La Galería Miranda Bosch se despojó por un momento de las telas en las paredes y las esculturas tradicionales para dar lugar a una experiencia distinta. Bajo la curaduría de Anita Gil, fundadora del proyecto artístico La Cûpula, la muestra "La forma del asombro" propone un diálogo íntimo con el diseño moderno, transformando objetos utilitarios en focos de contemplación.

Desde la mirada de los directores de la galería, esta exhibición representa un hito para el espacio. Francisco Bosch destaca que la muestra logró trascender las puertas de los hogares particulares (donde estos objetos estuvieron) para poner a la vista del público piezas que habitualmente están ocultas en departamentos y propiedades de Buenos Aires.

Íconos internacionales conviven con modernos argentinos.

Bosch señala que se trata de una propuesta nueva para el mercado local de diseño coleccionable, un sector que considera incipiente en Argentina pero que despierta una sensibilidad creciente.

Por su parte, Lucas Casal, socio de la galería junto a Bosch y Martín Cox, resalta la particular convivencia de los objetos. "Nunca habíamos tenido este lugar sin obras de arte colgadas, dándole lugar principalmente a los muebles", comenta, subrayando el trabajo de iluminación y la capacidad de Anita Gil para combinar distintos autores.

Maestros del diseño

El recorrido por la galería permite identificar piezas de diseñadores que definieron el pensamiento moderno de los años 60 y 70, como Timo Sarpaneva, Eero Saarinen, Charlotte Perriand, Ricardo Blanco, Alberto Churba, Adriano Piazzesi y Alessio Tasca, entre otros.

La muestra cuenta con la curaduría de Anita Gil.

"Me interesa, por sobre, todo la investigación: leer, mirar, comparar, volver sobre lo mismo", dice la curadora. Lo moderno aparece "como un territorio fértil por la claridad de sus principios: función, materialidad y síntesis", explica. En esta selección, los nombres no son referencias estáticas sino puntos de partida para entender cómo se resuelve una unión o qué rol toma el material.

La esencia de la muestra reside, finalmente, en el concepto filosófico del asombro como punto de partida. Para Gil, el asombro es ese instante en el que algo nos detiene y dejamos de dar el mundo por hecho.

íconos del diseño, detrás del vidrio

Ante cada ícono que compone la colección, aparece una invitación a contemplar relieves, texturas y curvas ocultas. Es un ejercicio de gratitud silenciosa y una entrega a una temporalidad alejada de la velocidad contemporánea, buscando alcanzar ese equilibrio armonioso que Gil vincula con las enseñanzas de los grandes maestros.

La muestra, que puede visitarse hasta el 12 de mayo, se completa con un catálogo en formato libro que documenta la integridad de las piezas exhibidas.