En el marco de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, el auditorio del stand de Perú en el Pabellón Amarillo –país invitado de honor en esta edición– fue escenario de una mesa que reunió a dos voces centrales de la literatura latinoamericana contemporánea: la argentina Claudia Piñeiro y el peruano Jeremías Gamboa.
Jeremías Gamboa (Perú) dialogó con Claudia Piñeiro en el auditorio del stand Perú. Foto: gentileza.
La conversación, titulada “Herederos y disidentes del boom”, exploró las huellas, los mitos y las tensiones que dejó aquel fenómeno editorial de los años sesenta y setenta, y su resonancia en la escritura actual.
Claudia Piñeiro (Buenos Aires, 1960) es una de las narradoras más reconocidas de la región, autora de novelas que combinan suspenso, thriller psicológico y crítica social. Su obra ha recibido premios nacionales e internacionales, entre ellos el Clarín de Novela, el Sor Juana Inés de la Cruz y el Dashiell Hammett. Su libro Elena sabe fue finalista del International Booker Prize en 2022.
Jeremías Gamboa (Lima, 1975), escritor, periodista y docente, es autor de Contarlo todo (Premio Tigre Juan 2014), Animales luminosos (2021) y El principio del mundo (2025), una novela monumental de 972 páginas que dialoga con la tradición de las “novelas totales” del boom.
Herencias y disidencias
Gamboa abrió la charla proponiendo hablar de “herencias y disidencias” más que de “herederos y disidentes”, y recordó la constelación de autores que dio forma al boom: Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar y Carlos Fuentes, como los “cuatro Beatles” del boom latinoamericano, todos representados por la agente Carmen Balcells.
“Más que herederos y disidentes, yo hablaría de herencias y disidencias del boom. Todos los escritores tomamos posiciones, trabajamos con los materiales que nos dieron esa constelación de obras que explotó en los años 60 y puso a América Latina en el mapa”, dijo Gamboa.
Jeremías Gamboa (Perú) dialogó con Claudia Piñeiro en el auditorio del stand Perú. Foto: gentileza.
Claudia Piñeiro, por su parte, recordó que su primer contacto con Gabriel García Márquez fue a los 12 años, cuando le dieron a leer Relato de un náufrago:
“Yo estaba enojadísima con la maestra porque era la historia de un marinero perdido en altamar y pensé que iba a ser un plomo y que no me iba a interesar. Pero a las pocas páginas yo era el náufrago a la deriva, viendo si me comía o no la gaviota. Eso me dio una gran visión como lectora y como escritora: no importa tanto el tema, sino cómo te lo están contando.”
Ambos escritores recordaron la célebre anécdota del envío incompleto del manuscrito de Cien años de soledad.
Gamboa relató: “García Márquez cuenta que cuando manda por equivocación la mitad del manuscrito y sale con su mujer, Mercedes Barcha, ella le dice: ‘Ahora solo falta que la novela no sea buena’”.
Piñeiro agregó con humor: “En la Argentina siempre fue bestseller desde el principio. Eso me enorgullece de los lectores argentinos: que una novela tan compleja se agotara en diez días, con diez mil ejemplares vendidos. Gabo es argentino”.
La conversación contrastó las tradiciones argentina y peruana. Jeremías Gamboa confesó: “En mi caso el boom me agarró directamente. Lo primero que leí fueron Pedro Páramo y La casa verde. La casa verde me disparó el cerebro: fue como ‘esto se puede hacer’”.
Claudia Piñeiro, en cambio, recordó su entrada a Mario Vargas Llosa por La tía Julia y el escribidor y Pantaleón y las visitadoras:
“Pantaleón para mí es un libro con un humor extraordinario, y el humor es algo que me interesa mucho para escribir. Cuando fui jurado del Premio Alfaguara, llevé mi ejemplar de Pantaleón para que Vargas Llosa me lo firmara. Lo miró y me dijo: ‘¿De dónde sacaste este libro?’. Resulta que lo habían levantado de la venta porque la tapa mostraba una foto familiar usada sin permiso. Ese ejemplar lo guardo muy especialmente.”
Jeremías Gamboa (Perú) dialogó con Claudia Piñeiro en el auditorio del stand Perú. Foto: gentileza.
Claudia Piñeiro destacó la cercanía de Manuel Puig y Juan José Saer: “Manuel Puig rompía el lenguaje de otra forma, manejaba los silencios, las situaciones familiares. Eso es más posible como modelo de escritura que Borges, que está tan arriba que te distancia”.
Jeremías Gamboa, por su parte, reconoció la influencia de Marcel Proust en su novela El principio del mundo: “El boom no registra la veta psicoanalítica. Mi novela es proustiana por la sentimentalidad, una primera persona que elabora su vida como en un diván. Eso no hay en el boom”.
Ambos señalaron las ausencias del canon. Claudia Piñeiro preguntó: “¿Por qué no está Elena Garro? ¿Por qué no está Elena Poniatowska? ¿Por qué no está Clarice Lispector? Podrían haber estado perfectamente en el boom”.
Gamboa sumó nombres actuales: “Fernanda Melchor me parece extraordinaria, todo lo que escribe. También Valeria Luiselli, Gabriela Wiener, Mónica Ojeda, Liliana Colanzi y Gabriela Cabezón Cámara. Todas reescriben la tradición desde lugares distintos”.
“Boom femenino”
Piñeiro advirtió sobre el riesgo de etiquetar a estas narradoras como un “boom femenino”: “Cuando las metés en un paquete, da la sensación de que les quitás importancia. Son literaturas absolutamente diferentes que están donde están por lo que valen”.
Jeremías Gamboa (Perú) dialogó con Claudia Piñeiro en el auditorio del stand Perú. Foto: gentileza.
La charla concluyó con reflexiones sobre la formación de cada uno. Claudia Piñeiro recordó: “Cuando escribía Las viudas de los jueves, Guillermo Saccomanno me dijo: ‘A partir de ahora no podés leer otra cosa que no sea En busca del tiempo perdido’. Me pareció una gran marca de escritura: no copiar, sino leer amorosamente mientras resolvés tu novela”.
Jeremías Gamboa compartió su experiencia autodidacta: “Yo soy lector tardío. No había talleres en Perú. Leía los ensayos de Vargas Llosa y luego las novelas para ver cómo las había leído él. Recomiendo leer hacia tu asunto: toda la literatura del autor que te voló la cabeza”.
Durante la mesa, El principio del mundo ocupó un lugar destacado como ejemplo de las “novelas totales” que dialogan con la tradición del boom.
Claudia Piñeiro lo señaló directamente: “Apuesto a que acá está el relato total, porque necesitás un libro así para hacer el relato total. Jeremías escribió El principio del mundo, que justamente es una novela muy extensa y ambiciosa, con casi mil páginas, que tiene mucho que ver con esa forma de escribir lo total”.
El propio Gamboa explicó que su obra se diferencia de los frescos sociales del boom porque incorpora una dimensión íntima y psicoanalítica: “Es una novela en primera persona, un hombre que revisa su vida como en un diván. Eso no existe en el boom, que era más pulsional y masculino. Yo quise elaborar la sentimentalidad, la memoria y la neurosis, y en ese sentido dialogo con Proust tanto como con Vargas Llosa”.
Jeremías Gamboa presenta mañana jueves a las 17.30 su novela El principio del mundo en la sala Rodolfo Walsh con Gabriela Cabezón Cámara.
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