Un cartón de seis huevos más blancos que marrones, con una botella de medio litro de aceite. Medio kilo de arroz, medio de harina, un paquete de levadura y leche de litro. También, una lata de tomate triturado, otras de lentejas y arvejas verdes.
Son los nueve productos del Módulo Extraordinario para la Seguridad Alimentaria o MESA. Es decir, los comestibles que vienen en una caja de cartón que la Provincia entregó hasta el mes que acaba de terminar a casi 2.100.000 familias con chicos estudiando en escuelas públicas bonaerenses.
La ayuda se repartía una vez por mes. Los encargados de armar los módulos eran los miembros de los Consejos Escolares de los 135 municipios. Esos organismos no son independientes ni autárquicos: sus presidentes responden al poder municipal y se eligen en la misma lista de los intendentes o de los concejales cuando las votaciones son de medio término.
La caja del programa MESA dejará de repartirse desde mayo. Eran nueve producto, en general de terceras marcas, que recibían 2.100.000 familias una vez por mes.
Las marcas de los productos no las conocía casi nadie, pero cumplían los valores nutricionales pretendidos. Está claro que la caja no soluciona la alimentación de ninguna familia pero contribuía a mitigar el hambre, especialmente en sectores muy carenciados del GBA donde eso de saciar el apetito es una preocupación casi diaria debido a la falta de recursos.
El programa MESA no es barato: entre $ 28.000 y $ 30.000 millones mensuales. La plata la ponía la Provincia, que administra un presupuesto escaso en relación con los gastos que tiene y vienen creciendo a contramano de lo que pasa en el excel de Nación. En otras palabras, los números públicos bonaerenses no cierran por ningún lado. A tal punto que Pablo López, jefe de Economía de Kicillof, les viene recordando a los otros 15 ministros del Gabinete (equipo de rugby) eso que en su momento patentó Javier Milei: "No hay plata".
La necesidad de un ajuste
Los que ojean con seriedad las planillas de recaudación y gastos de la administración provincial advierten que sin un importante ajuste (que en el PJ-K nadie jamás llamaría motosierra) "en el último semestre del año vamos a tener severos inconvenientes para pagar los (casi 600.000) salarios provinciales", sostiene ante Clarín un alto funcionario que lleva tiempo observando un crecimiento de la peor grieta: la plata que entra vs. la que sale. Hay casi 80.000 nuevos empleados estatales en Buenos Aires desde 2023.
Entre febrero y marzo, Axel Kicillof se convenció o lo convencieron de que había que cerrar algún grifo importante del gasto. Y que, para sostener el relato progre antimilei, era preferible enfrentar el costo del recorte de un saque. "Le dijimos a Axel que si armábamos un esquema de ajustes pequeños que nos permitan ahorrar de a puchitos, el rechazo interno iba a ser mucho más grande. Había que pegar un volantazo en las cuentas y culpar a los libertarios con la mayor persuasión posible", indica otro dirigente que siempre temió y teme más al fuego amigo que a la oposición macrista o mileísta.
Todo roto. Máximo Kirchner mandó a pegarle a Kicillof por suspender el programa MESA, dejando sin una caja de alimentos a 2.100.000 familias bonaerenses.
Ese dirigente tenía razón: Kicillof decidió suspender la caja alimentaria del programa MESA por 90 días, a partir de mayo. Durante al menos tres semanas, el fortísimo ajuste que pega de lleno en la línea de flotación del relato antimilei logró pasar inadvertido, afuera del radar mediático.
Pero fue el fuego amigo el que se prendió para quemar o intentar quemar a Kicillof. El primero en gritar (y con sorprendente fuerza) contra la suspensión del programa MESA fue Mario Ishii, senador provincial que nunca dejó de ser el único jefe político de José C. Paz. Ishii no es de La Cámpora pero hace el trabajo sucio de La Cámpora. En el PJ nadie duda que cuando Ishii apuntó a Kicillof por el "ajuste con la comida de los pobres", hablaba más por Máximo y Cristina Kirchner que por él mismo.
Luego los que se sumaron, más mesurados, al repudio contra el gobernador fueron otros intendentes como la lugarteniente de Mayra Mendoza, Eva Mieri. La misma que estuvo presa por utilizar recursos de su municipio, como camionetas, para ir a tirarle bosta de caballo a la casa del exdiputado Nacional, José Luis Espert, en Beccar.
El argumento de Kicillof para achurar con la motosierra tendría algo de verdad: el programa MESA se implementó en pandemia y fue financiado, por lo menos al principio, con ayuda del gobierno Nacional. Provincia enfrentaba el 60% del costo y el resto Nación.
El Cuervo Larroque, Ministro de Kicillof, denuncia que desde que asumió Milei, ese casi 40% que según Provincia aportaba Nación no lo reciben más. Serían casi $ 12.000 millones por mes que desde 2024 tiene que pagar Provincia para mantener la caja alimentaria.
En diálogo con Clarín, desde el gobierno libertario rechazan la acusación del ex fundador de La Cámpora, hoy enfrentado a Máximo Kirchner. "Nunca Nación puso guita para MESA, es un invento de una Provincia quebrada que gasta la plata de sus vecinos de manera irresponsable", indican desde Nación. Y agrega: "Nosotros aportamos recursos para alimentos, que es lo que corresponde, de acuerdo a un índice de vulnerabilidad. Si ellos (por Provincia) se la deliran en recitales, le tienen que dar explicaciones a los bonaerenses".
Sandra Petovello, Ministra de Capital Humano, salió al cruce de los jefes comunales por el programa de alimentos. "La AUH subió el 500%, el Alimentar 200% desde que asumió el Presidente Milei"
¿Quién tiene razón? Juan Zabaleta, ex ministro de Desarrollo Social de Alberto Fernández, le confirma a Clarín que el programa MESA fue creado por su ministerio. "Nación impulsó esa ayuda social y en su momento La Cámpora lo boicoteó en su disputa interna con Guzmán (Martín, ex Ministro de Economía), a quién querían echar", señaló. Al parecer, habría sido Guzmán quién autorizó los fondos para financiar MESA.
La medida de suspender el MESA es incómodo para todos, incluido los Intendentes que siempre se quejaron y quejan de que son los primeros en recibir los insultos de los vecinos. Este martes se juntaron para marchar al Ministerio de Capital Humano, en contra de los recortes.
Tres jefes comunales del GBA que hablaron con este diario reconocieron que Nación sigue poniendo plata en los comedores escolares de todas las escuelas públicas de la Provincia (SAE), pero mucho menos dinero que lo que se destinaba hasta fines del 2023. "Llegaron a poner casi el 35% y ahora apenas superan el 10%", aseguran.
"Que sean responsables y creativos. Lo único que hicieron en Provincia durante los últimos seis años es aumentar los gastos. Desde el vamos hay un entre un 10% y 12% más de empleados que suman 70.000 personas desde qeu asumieron. ¿Y si prueban con bajar el plan "te clavo la sombrilla" o "el INTI bonaerense" de Pablo Echarri?", le responde a Clarín un ministro nacional que supo trabajar en la Provincia.
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