La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación informó hoy que dio por cumplimentado el Plan Estratégico Argentina Vitivinícola 2020 (PEVI), un programa histórico del sector llevado a cabo por la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) al considerar que se agotó “el horizonte temporal en el que fue concebido para el logro de sus metas y objetivos estratégicos”.
De esta manera, a través de la Resolución 55/2026 publicada hoy en el Boletín Oficial, la cartera nacional decidió discontinuar el programa que se ejecutaba desde 2004 y se financiaba a través de contribuciones obligatorias del sector privado, según se dispuso la Ley Nacional Nº 25.849, que instituyó formalmente la Coviar y le dio al Plan rango de ley.
Asimismo, la normativa establece que la Coviar deberá presentar “un informe detallado del grado de cumplimiento de los objetivos obtenidos, las acciones ejecutadas, el estado de los recursos y cualquier otra información que sea relevante vinculada a la gestión del Plan”.
“El Plan fue concebido con un horizonte temporal de ejecución para el logro de sus objetivos y metas que hoy se da por cumplido”, concluyó el comunicado de Agricultura.
Tanto el PEVI y la Coviar se financiaban con aportes del sector privado, estén o no adheridos a la entidad a partir de un impuesto. Hasta abril del año pasado, las empresas debían abonar $0,49 por cada tetrabrik de vino cuyo cuyo valor era de $2500 0 $0,87 por una botella de $5957. Independientemente de cómo se comercializara, los privados debían aportar entre el 0,005% al 0,0020% del precio final del producto. En agosto de 2025, la Coviar decidió establecer un aumento del 45% en las contribuciones, la cual fue rechazada por entidades empresarias como Bodegas Argentinas.
Uno de los detractores del plan y de las obligatoriedad de las contribuciones privadas recaudadas a partir del cobro de impuestos fue el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger.
ELIMINAMOS UN IMPUESTO QUE EL ESTADO HABÍA REGALADO A PRIVADOS. Te contamos hoy una historia increíble: la de un Estado que cobra impuestos, pero no para financiar el gasto público, sino que recauda ¡para privados! Sí lo que lees. Hoy, luego de más de 20 años, terminamos con esta… pic.twitter.com/aNMKrXcNjR
— Fede Sturzenegger (@fedesturze) May 5, 2026
“Hoy, luego de más de 20 años, terminamos con esta aberración que tenía a la industria del vino y a todos nosotros como víctimas”, indicó Sturzenegger en su cuenta oficial de X.
Según repasó el funcionario nacional, “desde 2004 (¡ay kukitas!), todas las bodegas y productores del país pagaban una contribución obligatoria por elaborar, por embotellar y por vender. Sí, los tres. Pero ese tributo no iba al Estado sino que iba a financiar a la Coviar, una entidad conducida por el sector privado y cuyo objetivo era implementar el PEVI, que prometía posicionar a la Argentina entre las industrias vitivinícolas más destacadas del mundo, alcanzar exportaciones por US$ 2.000 millones anuales y capturar el 10% del volumen del comercio mundial de vinos para el año 2020”.
“La realidad 22 años después es que las exportaciones nunca llegaron a la marca de US$ 2.000 millones anuales y la participación argentina en las exportaciones mundiales se mantiene por debajo del 2,5%, muy lejos del 10% prometido”, sostuvo Sturzenegger.
En este sentido, marcó que “en total entre 2004 y 2025 se le sacaron al sector (lo pagamos todos nosotros) US$ 300 millones para financiar resultados que nunca llegaron. Es decir que la Coviar, lejos de aportar competitividad, en realidad la reducía. Para colmo, en 2024 el ajuste de la contribución superó a la inflación en 97,2 pp y en 2025 en 13,5 pp. El plan fracasaba y la contribución, en vez de bajar, subía por encima de la inflación. Sí……, ¡la misma Coviar se atribuía la facultad de aumentarse su propia contribución! Ay Diosito mío”.
Por último, Sturzenegger remarcó: “una cámara empresaria no puede financiarse con un impuesto obligatorio recaudado por el Estado. Si una bodega quiere asociarse a 'Bodegas de Argentina' o a 'Wines of Argentina' lo hace voluntariamente, sostiene a la cámara con su aporte, y si considera que no le aporta valor, se va. Eso es libertad de asociación. Acá el Estado convertía en obligatorio el financiamiento de una entidad privada, y a quien no pagaba le clausuraban la bodega. A esto se suma que tampoco existía transparencia ni información certera sobre el uso de los fondos que iban a parar a la Coviar”.
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