Muchas veces, el primer amor es el lugar donde la vulnerabilidad se pone a prueba. También es el primer ensayo de entrega, de generosidad y de confianza. Porque, sin duda, uno cree que amar bien bastará para ser amado de vuelta. Pero la primera ruptura, el desengaño, llega casi como un puñal, llena de dolor.
El podcast Podcrushed, presentado por Penn Badgley, Nava Kavelin y Sophie Ansari, rememora historias de la escuela secundaria y explora la ansiedad y el autodescubrimiento típico de la adolescencia.
En uno de sus episodios participó el actor Matthew McConaughey (Uvalde, Texas, 1969), quien inicialmente estudió Derecho en la Universidad de Texas en Austin, antes de volcarse de lleno en su carrera cinematográfica.
Su primer gran proyecto profesional llegaría en 1993 con la película Dazed and Confused de Richard Linklater. A ella le siguieron papeles en A Time to Kill (1996) y las comedias The Wedding Planner (2001) y How to Lose a Guy in 10 Days (2003).
Matthew McConaughey y su esposa, Camilla Alves. Foto: REUTERS/Mario Anzuoni.
Luego de 2010 cambió de registro con papeles más arriesgados. Así destacó en filmes como The Lincoln Lawyer (2011), Mud (2012) y, sobre todo, Dallas Buyers Club (2013) que le valió el Oscar al Mejor Actor. Poco después brilló en la serie de HBO True Detective (2014) y en Interstellar (2014).
En Podcrushed reveló uno de sus fracasos sentimentales: “Cuando era joven, me fui a un viaje escolar a Madrid y gasté todo mi dinero en regalos para mi novia. Cuando regresé, le entregué todo con el corazón en la mano… y me dejó. Fue demasiado”.
El actor reconoce que tardó bastante tiempo en entender lo que había pasado y que necesitó el apoyo de su madre. “A veces damos tanto que asustamos, como si estuviéramos intentando comprar cariño sin darnos cuenta. Dormía mal, lloraba en las noches. Y fue mi mamá quien se sentó a mi lado en la cama y me dijo: “Sí, duele… pero recuerda, tú eres un buen partido. Ella va a notar lo que perdió”, comenta.
McConaughey cuenta que, años más tarde, una chica le escribió una nota diciéndole que le quería. Con todo el cuerpo temblando le confesó que el sentimiento era mutuo, pero al día siguiente todo terminó. Desde ese instante la idea del amor se convirtió en un enigma para el actor: “¿Por qué el amor se va justo cuando lo aceptas?”, se preguntaba.
Junto a Anne Hathaway, en Interestelar, de 2014.
Décadas después, McConaughey no lo cuenta con amargura, sino con una sonrisa entre líneas. Como quien comprende que aquella decepción temprana no fue el final de nada, sino el inicio de una forma más realista, más madura, más libre de amar: “Con los años entendí que a veces la gente solo quiere probarse que puede hacerte decir “te amo”… y cuando lo consiguen, se van.
Es una trampa emocional disfrazada de conexión. Desde entonces, fui más cauto con mis sentimientos. Y concluye: “Amar sin garantías, duele más de lo que uno está listo para soportar”.
Pero todos estos fracasos pertenecen al pasado. En 2012 el actor se casó con la modelo y diseñadora brasileña Camila Alves. Tienen tres hijos.
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