La noticia que le deja a Claudio Úbeda la victoria 2-1 de Boca ante Central Córdoba en el Madre de Ciudades de Santiago del Estero es la que desean tener todos los entrenadores del mundo: los suplentes cada vez responden mejor.

Ahí hay que encontrar uno de los grandes logros del Sifón, quien meses atrás estaba en el ojo de la tormenta y hasta fue silbado unánimemente en la Bombonera. La unión del grupo, cuya bandera es Leandro Paredes, es lo que distingue a este equipo. Por eso los suplentes juegan con muchísimas ganas los partidos de menor relieve; por eso también, cuando algún futbolista mete un gol, el resto de los compañeros -incluidos los que están en el banco- se acercan para celebrar. Está claro que con la unidad sola no alcanza para trascender y coronar, pero es una cuestión casi indispensable.

La administración del plantel es otro de los puntos altos de Úbeda. Y este apartado está emparentado con el anterior, porque a los suplentes se les puede dar minutos si rinden y si maquillan la ausencia de los que juegan habitualmente. Eso pasa en Boca, al punto de que muchos de los jugadores alternativos les ponen presión a los titulares. Estos “pseudo suplentes” les ganaron a Talleres, a Defensa y Justicia y este sábado a Central Córdoba, e igualaron contra Independiente. Sumaron 10 de los últimos 12 puntos en los que salieron a dar la cara. Nada mal.

Boca arribó a Santiago del Estero con la cabeza puesta en el crucial choque del martes contra Barcelona en Ecuador por la cuarta fecha de la Copa Libertadores. Necesita sumar al menos un punto en Guayaquil para quedar bien posicionado a la espera de definir las últimas dos jornadas de local (Cruzeiro de Belo Horizonte y Universidad Católica de Chile).

Zeballos y Velasco, dos que piden pista en el Boca de Úbeda. Foto: Fede Chara.

Y la determinación de peso de Úbeda fue licenciar a Adam Bareiro, que no estará en Ecuador por la expulsión que sufrió en Brasil. Pero el DT no quiso correr riesgos, porque el paraguayo acumulaba cuatro amonestaciones y una tarjeta más lo iba a dejar afuera de los octavos. También el nivel del recambio permitió la licencia: Ezequiel Zeballos y Milton Giménez jugaron muy bien.

La onda está tan positiva en el plantel que el Changuito le sirvió dos veces el gol a su compañero (el primer festejo fue anulado vía VAR por posición adelantada). No hay espacio para el egoísmo, muy a pesar de que los dos se jugaban la titularidad en suelo ecuatoriano. Úbeda, atendiendo el rendimiento de ambos, definirá al sustituto de Bareiro minutos antes del encuentro copero. Y cualquier decisión que tome estará justificada.

Boca gana y sigue creciendo. Foto: Fede Chara.

Boca no regaló un fútbol de elevado vuelo, aunque ganó con autoridad. Cuando aceleró, marcó la diferencia. Alan Velasco, otro que está mejorando, anotó el primero con un disparo lejano que se desvió en Agustín Quiroga. Iban 43 minutos del primer tiempo. Unos segundos después, Zeballos desbordó por izquierda y le entregó el gol a Giménez, que la empujó abajo del arco. El goleador pudo poner el 3-0 con un cabezazo que se fue cerca.

En el complemento, la visita estuvo cerca de estirar la ventaja con un remate de Ángel Romero y otro de Giménez. De una pelota parada celebró el local: la bajó Alejandro Maciel y la metió en el arco Michael Santos. Ese festejo le puso algo de suspenso al final. Todo hasta que entró Paredes y puso la pelota en el freezer. También apareció Brey para ahogarle el empate a Santos.

Festejaron los más de 6.000 neutrales disfrazados de Boca que estuvieron en el estadio. Celebró Úbeda una nueva victoria con el equipo alternativo; resta saber el rival de octavos en la Bombonera. Pero Boca, con titulares o suplentes, tiene con qué soñar.