El Gobierno parece haber ingresado, una vez más, en esa etapa peligrosa donde los problemas no vienen sólo de afuera. Se gestan y reproducen en el propio riñón del poder. Se trata de una dinámica de auto-encierro, en la cual el oficialismo termina siendo rehén de sus impericias y de una arquitectura de decisiones que, antes que soluciones, ofrece nuevos frentes de conflicto.

La situación muy opaca de Manuel Adorni, en ese aspecto, resulta emblemática. No sólo genera una acción pública limitada de Javier Milei y de Karina, la hermanísima. También de los ministros con miedo al protagonismo. Potencia la falta de transparencia de una administración que posee cuentas pendientes. Enmascaradas por ciertos logros económicos (la baja inflacionaria) que una sociedad muy castigada hace décadas atina naturalmente a sobrevalorar.

Las inconsistencias patrimoniales del jefe de Gabinete, que los hermanos del poder protegen hasta ahora, permiten el despliegue de otros temas que los involucra de manera personal. Las revelaciones sobre el escándalo de $LIBRA crecen alrededor de los secretos revelados en el teléfono de Mauricio Novelli, el joven tecno-empresario que articuló una estafa con la anuencia de un tuit presidencial. Más atrás queda la denuncia por supuestas coimas que habrían recibido Karina y Eduardo “Lule” Menem por compra de drogas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS).

El juez Ariel Lijo, como siempre, intentaría compensar las cosas. La investigación por aquellas supuestas coimas serpentea. En cambio, después de pedir unos días de licencia, dejó el caso Adorni en manos del fiscal Gerardo Pollicita. Que supo complicar a Cristina Fernández en las causas de Vialidad y Los Sauces-Hotesur. El funcionario judicial escarba el patrimonio del jefe de Gabinete. Inconveniente que el nuevo ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, todavía no consigue neutralizar.

El nudo del problema es político. Aunque no parecen claras las razones por las cuales los hermanos Milei se abrazan al jefe de Gabinete. El motivo primario, en cualquier gobierno, resulta siempre la existencia de algún plan de desestabilización. Surge un interrogante: ¿cuánto ha hecho la oposición para esmerilar la figura de Adorni? El kirchnerismo, quizás a raíz de un pudor desconocido, mantiene la boca cerrada. Se escucha alguna crítica solitaria desde otra vereda ideológica. El desgaste oficial proviene de la divulgación de novedades de los medios de comunicación y de la actuación de la Justicia.

Podría haber en la resistencia de los hermanos Milei una dosis de gratitud por los aportes de Adorni. Sobre todo, su triunfo como candidato en la Ciudad que desató la crisis del PRO. También su disposición para enemistarse con el universo de donde provino. Los medios de comunicación. Hay libertarios que explican al aún jefe de Gabinete como el verdadero instructor de Milei y Karina sobre el periodismo. De sus argumentos surgieron los vocablos de “ensobrados” o “pauteros” (por la pauta publicitaria) que suele utilizar el Presidente para denigrar la actividad no bien se siente cuestionado. La historia marca: en su tiempo de periodista Adorni fue siempre un gran gestor de publicidad, especialmente en organismos del Estado.

El empantanamiento de los hermanos Milei con un conflicto que los corroe y parece convertido en una bomba de relojería tendría además relación con las carencias. Adorni fue un invento puro del león y la dama libertaria. Un perfil que pretendía representar la anti casta. Con sus travesuras patrimoniales no tiene ya nada que envidiarle. Las alacenas de La Libertad Avanza nunca tuvieron una oferta abundante de dirigentes. Después de dos años de poder, menos todavía.

Los ojos están colocados en Diego Santilli. Los otros postulantes cotizan menos. El ministro del Interior se hace el distraído porque sabe que no sería la coyuntura propicia para dar el salto. El Gobierno y, sobre todo Milei, han perdido algo de ángel frente a la sociedad. Veamos solo dos registros. La consultora Atlas Intel reporta una desaprobación presidencial del 59% y una aprobación del 36.4% en marzo. Una medición global también muestra movimientos. Según el trabajo de CB GLOBAL y LATAM el libertario bajó el último mes tres lugares en el ranking de mandatarios de América Latina. Ocupa el décimo primer sitio. En los inicios de su gestión llegó a estar primero. El podio le corresponde ahora a Claudia Sheinbaum, de México, y Nayib Bukele, de El Salvador. Si con estas cifras no fuera suficiente puede repararse en el Indice de Confianza que cada mes elabora la Universidad Torcuato Di Tella junto a la consultora Poliarquía: se verificó una caída de 3,5% en marzo respecto de febrero.

En la declinación influye sin dudas el escándalo de Adorni. La unanimidad de las consultoras sostiene que el episodio permeó más en la sociedad incluso que el caso $LIBRA. Un Estudio de CB Consultora indica que el 70,4% de los encuestados sostiene que debería renunciar. Los hermanos Milei continúan dando la espalda a esa realidad.

La polvareda del jefe de Gabinete impide al Gobierno estabilizar otros asuntos que asomarían favorables en la agenda. Milei pretendió aprovechar el fallo favorable en Nueva York por YPF. Montó incluso una cadena nacional. Entendible desde la óptica política. El efecto se evaporó rápido. Algo parecido supuso Axel Kicillof cuya argumentación jurídica original para expropiar la petrolera estatal fue avalada por aquel tribunal internacional. A todos les cabe un “pero”: el gobernador bonaerense había jurado en su época que Repsol debía pagar una indemnización por daños ambientales. Terminó dándole una compensación millonaria. Lo único indubitable es que la Argentina evitará una erogación de US$ 16 mil millones.

El Presidente también divulgó un tuit que decía “dato mata relato” cuando el Indec informó que la pobreza cayó al 28,2% en el segundo semestre del 2025. La cifra más baja de los últimos 7 años, según la estadística. Como sucedió con YPF la novedad pasó con celeridad. Difícilmente haya tenido alguna relación con el caso Adorni.

Ocurre que aquella fotografía de la mejora de la pobreza asoma desteñida en este cuarto mes del año. Primero, influye una inflación que, aún baja para los estándares argentinos, sigue constituyendo un flagelo. La tendencia alcista viene desde mayo. Octubre fue el primer mes que atravesó el 2%. En enero y febrero registró el 2,9%. Las consultoras privadas, por incidencia de los combustibles, sostienen que en marzo superaría el 3%. Delicias de la guerra de Medio Oriente.

Existe por otra parte un contexto general declinante. Preocupación que, entre varios, atesora el ministro de Economía, Luis Caputo. De urgencia pidió que se aplicara un analgésico. YPF fijará el precio de la nafta por 45 días para evitar la presión sobre el índice inflacionario. Aunque el petróleo trepe a nivel internacional los valores de los combustibles serían conservados. En este caso haría falta el “Estado presente”. Una licencia libertaria.

Aquella no constituye la única dificultad. Tampoco una señal aislada de un cuadro económico que se deteriora. Los salarios registrados tuvieron una pérdida de 7,9% desde que Milei inició su gestión. En 2025 quedaron 2% abajo respecto de la inflación anual. Sólo en enero del 2026 perdieron casi medio punto respecto del alza del costo de vida.

El panorama se completa con niveles récord de mora en todo tipo de créditos y préstamos. La mayor morosidad se verifica en los endeudamientos pequeños. Algo significa. La jubilación mínima pierde contra la inflación casi un 10% con el bono de $ 70 mil, congelado hace dos años. Naturalmente el consumo masivo sigue en descenso. En supermercados, en febrero, la caída estuvo por encima del 6%.

La profundización del mal humor social se extiende a lugares muy sensibles para el poder. Y provoca fisuras. La protesta de los familiares frente al edificio Centinela, por motivos salariales, de las cinco fuerzas de seguridad: Prefectura, Gendarmería, Policía Aeroportuaria, Servicio Penitenciario y Policía Federal. El caldo de cultivo sería también la escasa imaginación del Gobierno para encontrar salidas aceptables.

La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva propuso el otorgamiento de un bono de $ 40 mil. Tiempo antes había participado de una fricción interna a raíz de iniciativas que le acercaron para intentar paliar la situación. Una de ellas aconsejó la apertura de comedores comunitarios y la entrega de caja de alimentos (harina, aceite, yerba) para efectivos de la Policía Federal. Hay quienes aseguran que agentes policiales están concurriendo a merenderos populares para alimentarse.

En el debate participó también Sandra Petovello, la ministra de Capital Humano. Monteoliva decidió descartar aquel mecanismo de asistencia porque recogió la indignación que causaba entre los integrantes de las fuerzas. Milei reconoció el déficit y sostuvo que “un país que busca ser protagonista en el orden global necesita fuerzas bien pagas”. Del dicho al hecho.

El conflicto libertario no se agota únicamente en los salarios. Los hermanos Milei parecen convencidos de que la agitación en las fuerzas policiales pudo haber estado estimulada por Victoria Villarruel. La vicepresidenta posee llegada a ese mundo y ha organizado charlas en el Senado con oficiales retirados.

Villarruel se mantuvo distanciada de las protestas policiales. Celebró la reconquista de Malvinas en Chivilcoy donde su intendente es Guillermo Britos, abogado y policía retirado. No estuvo en el acto central con Milei y canceló su viaje a Ushuaia donde se realizó una recordación de los veteranos de guerra. Evitó así cruzarse con peronistas, entre ellos Axel Kicillof.

A cada paso, las diferencias libertarias que intoxican.