Matías Tabar, el contratista de Manuel Adorni que dijo en la Justicia que le facturó al funcionario 245 mil dólares por las refacciones en la casa del country Indio Cua, está conmovido por la situación que le toca atravesar. Rechaza que haya habido una motivación política en su declaración y que está agradecido al funcionario por haberle dado trabajo. Y justificó el salto en el presupuesto de la obra, pautado en un inicio en unos 93 mil dólares, en los agregados que hizo la familia Adorni al inmueble.

El contratista, además, niega haber trabajado en uno de los departamentos que el jefe de gabinete posee en CABA pero, ha confiado a su entorno, que hizo de "intermediario" con el "carpintero" que trabajó en Exaltación de la Cruz para que "enviara unos 5 muebles" a un departamento porteño del ministro coordinador. No precisó si se trataba de la propiedad de calle Miró que el matrimonio que componen Adorni y Bettina Angeletti adquirió en noviembre de 2025.

Pero la exposición del contratista, que hace un mes había negado a Clarín conocer al jefe de gabinete, quizás por temor, lo hizo "llorar" ante sus íntimos en las últimas horas. Pero asegura que no tomó como un elemento de presión la comunicación de Adorni en la previa a su declaración judicial sino que sostiene que tiene una buena relación con su antiguo empleador. Incluso aducen no tener miedo a recibir una denuncia del propio funcionario, tal como éste hizo trascender el lunes al negar que haya hecho arreglos por 245 mil dólares en su casa de fin de semana y que pedirá una pericia sobre las obras.

Sí es cierto que el monto de la remodelación del lote 380, que superaba los cálculos de los moradores de Indio Cua -la estimaban en unos 80 mil dólares-, llamó la atención de los vecinos de esta localidad distante a unos 82 kilómetros de la Ciudad.

Pero el contratista intentó justificar ante sus allegados que si el presupuesto inicial era de 84 mil dólares y otros 9 mil para construir la pileta, se le sumaron otros gastos. Y cada una de esas refacciones fue coordinada directamente con Adorni. El mecanismo consistía, según su relato, en que él pedía presupuestos con los proveedores y si el funcionario le daba su consentimiento, luego lo ejecutaba. "(Los cambios) No interferían en mi presupuesto inicial, eran dos cosas distintas. Por eso después juntamos todo en un Excel para administrar los gastos de egresos e ingresos para tener un control", fue la particular explicación que le concedió a sus allegados. Insistió, además, en que aportó todos los detalles de las operaciones a la fiscalía federal.

Los trabajos inicialmente pactados comprendían, entre otros, la remodelación de la entrada y pérgola/garage, la construcción o modificación de la galería, pintura interior, enduido y reparación de paredes, cambio de pisos por porcelanato, revestimiento exterior tipo tarquini o similar, cambio de puerta de entrada, revestimiento y mejoras en escalera, reforma de parrilla, remodelación de la pileta. Luego se agregaron otras tareas, como la famosa cascada de la piscina. "Arriba tiene un agujero para usar como macetero", les dijo Tabar a sus íntimos sobre el salto de agua que el lunes se convirtió en tendencia en X.

El contratista, directivo de la firma "Alta Arquitectura SRL" junto Juan Heine, salió a rechazar las acusaciones de la comunicación oficial y de los trolls libertarios acerca de haber realizado tal declaración judicial por una motivación política para, así, complicar al Gobierno. Es sabido, como cuentan en el municipio de Exaltación de la Cruz, que es proveedor de papel resma desde el año 2000 por lo que atravesó distintas gestiones. "Voté a Milei", se defiende ante sus amigos de tales elucubraciones y sigue cuestionando al periodismo por centrarse en el patrimonio de Adorni y no tanto en las figuras del kirchnerismo que supieron desfilar por Tribunales.