Más de 1600 años después de su desaparición, se están recuperando enormes piedras del Faro de Alejandría, del lecho marino del Mediterráneo. Los arqueólogos han desenterrado enormes bloques de piedra vinculados a una de las Siete Maravillas del mundo antiguo.
Frente a la costa de Alejandría, en Egipto, un hallazgo arqueológico sin precedentes vuelve a poner en escena a una de las construcciones más emblemáticas de la historia. Equipos de investigación lograron recuperar enormes bloques del legendario Faro de Alejandría, algunos con un peso superior a las 80 toneladas, que permanecieron sumergidos durante más de 1.600 años.
La noticia del hallazgo volvió a viralizarse en las últimas horas, aunque ocurrió en 2025.
Este hallazgo forma parte del proyecto internacional PHAROS, una colaboración entre el Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS) de Francia -bajo el liderazgo de la arqueóloga Isabelle Hairy-, el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto y la Fundación Dassault Systèmes.
El hallazgo ocurrió en 2025 y ahora volvió a viralizarse.(Foto: GEDEON Programmes / CEAlex).
La misión de la operación es escanear los elementos encontrados para reconstruir digitalmente la estructura milenaria, considerada una de las 7 maravillas del viejo mundo.
El descubrimiento no solo aporta nuevas piezas al rompecabezas del monumento, sino que también cambia la forma en que los científicos pueden estudiarlo. No se trata de restos menores o fragmentos sin contexto, sino de elementos estructurales clave que formaron parte directa de la edificación.
Entre los bloques recuperados aparecen dinteles, umbrales y losas de pavimento que sostenían la estructura del faro, según informó Gizmodo. Este detalle resulta fundamental, ya que permite analizar con precisión cómo se diseñó y construyó una de las Siete Maravillas del mundo antiguo. Durante décadas, el conocimiento sobre el faro se basó en textos históricos y representaciones. Ahora, la evidencia física ofrece respuestas más concretas.
El Faro de Alejandría se levantó en el siglo III antes de Cristo y alcanzó una altura superior a los 100 metros. Su función principal consistía en guiar a los barcos en el puerto, pero también representaba un símbolo de poder y avance tecnológico, según Gizmodo. La magnitud de las piezas recuperadas confirma el nivel de ingeniería que implicó su construcción.
Mover bloques de decenas de toneladas en esa época exigía una planificación precisa. Los constructores debían dominar conceptos de geometría, equilibrio y resistencia de materiales. Cada pieza cumplía un rol específico dentro de la estructura y debía encajar con exactitud para soportar tanto el peso del edificio como las condiciones del entorno marino.
El Faro de Alejandría se levantó en el siglo III antes de Cristo y alcanzó una altura superior a los 100 metros. Foto: GEDEON Programmes / CEAlex.
Reconstrucción digital del monumento
Uno de los aspectos más destacados del proyecto radica en el uso de tecnología moderna. Según Gizmodo, cada bloque extraído se somete a escaneos tridimensionales de alta precisión. Este proceso permite crear modelos digitales detallados que facilitan una reconstrucción virtual del faro.
Como informó Gizmodo, la posibilidad de reconstruir el monumento en formato digital representa un avance significativo. A diferencia de las recreaciones artísticas, estos modelos se basan en datos reales y en la posición original de cada pieza. Así, los investigadores pueden analizar las proporciones y técnicas de ensamblaje sin alterar los restos.
El Faro de Alejandría colapsó tras una serie de terremotos en la Edad Media. Sus restos quedaron dispersos en el fondo del mar durante siglos. Sin embargo, nunca desapareció por completo. Lo que ocurre ahora puede interpretarse como una recuperación progresiva de esa estructura monumental, según Gizmodo.
Cada bloque recuperado no solo aporta información técnica, sino que también reconstruye una parte de la historia. A diferencia de otros hallazgos arqueológicos, este proceso se desarrolla a gran escala. Las piezas obligan a repensar el pasado desde una dimensión monumental.
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