que duró de 1980 a 1988.
Irán, un importante productor de petróleo y gas, quería reanudar el proyecto a finales de los años 1980 para diversificar sus recursos energéticos y reducir su dependencia de las energías fósiles para el consumo interno, pero Alemania convenció a Siemens de que se retirara, por los riesgos de proliferación nuclear.
El reactor de la central nuclear de Bushehr . Foto AP, archivo
Sale Alemania, entra Rusia y presiona Estados Unidos
Teherán acudió entonces a Rusia, que retomó el contrato en enero de 1995 para construir un reactor de agua presurizada de 1.000 megavatios. El costo del proyecto fue estimado en más de mil millones de dólares.
El contrato firmado con Moscú preveía que la central entrara en marcha en 1999 pero múltiples problemas hicieron que se retrasaran 11 años las obras, en las que trabajaron miles de ingenieros y técnicos rusos.
Otro obstáculo fue la fuerte presión ejercida por Washington para convencer a Moscú de que no terminara la central, al temer que Irán pudiera utilizarla para acceder al arma atómica.
La planta nuclear de Bushehr en el sur de Irán, en 2010. Foto EFE
Aún así, Moscú logró una exención para terminar Bushehr gracias a un acuerdo que cerró con Teherán para proveer y repatriar a Rusia el combustible utilizado por la central, y así reducir eventuales riesgos de proliferación.
El rol civil de la central nuclear de Bushehr
Al contrario que otras de las 11 grandes instalaciones nucleares de Irán, como la de enriquecimiento de uranio de Natanz o la futura central nuclear de agua pesada de Arak, la de Bushehr no está considerada como un factor de proliferación.
Los países occidentales llevan años acusando a Irán de querer dotarse del arma atómica, pese a que Teherán lo niegue.
Irán, por su parte, acusa a Israel - país considerado como la única potencia nuclear militar de la región - varias veces de haber saboteado algunas de sus instalaciones de enriquecimiento de uranio.
El entonces presidente iraní Hassan Rouhani visita la planta de energía nuclear de Bushehr, en 2015. Foto AP, archivo
Estados Unidos insiste en que Irán debería tener totalmente prohibido enriquecer uranio, mientras que Teherán defiende su derecho a desarrollar un programa nuclear civil, pese a haber alcanzado el umbral de enriquecimiento de uranio del 60%, una tasa muy superior a la que se necesita para las aplicaciones civiles.
A orillas del Golfo Pérsico y a 60 km de la isla de Kharg, la central de Bushehr está más cerca de capitales árabes como Kuwait o Doha que de Teherán, de la que está a más de 750 km de distancia.
Los países árabes del Golfo expresaron su temor respecto a la fiabilidad de la central, aludiendo a un riesgo de fugas radiactivas si se produce un sismo de gran magnitud en esta región atravesada por varias fallas.
En esa línea se manifestó este sábado el argentino Rafael Grossi, director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica, que expresó "profunda preocupación por el incidente reportado".
Además, afirmó que "las centrales nucleares o las zonas aledañas nunca deben ser atacadas, señalando que los edificios auxiliares de las instalaciones pueden contener equipos de seguridad vitales".
Por último, reiteró el llamado a la "máxima moderación militar para evitar el riesgo de un accidente nuclear" y subrayó "la importancia primordial de adherirse a los siete pilares para garantizar la seguridad nuclear durante un conflicto".
Con información de AFP
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